Economía

El trueque: Introducción a la economía política castro-chavista.

Primera parte: –(Escrita el Lunes, 7 de agosto de 2006)–

Leemos en monografias.com, sobre el trueque:

“En la antigüedad, las transacciones económicas no se saldaban con dinero. Cuando alguien quería adquirir cierta cantidad de un bien tenía que pagarlo en especie con otro bien. Estas transacciones económicas se efectuaban en forma de trueque o intercambio de un bien por otro, siendo una forma de intercambio efectiva ya que se intercambiaban pocos productos. Todos los miembros de la sociedad eran prácticamente autosuficientes, de manera que raras veces necesitaban productos que no producían ellos mismos. Cuando la sociedad se transformó y sus miembros fueron cada vez más interdependientes, el número de bienes y servicios aumentó y el sistema de trueque comenzó a fallar”…
Comentario de VG: Entonces, en las sociedades primitivas, en el amanecer de la sociedad humana, no existía el “cochino” dinero, mucho menos los “diabólicos” petrodólares, tan del gusto del “caudillo máximo”, de sus parientes, y de sus colaboradores de todos los niveles. El comercio primitivo se hacía mediante el trueque: los agricultores cambiaban el trigo, u otro producto vegetal, a los criadores de ganado, por una o varias ovejas, o cualquier otro animal doméstico, según el caso; ambos hacían intercambios con los artesanos de las aldeas. Era el “Mundo Feliz” según los ideólogos del “Socialismo del sigo XXI”, la “Edad de Oro” de la humanidad, a la cual debemos retornar de grado o por fuerza, según los nuevos teóricos de la Economía Política, nacidos en Sabaneta de Barinas, Venezuela, siglo XX, amén de otras muy numerosas localidades rurales, primitivas, atrasadas, y tradicionalistas.
Dice el texto citado: …“Cuando la sociedad se transformó y sus miembros fueron cada vez más interdependientes, el número de bienes y servicios aumentó y el sistema de trueque comenzó a fallar”…
Comentario de VG: Exactamente: ¡Comenzó a fallar el sistema! Y tuvo que ser substituido por otros sistemas más prácticos, más ágiles, modernos, y evolucionados, de acuerdo al desarrollo, y a la evolución de la sociedad misma. Barruntamos que la propuesta de volver, en forma generalizada, al muy “santo” y “casto” trueque, nos llevará al fracaso económico total, y tiene más olor a prejuicio cuasi-religioso, que a fórmula científico-económica.
En mis juveniles lecturas de Marx, o Engels, tampoco en el famoso “Manual de Economía Política”, editado en la URSS, mucho menos en el otro de “Materialismo Histórico”, no recuerdo haber encontrado la fórmula mágica del “trueque” como paradigma económico del socialismo, o del comunismo ¿En qué oscura caverna, del pie de monte andino; recibieron estos “iluminados” de Sabaneta, la ciencia infusa de su decálogo económico? ¿Será la misma donde convocaron a los espíritus de Bolívar, y Guaicaipuro, para ser ungidos como sumos sacerdotes de sus respectivos cultos? Tarea de investigación para los expertos en esoterismo, y otras ciencias ocultas.
Seguimos leyendo el texto, arriba enunciado: “En la realización del trueque se requería una coincidencia de eventos difícil de lograr, por ejemplo, si un individuo quería obtener un bien «A» a cambio de su bien «B» tenía que encontrar a otro que quisiera cambiar su bien «B» por el «A». Otro problema que presentaba el trueque era el de equivalencias entre los productos que se tenían y se querían intercambiar; para solucionar este problema en pueblos aledaños a los ríos Tigris y Eufrates se creó una especie de banco, que funcionaba en los templos, allí las personas depositaban sus productos para recibir otros a cambio, de acuerdo a la cantidad dada, el producto requerido y la equivalencia entre ambos”…
Comentario de VG: Muy bien, entonces el ingenio humano, a través de las autoridades religiosas, o políticas, creó un espacio físico, templo, o plaza, al cual debían concurrir los agricultores, criadores, o artesanos, con sus respectivos productos, para intercambiarlos por los que ellos necesitaban. Y estos “mercados” o ferias, tenían un ritmo en el tiempo: semanal, mensual, anual; y podían coincidir con otro tipo de festividades, religiosas o seglares. Es probable presumir que un cierto producto, o mercancía, como el trigo, o la oveja, podía ser cambiable por cualquier otro; y el sistema de intercambios, en su evolución y desarrollo, generó algo, un objeto, fácilmente transportable, físicamente estable, valioso, y apreciado por todos, que dio origen al “dinero”, al “maldito” y “cochino” dinero, tan estigmatizado por los próceres castro-chavistas—( “de los dientes pa´fuera”)—, pero atesorados avariciosamente, en forma de haciendas, bienes muebles e inmuebles; bonos, y acciones; dólares, euros, u otras monedas fuertes; oro, plata, joyas, etc., etc., tanto en el país como en el extranjero.
 
 
 
 
Segunda Parte:
 
¡El trueque “castro-chavista” es un truco!— (Insistimos en el tema el 24—05—2008)–

Leemos en Internet: http://es.wikipedia.org/wiki/Truco

“Un truco es un artificio que se utiliza para mostrar algo que no refleja exactamente la realidad. De esta manera, un truco puede ser:
una ilusión hecha por un prestidigitador
una modificación en una foto, la cual pasa a ser una foto trucada
una efecto en una película, actualmente también llamados efectos especiales
un engaño o una trampa para conseguir algo”…

Comentario de VG: No me canso de ver, y volver a ver, el famoso video donde el Doctor, “Honoris Causa” en Economía, dicta una “Clase Magistral” sobre el “Trueque”, capítulo principalísimo de la novísima Teoría Económica castro-chavista; concepto fundamental para entender esa cosa incomprensible que llaman “Socialismo del siglo XXI”.

Creo que parte de la culpa la tienen los “camaradas” chinos, que amablemente le concedieron dicho “Doctorado”, y el hombre se lo tomó en serio ¡Válgame Dios! Las consecuencias económicas, y sociales, de dicho gesto serán terribles para nuestra pobre Venezuela.

El “Doctor” en Economía explica: si tengo una siembra de topochos en mi vega, puedo cambiarlos por gallinas, o por huevos. La audiencia miraba, y escuchaba, estática; no aplaudía, tampoco reía…

El “Profesor” en Economía, seguía dictando su “Clase Magistral”: bueno habrá que hacer una tabla de equivalencias — (o lo que es lo mismo, digo yo, una lista de “precios”; y caemos de nuevo en la maldita, pecaminosa, economía mercantil, es decir, capitalismo) — Las caras seguían inmutables, tratando de entender las complicadas transacciones.

Continuaba incansable su “Eminencia” Económica: hay que acuñar un “dinero social” — (¡Como si todo dinero no fuera social! Digo yo)–, o “moneda alternativa”; pero ella estará limitada espacialmente a esta comunidad, y también limitada en el tiempo; no podrás “gastarla” en otra parte, ni después de un año de su emisión –(Y así morirá, digo yo, el intercambio mercantil local, regional, nacional, e internacional) — Las caras de la audiencia eran de antología, inescrutables; nadie aplaudía, nadie reía, nadie hablaba, o preguntaba; al parecer el sancocho “cruzao”, económico-ideológico, era de muy difícil asimilación, y digestión…

Y entonces el “Genio” en Economía remataba su clase: ¡Así será el socialismo del siglo XXI! — (Una versión económica–social, típicamente criolla, sabanetosa, del país de Trucutú, o Guzylandia, digo yo) —

El Plan “Maestro” Económico, de este utopismo irredento, nacido por “iluminación” en las aulas de Sabaneta de Barinas, es reducirnos a economías cerradas, locales, de subsistencia: comunidades de agricultores, pescadores, cazadores, criadores, recolectores; sin intercambios “externos”. Sin monedas nacionales, o internacionales; sin bancos, casas de bolsa, tarjetas de débito, o de crédito. Esos horrendos inventos del capitalismo, del liberalismo salvaje, quedarán para uso exclusivo de los iluminados de Sabaneta, sus familiares, amigos, y compañeros del Partido Único de la Revolución Socialista del Siglo XXI.

Para el resto de la población, aplicarán los postulados fundamentales de esta nueva “religión” económica y social: A) ¡Ser rico es malo, por tanto ser pobre es bueno! B) ¡Nada es de nadie, todo es de todos!.

¿Qué destino nos deparan estos genios iluminados de la “nueva-vieja “ Economía del “Trueque”, para aquellos que no somos productores individuales de nada?…
El Plan A) Es devolvernos al campo. Como bien decía Don Andrés Bello: «¿Amas la libertad?: El campo Habita».

Los chinos durante la “Gran Revolución Cultural Proletaria” de Mao, enviaron al campo a miles de habitantes de las ciudades, sobre todo intelectuales, profesores universitarios, opositores, y gente citadina que no eran “productores” de nada; el “proceso” produjo millones de abusos, y decenas de miles de muertos…

Polpot, en Camboya, fue más radical, la orden fue despoblar las ciudades, pues la vida urbana era la culpable de todos los males de la nación, esta “migración” fue un verdadero genocidio. Los propios comunistas vietnamitas se vieron obligados a invadir Camboya, y acabar con esa pesadilla.

Puede haber un Plan B) de “emergencia”, para los pobres habitantes de las ciudades, que no somos artesanos, agricultores, criadores, pescadores, o recolectores. A imitación de la Cuba actual, los muchachos, y muchachas, no “productores” de nada, pueden “ofrecer” su juventud y su belleza, para el trueque por cualquier cosa u objeto que necesiten. Con razón dijo una vez Fidel Castro que: “las p…cubanas eran las más cultas del mundo, todas eran universitarias”.

La “Economía del Trueque”, hará prosperar el “jineterismo” criollo ¡Como en la Cuba actual! ¿Y que haremos las viejitas y viejitos como yo, que ya no tenemos juventud ni belleza que ofrecer?…
Muy sencillo, nos dedicaremos, obligados por la situación de extrema necesidad, en pleno “Socialismo del Siglo XXI”, a reiventar la muy clásica, e historiada, profesión de “alcahueta” ¡Como en la Cuba de Fidel y Compañía!

Conclusión: La “Economía del Trueque”, castro-chavista, es en realidad un “Truco”, para hacernos retroceder miles de años en cuanto a las relaciones económicas, sociales, políticas, ideológicas, religiosas, y familiares; para llevarnos al país de Trucutú, reino de Guzylandia.

Cuarta Parte:

“El Truco” también es un juego de cartas español, que se practica, por supuesto, en las antiguas colonias de América Latina. Allá en el amado “Sur”, del castro-chavismo, hay unos versos que recitan los jugadores, en referencia a las figuras, posturas, jugadas, y demás incidencias, muy a propósito del “trueque-truco” o “truco-trueque”, que nos invitan a jugar los “Iluminados “Economistas” de Sabaneta, a saber:

…» En la actualidad ya no existe tanto fanatismo, pero hasta los años 80 se utilizaba «cantar» una jugada de «envido» o «flor» a modo de payada:

Por el río Paraná iba navegando un piojo
con un hachazo en el ojo
y una flor en el ojal

Un pintor pintó la luna
pintó la luna y el sol
pintó una mina desnuda
y en cada seno una flor

Yendo a Dalcahue
en un barco a vapor
tuve que tirarme al agua
pa’ recoger esta flor

Alambrao de cuatro hilos
poste de ñandubay
molino marca guanaco
y una flor del Paraguay

Cargando un Camión con lana
un fardo se me cayó
flor y truco concha de tu madre
la P… que te parió» …
…FIN…
 
Quinta parte:
 
NOTICIAS SOBRE EL TRUEQUE EN LA VENEZUELA DEL SIGLO XXI:http://www.google.co.ve/#hl=es&source=hp&q=eL+TRUEQUE+vENEZUELA&btnG=Buscar+con+Google&aq=f&aqi=&aql=&oq=eL+TRUEQUE+vENEZUELA&gs_rfai=&fp=2adc3fecfece551b

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