Economía

El sector público: ¿Debe ser dimensionado?

Cualquier nación occidental y naturalmente, Venezuela, está incluída entre ellas, desde el punto de vista de Política Microeconómica, pueden presentar dos aspectos o vertientes distintas y fundamentales:

a/ Nación volcada en la obtención de capital monetario, en la que el sector privado impera y tiene como objetivo solo emprender actividades que le reporten beneficios económicos.

B/ Nación volcada en el control gubernamental de su política ecónomica

Pues, tal vez, ninguna de ellas se ajusten exactamente a la realidad, si bien no hay que olvidar que muchas actividades económicas se ajustan al sistema de libre mercado y por ello, las empresas privadas, tendentes a maximizar sus beneficios determinarán qué debe producirse, cómo y su política de ventas. Pero también, es necesario tener en cuenta que el sector público, regula, mediante leyes, estos mercados, en más o menos medida, pero el Gobierno de cada nación interviene en el mismo, tomando medidas económico-sociales, tendentes a ordenarlo, según su modelo de política económica que ya habrá anunciado, previamente, en las elecciones generales que le han llevado al poder, a través de su propio Partido Político.

Ante esto, podemos plantearnos dos argumentos económicos distintos:

1º/ Argumento a favor del mercado libre.

2º/ Argumento a favor del mercado intervenido

Los argumentos a favor del libre mercado o mercado libre, como se prefiera denominarlo, podemos sintetizarlos como sigue:

El mismo, permite, decidir la producción, qué tipo de producción y la cuantía de la misma. No es necesario, pues, planificar nada al respecto. Cada mercado, se ajusta por sí mismo y permite una descentralización total. Tal vez, sólo una acción coordinadora de los mismos. Especialmente, si la economía en la que se encuentra es rica en medios económicos y se produce gran variedad de bienes de consumo. Tal vez, podría ser un típico ejemplo de este tipo de mercado el que genera la economía de EE.UU.

Desde luego no asigna estos recursos en forma subjetiva y los precios de cada mercado, se ajustan, según las preferencias de los vendedores y compradores, es decir, al precio de equilibrio de mercado. Si el vendedor implantara precios, en su mercado, inferiores al de equilibrio, desviaría la demanda de sus bienes hacia ellos, provocando, con ello, una situación de poder, ya que se encuentra en posición de vender a quien desee, podrá realizar excepciones, irregularidades y generaría, en definitiva, soborno, corrupción y favoritismos.

Ello, haría que el Estado, tuviera que intervenir para corregir estas irregularidades, con lo cuál, vemos que el libre mercado, teóricamente, puede existir, pero en la práctica generaría alteraciones e injusticias sociales si se practica la teoría del LAISSEZ FAIRE.

Los argumentos a favor del mercado intervenido, podemos sintetizarlos como sigue:

Creemos que la teoría del LAISSEZ FAIRE, no es compartida por la mayoría de los ciudadanos de las naciones occidentales, entre las cuales consideramos incluída a Venezuela, y estimamos que la experiencia demuestra que un mundo, donde el sistema económico es totalmente libre y no está sujeto a restricción ni normativa estatal alguna, sólo y exclusivamente a los resultados de los ajustes de la Ley de Oferta y Demanda, no es el más idóneo para el bienestar general de la sociedad que lo vive.

Sabemos que la Economía Libre de Mercado se mueve según la determinan unos parámetros básicos que son: Precios, costos, beneficios.

Estos parámetros determinan, a la vez, excedentes o escasez de bienes económicos y hacen que las empresas productoras de los mismos, desplacen las curvas de demandas (cuando estas son débiles con respecto a la oferta), hacia áreas en las que la oferta es débil con respecto a la demanda, buscando así el punto de equilibrio y ajustando los precios y la producción de cada mercado.

Pero estos desplazamientos, generalmente, no tienen por qué resultar satisfactorios al consumidor, a la sociedad y el plazo de reacción sea demasiado largo, por lo cuál, es necesario que el Estado intervenga para corregir estos desequilibrios en la forma deseada y conveniente para la sociedad que los padece.

Por otra parte, si los factores son inmóviles, al menos, a corto plazo, su oferta es inelástica, también a corto plazo. Vemos, por ejemplo, cómo expertos en Informática son solicitados por las empresas, ofreciéndoles las mismas, sueldos, verdaderamente altos. Los expertos en informática, actualmente, son escasos comparados con el número de ellos que solicitan las mismas, es decir, la oferta de estos expertos es menor que la demanda de los mismos y de ahí, que las empresas les ofrezcan sueldos, auténticamente tentadores y son las Universidades las que regulan a estos titulados en su salida al mercado del trabajo.

El crudo, podría ser otro ejemplo similar, pues la demanda de este bien económico es inelástica a corto plazo e incluso, diríamos que a medio, pero la oferta no se incrementa en la medida que equilibre a esta demanda, en consecuencia, los precios del barril/crudo están subiendo, muy considerablemente y es la OPEP, la que los regula.

Pero, aún así, las empresas continuaran demandando Informáticos y las naciones no productoras de crudo, continuarán demandando crudo.

Tal vez, una política gubernamental de subvenciones a estas Universidades para abaratar los costes de matrícula, estancias en los lugares donde se encuentran las mismas etc.., pudieran agilizar el equilibrio entre la oferta y la demanda. Tal vez, una política gubernamental a nivel de gobiernos, tanto de naciones consumidoras como productoras de crudo, pudiera llevar a un acuerdo entre los mismos que regulara la demanda y la producción y en consecuencia los precios unitarios…

La realidad es que todos los gobiernos adoptan medidas económicas, es decir, emprenden una determinada política económica, tal y como hemos dicho anteriormente.

Unos lo harán hacia esa política de Laissez Faire y otros se plantearan intervenir, de alguna manera, en el comportamiento de sus respectivos mercados productivos y de servicios.

Pero, realmente, en toda nación democrática, cada gobierno que nace o proviene del partido político que ha ganado las elecciones y lo ha llevado al poder, ha predicado, previamente, un determinado programa político, es decir, ha diseñado un determinado modelo de política económica a desarrollar durante su legislatura y a él deberá atenerse.

Así, pues, podemos decir que el tamaño del sector público incide, en forma muy importante, en el funcionamiento y desenvolvimiento económico de una nación. En función de ese tamaño estará el llamado Gasto Público, especialmente, al de Transferencias, es decir, la transferencia de dinero público a un ciudadano o a una entidad, sin que a cambio se añada producción nacional. Ejemplo típico es el de las Pensiones de Jubilación de Incapacidades por Enfermedades todo lo que compone el llamado Estado del Bienestar, defendidos por unos, atacados por otros, pero creemos que necesario y justo es que exista, al igual, que debe existir una eficaz Sanidad Pública. Ni por ello, las pensiones o planes de pensiones privados se van a mermar, al revés, hoy las entidades bancarias estan ampliando su segmento financiero en este tema y la Sanidad Pública, se ve mermada, pues es compatible con la Pública. De hecho, las empresas privadas de Asistencias Sanitarias, estan en pleno auge de expansión. De hecho, la Sanidad Pública, tiene conciertos con hospitales privados, con la Sanidad Pública.

Los médicos, comparten sus actividades profesionales en la Sanidad Pública y en la Sanidad Privada.

Pero debemos reconocer, que los medios tecnológicos que tienen la Sanidad Pública, salvo excepciones, que haberlas, por supuesto que las hay, de hospitales privados con esos medios, no los tienen la mayoría de los Hospitales Privados, pues las inversiones que hay que realizar, su mantenimiento, actualización, suponen costos tan elevados que sólo pueden soportarlos el Sector público. Igual, podríamos decir con la Educación, Obras Públicas, etc..,

Creemos que EEUU es una nación que presenta una gran diferencia entre el Sector Público y el Privado. Las Universidades de élite son privadas y es una minoría de estudiantes, con respecto al total de la población estudiantil o en edad de estudiar, la que puede acudir a ella. La Universidad Pública, no tiene la misma relevancia. La mayoría de los estudiantes celebran su Graduación, es decir, la finalización del Bachillerato, porque ahí ha finalizado su vida estudiantil, la Universidad es prohibida, económicamente, hablando para ellos. Otros, sin embargo, pueden acudir a Universidades de prestigio como Harvard.

La igualdad de oportunidades, entendemos que no está presente y tal vez, sea consecuencia de esa tendencia a una política neoliberal y minimización del Sector Público, pero sólo en aquello que interesa, puesto que, por ejemplo, en el sector militar, se expande y la burocracia se amplía en forma considerable. Sinceramente, no lo vemos equilibrado ni justo.

Defendemos, por tanto, el Estado del bienestar, estilo europeo, con todos los inconvenientes que pueda presentar, pero lo vemos más justo y equilibrado.

Son detractores de este estilo todos aquellos cuyos intereses personales están encontrados con el mismo. Si nos referimos a España, por ejemplo, podemos decir, que son , precisamente todos aquellos empresarios privados que, siendo miembros de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), no teniendo, realmente, vocación de empresarios, no sabiendo ser empresarios, se escudan en esta Organización (en nuestra opinión, Sindicato de Empresarios), para acosar al Gobierno, pidiendo más y más prebendas a cambio de no dar nada a la nación, sólo parasitar a costa de la Sociedad. El llamado Círculo de Empresarios, es un reflejo fiel de tan reaccionario proceder.

Nos preguntamos si en Venezuela, FEDECAMARAS, sigue los mismos pasos que la CEOE en España.

Por todo lo anterior, podemos decir que el dimensionamiento del sector público, en cada nación, está en función de la política económica que adopte cada gobierno.

Así, el tema del desempleo es algo que preocupa, lógicamente, a todos los gobiernos pero vemos, claramente, que si no hay una intervención gubernamental en este tema, la tasa de paro de cada nación, ascenderá o descenderá, según oscile el desarrollo económico del sector privado y ya hemos visto en otros artículos anteriores que, muchas veces, es el Sector Público el que tiene que ser empuje del Sector Privado. Por tanto, el nivel de desempleo de una nación estará influenciado, muy directamente, por la política económica y fiscal que imparta el correspondiente gobierno de la misma.

Por otra parte, el valor del ratio Gasto Público Total/ Renta Nacional Total, tiene muy variadas interpretaciones, pues hay defensores de que sea bajo, hay defensores de que sea alto y hay defensores de que no tiene mucha relevancia su valor, lo que sí importa es que cada proyecto o inversión pública que sea emprendida sea adecuada para la nación.

No podemos olvidar, tampoco, la importancia que tiene el Déficit público presupuestario, es decir, la diferencia entre Ingresos del Estado y gastos del estado en cada ejercicio económico, por el endeudamiento que ello supone.

Por consiguiente, decir, que la dimensión del Sector Público debe ser reducida en un determinado porcentaje, no es, creemos, una afirmación exacta y rigurosa, pues habría que mencionar y justificar, debidamente, qué es lo que debe eliminarse para conseguir esa reducción y ver si ello es posible o no o beneficioso o no para el conjunto de la sociedad de esa nación. En definitiva, qué partidas presupuestarias nacionales deben ser eliminadas o reducidas, porque tendríamos que recordar la famosa frase de “Cañones o mantequilla”.

Cualquiera que sea la elección, generará un coste de oportunidad, por ello, entendemos que el dimensionamiento adecuado u óptimo del Sector Público, en cada nación, es algo complicado y que nunca se zanjaría a gusto de todos.

Recordemos, por ejemplo, que en el Siglo XIX, se estableció, por vez primera, en Inglaterra, el Impuesto sobre la Renta. Por cada Libra Esterlina rentada se gravaba 6 peniques, es decir, un 2,5%. El Parlamento Británico opinó que este impuesto contribuiría a que el ahorro familiar descendiese. Cuando se introdujo, por vez primera, la Educación Pública, se opinó que la misma, lesionaría, seriamente, la iniciativa de la unidad familiar.

Han pasado años, desde entonces y tanto dicho Impuesto como la Educación Pública, son apoyadas, masivamente, por las sociedades de cada nación que las tiene.

Así, pues, la opinión sobre el correcto dimensionamiento del Sector Público, tiene un origen político ya que la sociedad está dividida entre un Sector Público de dimensionamiento considerable y un Sector Público de dimensionamiento mínimo, según la filosofía político económico del partido político que ostente el poder ejecutivo y legislativo.

Pero, realmente, es el aspecto económico del mismo el que determina su dimensionamiento y el valor del ratio Gasto Público Total/ Renta Nacional Total, dará una

predicción sobre si el mismo, provocará un aumento o una reducción del nivel de vida de la sociedad afectada. Es decir, dará el Índice del Nivel Social, en definitiva, del nivel del Estado de Bienestar Social.

En definitiva, se podrá dos posibles opciones:

Si hay una fuerte expansión del Sector Público se estará optando por tener más autovías, escuelas públicas, universidades públicas sanidad pública generalizada, tal vez, alto Déficit Presupuestario… y naturalmente, esto generará más carga fiscal para el ciudadano y mayor endeudamiento de dicho sector.

Si hay un fuerte contracción del Sector Público se estará optando por supeditarse a la inversión del sector privado, dejando de lado, todo aquello que dicho sector no abarque, bien porque no le es rentable, bien porque las inversiones que tiene que realizar se lo prohíben.

Por otra parte, cuando existe un Sector Público importante, el ciudadano, la empresa privada, puede optar entre éste propio sector o entre el privado. Pero cuando sólo existe el privado y el público, prácticamente, es irrelevante en la economía de la nación, pues sólo se puede recurrir a lo que el mismo ofrezca, quizás, sea una especie de oligopolio que tiende a cerrarse en monopolio.

¿Dónde está, pues, la verdad, lo correcto?. ¿Qué valor del ratio Gasto Público Total/Renta Nacional Total, es el óptimo en cada nación?.

Únicamente, el tiempo, la investigación en cada caso de los expertos económicos y los frutos, reales, que estén dando, a la sociedad, cada opción tomada, pueden dar la respuesta.

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