Economía

El socialismo arepoide

El joven, que llevaba a su hijito de unos  tres años de la mano, estaba  brillante de sudor.  Me dio salir con bolsas en la mano de un  supermercado y se detuvo un momento para preguntarme  si había  leche . 

Le dije que sí y procedí a darle  el informe del día… Que si había líquida, deslactosada, descremada… Pero me cortó en seco. “ ¿ No había en polvo?.”  No, le dije. ¿Porqué no vas al Bicentenario? Porque en la panadería tampoco hay, ni líquida.

 Me vio con desconsuelo  y  miró también al niño :”Nooo,  vengo de allá. Allá tampoco hay. ¿ Y aceite?  “ Bueno, Canola, le respondí. “¿Ese es barato?”. Noo, barato no es.

Esa, pensé,  es una familia protagonista   del socialismo venezolano, donde la pongan.  El hubiera tenido que estar convencidísimo de lo bueno que es  el gobierno y de lo necesario que dure toda la vida.  Pero el sistema deja que pase  escasez, angustia y cansancio.  Lo hace ir como un mendigo de calle en calle, por mercados, tiendas y supermercados    cargando con un muchacho llorón, con  32 grados a la sombra, para  comprar  comida .

Una buena  explicación de tanto desastre  para quién la quiera ver, la dio un ex ministro en estos días, en una entrevista buenísima de Katiuska Hernández, mejor conocida como “ La Churry” , en El Nacional. Habló con  Eduardo Samán, el ex de Comercio, cuyos conceptos  explican perfectamente los errores que comete el gobierno. Y no solo en cuestión de alimentos, por que las trabas son de fondo. El caso es mental.

Compraron a la fuerza Cada y Éxito, hicieron  los superabastos Bicentenario. Igual con la red de frío. Quisieron regular los  precios en esas cadenas para  hacer comercio  y que socialista. Pero PDVAL es más conocida hoy por las miles de toneladas de alimentos importados que dejó  que se pudrieran   en los puertos, que por sus tiendas que siempre andan cojeando.

Mercal no pasa de bodega magnificada con  alimentos de tercera. En Bicentenario hay escasez y mal servicio. Dos cajeras pa’ tanta gente hasta los días de pago.

Samán cuenta que iniciaron esos proyectos sin contar con presupuesto.

Bueno, craso error. Un gobierno mil millonario, le deja el socialismo a los burócratas y está tan inmerso la corrupción ,que   es incapaz de sustituir un sistema milmillonario de distribución de la industria privada criolla que funciona, con otro con un presupuesto a la altura.  No, funda unas empresas sin presupuesto. Por supuesto que lo hacen mal y deja tremendos huecos.

Crearon dos caucheras que ahora están cerradas y las areperas estaban abiertas sólo hasta  las 5 de la tarde . Los obreros trabajaban   con graves  problemas en las instalaciones.

 Dice  Samán que los clientes de las Areperas Socialistas pagaban lo que querían, porque así se le quitaba el carácter de mercancía a los alimentos. Y dada las enormes colas que había todos los mediodías allí para comerse arepas gratis o a mitad de precio, lo que lograban era alinear  aprovechadores de cuatro  en fondo, mas que aprendices de justicia social. Parecidos a algunos usuarios de  los de los comedores universitarios, que son capaces de pelear por un almuerzo a   cinco bolívares, calzados con zapatos de 800 mil.

La intención era  hacer cadenas de distribución de productos que llegaran a todo el mundo con precios bajos, pero después confiesa que en realidad, la arepera no era una empresa, sino un centro de formación socialista.

Claro, por eso es que no les llegan las cosas a las personas, porque los ministros, en vez de  crear  redes de producción que funcionen,  andan dando clases malas de socialismo, como Samán, que se ponía a sacar la basura cuatro horas semanales y  que para dar el ejemplo

Dejaba  sus responsabilidades en manos  de la avidez: de aquellos  que se lucran chantajeando a los dueños de los comercios para que no los cierren,  de quiénes  ganan porcentajes en los nuevos negocios  bolivarianos que  importan toneladas de productos  con el beneplácito de Cadivi y los que se quedan con la parte del león de los dineros del “pueblo” que entran por caja.  Mientras ellos robaban, el ministro sacaba las bolsas de basura.

No sé si eso de  que iba a convencer entre 1500 y 2000 comedores de arepas  por día de defender al socialismo, gracias a lo barato del asunto, lo dijo en serio, pero  logró  lo contrario. Convencer a todo el mundo de que las areperas socialistas no sirven ni para lo que sirve toda arepera en este mundo: para alimentar a la gente de día y de noche.

Encima, desmejoró a los trabajadores, ya que sus  alumnos  de socialismofueron despedidos e impedidos de volver a regresar a los mostradores de Parque Central   ni para comer, bajo riesgo de que ser señalados como guarimberos. Total, pura confusión mental, egoísmo, mala planificación y peor formación política.  Y así son todos. Los ministros, quiero decir. De lo peorcito. Puro socialismo arepoide.

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