Economía

Guerra de Goliat contra Goliat

Los consumidores venezolanos, que sin distingo político, acuden al mercado en busca de artículos para su sustento, también deben elevar su voz. El escenario actual detalla que por un lado, el gobierno acusa al sector privado de provocar el desabastecimiento, mediante el acaparamiento de productos, para sabotear la gestión.

Por el otro, los industriales, dicen que no tienen dólares y que la regulación de precios no les permite seguir produciendo. De allí no ha avanzado esa discusión, que pagan inclementemente las madres venezolanas.

Ya se ha dicho que el desabastecimiento tiene su raíz en la alta demanda de productos, pero el sector privado se niega a reconocer tal razón, porque por las diferencias políticas, no reconocerán que ha aumentado el nivel adquisitivo del venezolano. Por otra parte, el gobierno no estimula a la producción privada, para que esta pueda establecer nuevas líneas de producción, aumenten la oferta y equilibren el mercado.

El juego está trancado. El factor privado y el gobierno se encuentran en un campo de batalla, en el que se han ido acomodando en trincheras de parte y parte. Esa guerra tiene sus cañones en los medios de comunicación, leales a ambos sectores, mientras que las bajas las pone el pueblo al pasar penurias buscando aceite, huevos, harina, leche y otros.

Políticamente es difícil tomar partido por alguno de los dos frentes, porque esa situación se solventará sólo con un gran acuerdo entre gobierno y empresarios, que luce muy difícil y lejano que se produzca. A estas alturas de esa batalla, el gobierno está perdiendo, porque la población percibe que éste es el responsable de tal situación. Más aun, cuando es el gobierno el que anda importando cantidades de alimentos para distribuirlos a través de Pdvsa.

No se puede perder de vista que Chávez ha salido de atrás en situaciones críticas, Nelson Bocaranda en una de sus columnas planteó que de producirse alguna crisis, por el desabastecimiento, el gobierno aprovecharía para un estado de excepción, que termine por suspender las elecciones regionales, lo que sería tomar a la oposición fuera de base, sin embargo, de ser esa la jugada, el gobierno debe medir bien el costo, porque el desencanto pica y se extiende.

Si el mercado se desbarata, la guerra estará en pleno apogeo. Desde la industria petrolera surgen reportes de la tragedia que vive Pdvsa, con corrupción, incapacidad y el sabotaje interno. La situación interna se ha tornado frágil y desde afuera arremeten duramente las transnacionales petroleras.

Es posible señalar que desde el sector privado se prepara una crisis, que fracturará contundentemente al poder político, pero tal crisis es paradójicamente alimentada desde el factor político mismo. Lo más delicado del asunto es que los consumidores, que son las víctimas, no tienen posibilidad de hacerse a un lado, en este choque de “Goliat” contra “Goliat”.

La frase tiene sentido, en nueve años el poder político y el poder económico, hoy enfrentados por diferencias ideológicas, de forma, pese al desgaste, tienen fuerza, ninguno tiene la capacidad de aplastar al otro de manera decisiva, salvo que se declare un acuerdo de sana convivencia.

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