Economía

El viento sopla su solución energética

Con los precios del petróleo sobre la marca de $110 por barril, la demanda por fuentes alternativas de energía crece de manera vigorosa y se hace más atractiva a nivel de costos cada vez que alguien dentro de la OPEP grita “castigaremos a los países desarrollados del mundo”.

Por lo tanto si los señores de la OPEP insisten en subir su principal producto, al final estarán incentivando la creación de otras fuentes de energía más rentables y menos contaminantes, entre ellas la que proporciona el propio viento o energía eólica. Tal como decía una popular canción de Bob Dylan, “The answer, my friend, is blowin’ in the wind” (la respuesta, mi amigo, la sopla el viento).

Investigadores alrededor del mundo, entre ellos las universidades de Harvard, CalTech, MIT y Hopkins, exploran fuentes de energía sostenible y renovable; menos contaminante al ambiente. Los científicos apuesta a incrementar el suministro que generan estas fuentes y a la vez sea atractiva para los bolsillos de los consumidores.

Moviendo los molinos de la historia

Aunque la palabra eólica suena nueva o extraña, es tan antigua como la propia historia del mundo. Se podría decir que el viento ha moldeado las páginas el tiempo.

El término eólico procede del nombre con que los antiguos griegos designaban al dios de los vientos Eolo, a quien Zeus había designado como gerente de los vientos para manejarlos según las necesidades del momento.

El viento ayudó a propagar la cultura griega al soplar las velas de las naves que cruzaban el mar Egeo, llegando así hasta nuestros días las enseñanzas democráticas de Pericles y las bases de la filosofía moderna con los tratados de Sócrates, Aristóteles y Platón.

El primer uso práctico industrial que se tenga memoria fue en la antigua Persia (hoy Irán) en el siglo VII antes de Cristo cuando se construyeron los primeros molinos para irrigación y moler el trigo.

También en nuestra historia antes del arribo de Cristóbal Colón, quien también llegó a nuestras costas gracias al viento, los Mayas, Caribes y Taínos de la Antillas designaban la furia de los vientos con el nombre de una deidad que sobrevivió hasta nuestros días: huracán.

La resurrección de los Dioses

Muchos especialistas, ingenieros y científicos han rescatado estos viejos dioses que fueron confinados a los jarrones del olvido durante el siglo XX gracias al petróleo, denominado por uno de los propios fundadores de la OPEP, el venezolano Juan Pérez Alfonso, como “excremento del diablo”. Cuando emergió el petróleo como alternativa ganó rápidamente aceptación porque era más barato que muchas otras fuentes de energía que movían las ruedas del conglomerado industrial.

Pero en el presente el mundo redescubre que el viento es mucho más positivo como fuente renovable sin posibilidad de que se agote algún día; tiene un menor impacto ambiental; no contribuye al incremento del factor invernadero sobre el planeta; genera nuevos puesto de trabajo y produce bastante energía con la tecnología disponible en la actualidad, reduciendo así los montos en las facturas de los consumidores.

Muchos países de la mancomunidad europea han ido emigrando sus capacidad de producción energética hacia la alternativa eólica al instalar “granjas de viento”. En Dinamarca el 20% de la electricidad que se consume en el país proviene de generadores de viento y en el Reino Unido se pronostica que para el año 2020 todas las casas del archipiélago británico se alumbrarán con electricidad proveniente de granjas de vientos.

De hecho, la Unión Europea invertirá durante los próximos 5 años un total de 9.000 millones de euros destinados al fomento de las energías renovables y la eficiencia energética.

Pero el país del Viejo Continente que se lleva todos los “oscares” como generador de energía eólica es la propia Madre Patria. España es uno de los mayores productor de energía eólica del mundo, con unas instalaciones que alcanzan los 11,614 MW de potencia, un poco más por delante de los 11,575 MW que se producen en Estados Unidos.

Un 40% de la generación eléctrica total en España, provienen de las granjas de viento en comparación con la otras fuentes que usa el país ibérico como son la nuclear (20,7%), térmicas de carbón (15,5%), hidráulicas, (15,32%) y la combustión de combustible fósiles (11,3%).

También en este lado del Atlántico, varios países de América Latina, como son Costa Rica, Argentina, Brasil, Chile e incluso Ecuador, gran productor de petróleo, tienen planes concretos para incorporarse a esta corriente energética.

En las Antillas, Cuba acaba de inaugurar El Gibara I un gran parque en la costa norte de la Isla, en el municipio de Holguín que aportará 5,1 MW al Sistema Electroenergético Nacional (SEN).

Los expertos estiman que la Cuenca del Caribe es uno de los sitios ideales del planeta para el desarrollo de la energía eólica debido a su conformación topográfica de mares internos, océanos, tierras altas y bajas y por estar ubicado en unas de las franjas que más recibe luz solar.

Los Gigantes blancos

En los Estados Unidos, alrededor de un cuarto de su superficie es apta para la instalación aerogeneradores, esas grandes torres con gigantescas aspas que emergen el horizonte, tiene un potencial de 11,777 millones de MW, suficiente energía eléctrica para satisfacer la demanda interna y producir suficiente excedente para exportar a Canadá y México.

Pero la sed de los americanos por el petróleo y sus derivados, como la gasolina para sus grandes SUVs, sigue bloqueando el pleno desarrollo de otras fuentes de energía. Mientras que las grandes compañías petroleras como ExxonMobil, ConocoPhillips o Chevron, reciben incentivos fiscales, la industria de energía eólica no ha podido vencer el poderoso “lobby” de las petroleras que impiden mayores alicientes federales contributivos para el sector. Para darnos una mejor perspectiva del asunto, en la actualidad la energía eólica suple tan solo un 1% de la demanda de electricidad de los Estados Unidos, en comparación con España que es de un 40%.

A pesar de los pocos recursos disponibles para la investigación, en el Hopkins Whiting School of Engineering en Maryland desarrollan nuevos molinos más eficaces en captar lo que el viento provee, adelantándose así a las necesidades del futuro.

En la actualidad un molino de viento tiene la capacidad de generar 1.8 MW de electricidad, lo que es suficiente para alumbrar un promedio de 600 a 800 hogares. Los nuevos molinos que se desarrollan, tendrán un potencial cuatro veces mayor, o sea que de 2400 a 3200 hogares podrán cubrir sus necesidades energéticas con un solo molino. En pocos tiempo veremos molinos de tamaño mucho menor a los actuales “gigantes blancos” que serían de gran inspiración para Miguel de Cervantes.

Dura competencia por el talento joven

El campo de la energía renovable es un punto brillante en momentos que atestiguamos una desaceleración de la economía, y los expertos predicen que el impulso de crecimiento de la industria eólica continuará, añadiendo empleos y fuentes de energía limpia en muchas localidades de los Estados Unidos.

A pesar de las trabas que todavía enfrenta el sector eólico para su total desarrollo, por otro lado surgen evidencias que más adelante existe un futuro alentador. Un estudio del Departamento de Energía de los Estados Unidos señala que la demanda de energía eólica es uno de los mercado de mayor crecimiento en el país, por lo cual grandes empresas como General Electric, Goldman Sachs, John Deere, Siemens e incluso petroleras como British Petroleum (BP), encuentran atractivo el incursionar en este mercado, el cual crecerá en los próximos 20 años a más de $500 mil millones.

«La energía eólica está creciendo a un ritmo fenomenal», dijo Robert Lukefahr, presidente de Alternative Energy North America, subsidiaria de la petrolera BP.

BP y sus socios invertirán mil 400 millones de dólares en proyectos eólicos en Estados Unidos para generar 730 megavatios.

Por lo tanto no es sorprendente observar que durante el 2007 la industria eólica generó en Estados Unidos más de 20,000 nuevos puestos de trabajo, un crecimiento de casi del 50% en menos de 12 meses y se espera es que esta tendencia continúe.

“Yo empecé hace tres meses trabajando como supervisor de campo de 20 turbinas y gano 20 dólares la hora, algo que en ninguna otra parte me ofrecían”, afirmó George Provine, ingeniero graduado de Cal-Tech en California, uno de los miles de jóvenes que encontraron un gran aliciente laboral en este sector.

“A la propia industria petrolera se le está haciendo difícil encontrar personal nuevo especializado ya que la eólica se ha convertido en una fuerte competidora”, explicó un representante del Atkinson Graduate School of Management en Oregon. “Además los trabajos son aquí en su propio país de origen, en cambio con la industria petrolera deben viajar a países que no son amistosos con los norteamericanos o permanecer por varias semanas recluidos en una plataforma petrolera en medio del mar”.

Respiro al planeta Tierra

La conservación ambiental está demostrado ser un buen negocio para muchas industrias, a la vez que se obtiene un “goodwill” por parte de los consumidores.

Tal como lo reconoce Mark W. Albers, Vicepresidente Senior de ExxonMobil: “Ciertamente que el petróleo es un recuso que se terminará algún día y fuentes alternas de energía menos contaminantes como la nuclear, biomasa y eólica, juegan un importante y creciente papel en suplir las ascendentes demandas energéticas”.

Desde que las primeras torres de producción comenzaron expulsar de las entrañas de la tierra el oscuro y viscoso petróleo, el medio ambiente del planeta comenzó a toser y a experimentar sobre saltos ante las guerras suscitadas por el control de este “excremento del diablo”.

¿Será que ahora se acercan vientos más frescos?

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