Economía

Informe petrolero: El Islam y el mundo musulmán I

Con motivo de la II Cumbre de Soberanos y Jefes de Estado de la OPEP y dado que diez (10) de los once (11) países de la Organización profesan e Islam como credo, he querido en una entrega especial de INFORME PETROLERO dedicarle un esfuerzo al estudio de la civilización y creencia teológica que el Islam significa para los países musulmanes de la OPEP.

Con sus distintos matices, el Islam abarca la totalidad de la vida de sus adeptos y comprende un amplio sistema de valores religiosos, sociales, familiares, políticos, económicos, culturales, educativos e, incluso, civilizacionales. Esta conjugación de reglamentación en los más diversos ámbitos de la cotidianidad de los musulmanes hace del Islam la religión más completa en lo que a normativización de la comunidad y sus individuos se refiere.

La Geografía y la Conformación Islámica

Aun cuando el mundo islámico no es un bloque homogéneo, en ningún sentido, y está todavía muy lejos de la posibilidad de considerársele como una unidad o comunidad con intereses o acciones coordinadas integrados, existen una variedad de factores, como la religión, que generan afinidades importantes a pesar de la notables diferencias.

En tal sentido, apegándonos a los posibles elementos comunes, dados fundamentalmente por la expansión del Islam como doctrina religiosa, el orbe musulmán es una vasta zona no solamente de carácter geográfico sino también de orden cultural y político-económico. Es decir, que actualmente sus límites van más allá de aquellas fronteras primarias del siglo VII ubicadas entre La Meca y Medina (en lo que es hoy Arabia Saudí), y las cuales tuvo la visión de ampliar desde un primer momento el Profeta Mahoma con su campaña de expansión hacia el norte. Hacia ese norte, donde ya se evidenciaba la decadencia de los celebérrimos imperios bizantino y persa, donde hoy se encuentran países tales como Siria, Líbano, el territorio palestino y el controversial Israel.

Es muy generalizado asociar al Islam(1) solamente con lo conocido geográficamente como el Medio Oriente(2) y los árabes. Sin embargo, aunque esa zona sea importantísima porque además de ser el punto donde se tocan los tres continentes que constituyen el llamado “viejo mundo” (Asia, Africa y Europa), se encuentran las reservas petroleras probadas más grandes del mundo (ver mapa 1)

(%=Image(4360273,»C»)%)
Medio Oriente
Mapa Nº 1.

El credo islámico, es una extensa entidad que engloba a una gran cantidad de etnias diferentes a los árabes, más de 70 países en los cinco continentes, y una ingente población de aproximadamente 1200 millones de personas (ver cuadro 1).

Cuadro Nº 1
Población y religión Islámicas

País

Población (Millones)

%Islámico

Pob. Islámica

Afganistán

20,10

95,0

19,10

Africa Central

3,30

15,0

0,50

Albania

3,40

70,0

2,38

Arabia Saudí

17,90

100,0

17,90

Argelia

27,90

99,0

27,62

Azerbaidzhán

7,60

87,0

6,61

Bahrein

0,56

100,0

0,56

Bangladesh

120,40

83,0

99,93

Benin

5,40

15,0

0,81

Bosnia y Herzegovina

3,50

40,0

1,40

Brunei

0,29

63,0

0,18

Bulgaria

8,80

13,0

1,14

Burkina Faso

10,30

50,0

5,15

Camerún

13,20

22,0

2,90

Comores

0,65

86,0

0,56

Chad

6,40

44,0

2,82

China

1.200,00

2,0

24,00

Chipre

0,74

18,0

0,13

Costa de Marfil

14,30

23,0

3,29

Djibouti

0,58

94,0

0,54

Egipto

62,90

94,0

59,13

Emiratos Arabes Unidos

1,90

96,0

1,82

Eritrea

3,50

50,0

1,50

Etiopia

55,10

47,0

25,90

Gabón

1,30

20,0

0,26

Gambia

1,10

85,0

0,94

Georgia

5,50

11,0

0,61

Ghana

17,50

30,0

5,25

Guinea

6,70

85,0

5,70

Guinea-Bissau

1,10

30,0

0,33

India

935,70

14,0

131,00

Indonesia

197,60

87,0

171,91

Irak

20,40

97,0

19,79

Irán

67,30

99,0

66,63

Jordania

5,40

92,0

4,97

Kazakstán

17,10

47,0

8,04

Kenia

28,30

6,0

1,70

Kirguizia (Kirguizistán)

4,70

70,0

3,29

Kuwait

1,50

85,0

1,28

Líbano

3,00

75,0

2,25

Liberia

0,67

20,0

0,13

Libia

5,40

97,0

5,24

Macedonia

2,20

26,0

0,57

Madagascar

14,80

5,0

0,74

Malasia

20,10

35,0

7,04

Malawi

11,10

20,0

2,22

Maldivas

0,25

100,0

0,25

Malí

10,80

90,0

9,72

Marruecos

27,00

98,7

26,65

Mauricio

1,10

17,0

0,19

Mauritania

2,30

100,0

2,30

Mozambique

16,00

10,0

1,60

Níger

9,20

90,0

8,28

Nigeria

111,70

50,0

55,85

Omán

2,20

75,0

1,65

Pakistán

140,50

97,0

136,29

Qatar

0,55

95,0

0,52

Senegal

8,30

90,0

7,47

Sierra Leona

4,50

60,0

2,70

Siria

14,70

90,0

13,23

Somalia

9,30

99,0

9,21

Sri Lanka

18,40

8,0

1,47

Sudán

28,10

70,0

19,67

Surinam

0,42

20,0

0,08

Tajikistán

6,10

90,0

5,49

Tanzania

29,70

36,0

10,69

Togo

4,10

15,0

0,62

Túnez

8,90

98,0

8,72

Turkmenistán

4,10

87,0

3,57

Turquía

61,90

99,8

61,78

Uganda

21,30

15,0

3,20

Uzbekistán

22,80

88,0

20,06

Vietnam

74,50

20,0

14,90

Yemen

14,50

99,0

14,36

Yugoslavia

nd

19,0

Zaire

43,90

10,0

4,39

Zambia

9,50

nd

Total para 1995

3.663,81

33,0

1.193,00

Total 1997(1,4% crecimiento anual)

3.715,10

33,0

1.210,00

Total Mundo para 1997

5.850,00

21,0

1.210,00

Fuente: Enciclopedia Británica, Base de Datos públicos dela CIA, Base de Datos Fondo Monetario Internacional, Base de Datos Banco Mundial

El grueso de ese mundo Arabo–Islámico se distribuye en una extensa geografía, la cual va desde la costa atlántica, en el antiguo Sahara español, hasta Filipinas en sentido oeste este y, desde los países suroccidentales de la ex URRS y una parte de la China, hasta Somalia en la costa oriental de Africa.

Adicionalmente la gran extensión territorial, producto de la sumatoria de los países islámicos, evidencia las posibilidades marítimas de este conjunto y las aguas inmemorialmente valoradas a las cuales tienen acceso.

«El Norte de Africa es la costa sur del Mediterráneo. La costa oriental está representada por las costas de Siria y el Líbano. De tal manera que el mar Mediterráneo está envuelto al Este y al Sur por países pertenecientes a ese vasto conjunto que se asoma inclusive al Atlántico con la costa marroquí y la del antiguo Sahara español. Igualmente mira al océano Indico a través del cual se ha extendido su influencia religiosa y cultura a lo largo de la costa oriental de Africa, de toda la costa del continente asiático, para alcanzar hacia el Este el mundo insular de Indonesia y Filipinas».(3)

Aparte de las definiciones geográficas, donde se puede notar que existe una gran heterogeneidad orográfica, el mundo Arabo-Islámico tiene la particularidad de que sus miembros responden a categorías de identidad diferentes sin que con ello se vea afectada su condición musulmana y árabe en algunos casos. Así, tenemos a los islámicos que son étnicamente árabes como son los de la Península Arábiga, los libaneses, los sirios, los palestinos, los iraquíes del sur, los kuwaitíes, los de los Emiratos del Golfo, los egipcios, los libios, lo yemenitas y los del Sahara Occidental. Por otro lado se encuentran aquellos pueblos, países o regiones que sin ser étnicamente árabes han sido arabizadas y se enorgullecen de tal. En ese sentido, encontramos que el Islam no solamente obedece a un concepto racial, por haber sido un árabe, el profeta Mahoma su fundador, sino que también responde a una realidad y a una identidad cultural creada a partir de los valores religiosos.

Sumado a los factores étnicos y culturales que condicionan la pertenencia Arabo-Islámica, encontramos elementos de tipo políticos y económicos. En el plano de lo político existen vínculos que podrían servir para identificar a un país como perteneciente al conjunto musulmán, por ejemplo, aquellos afiliados a La Liga Arabe(4). Mientras que en lo económico, los recursos financieros, producto del petróleo, de algunas naciones musulmanas favorecen la creación de vínculos con otras. Esto viene dado a partir de las transferencias, por la vía de las asistencias y los créditos flexibles, que los estados ricos hacen hacia los otros de menores recursos, las cuales de una u otra manera generan compromisos morales, además de la deuda económica como tal, entre países correligionarios.

En los últimos cincuenta años, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta la fecha, la balanza comercial de los países islámicos en conjunto ha tenido una evolución significativa. Del total del comercio mundial, entre 1948 y 1998, los países musulmanes tuvieron una participación del 8,31%(5) habiendo alcanzado una participación mayor durante el lapso 1968-1978 donde se registraron los mayores aumento en los precios petroleros en los mercados internacionales. Esto demuestra la importancia de este recurso para las economías de los países petroleros y para aquellos correligionarios que se mantienen en una suerte de zona de influencia, de los primeros.

Con relación a las importaciones, el índice de estas naciones creció a una tasa menor a la mundial, la cual fue de 7%. En este plano se reveló, un permanente déficit el cual debió ser cubierto con préstamos bilaterales y multilaterales y fondos de ayuda creados por los países petroleros árabes.

El aumento de los precios de los hidrocarburos, permitió que los países petroleros árabes, en especial las monarquías del Golfo Arabe-Pérsico, crearán un gran número de instituciones financieras y asistencia económica e hicieran numerosas donaciones como parte de su política de contención de las corrientes progresistas (nacionalismo, socialismo) o las ultraradicales (fundamentalismo) en la región. Además de ayudar, según declaración oficial, a los países árabes menos favorecidos económicamente, estas instituciones también ha prestado ayuda a naciones asiáticas y africanas, bajo ciertos criterios de selección. Uno de ellos, el más importante, es la afinidad religiosa.

Nacen en este contexto entes como:

– Fondo Arabe para la Asistencia Técnica a Países Arabes y Africanos
– Fondo Arabe para el Desarrollo Económico y Social (Kuwait)
– Fondo para el desarrollo económico Arabe (Kuwait)
– Fondo para el desarrollo económico Arabe (Abu Dhabi)
– Banco Islámico de Desarrollo, etc.

Esta última institución, el Banco Islámico de Desarrollo, está formado por 29 países islámicos y funciona en casi todos las naciones musulmanas de Africa y Asia. El banco tiene como criterio inicial ayudar al desarrollo de sus países miembros y de las comunidades islámicas en base a los principios de la sharia o ley musulmana.

El Kuwait Fund for arab Economic Development, una de los organismos más antiguos (1961), inicialmente fue creado para contribuir al desarrollo de los países árabes. A partir de 1974, abrió su espectro de acción a otras naciones islámicas del tercer mundo.

La crisis petrolera de 1973 permitió a los estados árabes petroleros ampliar su acción hacia la Africa y el Asia islámicos. Estos ingentes ingresos económicos, permitieron a países como Arabia Saudita aplicar una “política del dólar” durante la década de los años setenta para contener las corrientes radicales y desestabilizadoras. Esta debió ser minimizada para el periodo de los ochenta motivado a la caída que experimentaron los precios del petróleo.

Hoy día, el descenso de los precios impide el flujo monetario como en los años anteriores. Adicionalmente, la corriente socialista no tiene la fuerza de los tiempos de Nasser y no representa una amenaza importante. Sin embargo, a falta socialismo árabe, cobra auge el islamismo que se convierte en potencial amenaza. La revolución iraní (1979) obliga a las monarquías petroleras a hacer nuevas prioridades en cuanto a la distribución de sus ingresos.

“Con la guerra Irán-Irak que se inicia en septiembre de 1980, tanto los países radicales como los conservadores crean un frente común para oponerse a la influencia fundamentalista iraní. De hecho Arabia Saudita y Kuwait proveyeron la mayor parte del esfuerzo bélico de Bagdad, lo que explica la caída drástica de los préstamos a terceros países. Por otro lado la Guerra Fría interárabe conoce un periodo de distensión por el surgimiento de la contradicción con el islamismo”(6)

Nacimiento y Primera Etapa del Islam

El nacimiento y la primera etapa del Islam y del islamismo podría decirse que están directamente ligados a la vida de Mahoma, quien se presume nació en el año 570. Todavía siendo inciertos los datos, se ha asumido que a principios del siglo VII comenzaron las prédicas del profeta en la ciudad de La Meca y así comenzó a darse a conocer como profeta. Algunos autores señalan el año 610 como el de la primera revelación tenida por el profeta y, al año 613 como el del inicio de actividad predicatoria en su ciudad natal.

Igualmente es conveniente señalar, el surgimiento del Islam en un contexto que no solamente obedeció a la particularidad espiritual o metafísica del profeta o a la condición sobrenatural que presuntamente lo asistiera; sino también a una situación social que exigía una transformación socioeconómica y política.

Mahoma comienza su prédica en un momento en el cual la estructura de la sociedad mequí se mostraba ampliamente asimétrica, pagana, cundida por la opulencia de algunos grupos o familias y enfrentada por el control de las caravanas y la venta de mercancías. Adicionalmente, el Islam surge en medio de la decadencia de los imperios persa y bizantino, lo cual creó las condiciones que facilitaron la aceptación de esta doctrina, primero entre los árabes y, posteriormente entre los grupos étnicos diferentes a éstos y que se quedaron sin el asidero ideológico y social propio de las potencias decadentes. «Cuando los imperios persa y bizantino dieron señales de desintegración y se vio que los hombres tenían la necesidad de <>, la comunidad islámica prometió la deseada estabilidad».(7)

Para el año 600 el Asia Menor, Siria, Egipto y el sureste de Europa, hasta el Danubio, formaba parte del Imperio bizantino y su principal rival, el Imperio Persa gobernado por la dinastía sasánida, regía las tierras hoy conocidas como Afganistán y el río Oxus. Los antagonismos entre ambos imperios y las pérdidas de espacio de uno con respecto al otro, creó un vacío que la mente estadista de Mahoma tuvo la previsión de intentar cubrir.

En el momento en el cual el padre del Islam parte hacia la ciudad de Medina, por los riesgos que corría en La Meca y el rechazo del cual había sido objeto sus actividades proféticas, el 16 de julio de 622, ya los persas habían vencido a los bizantinos e invadido Egipto, Siria y Asia Menor. Posteriormente, entre 622 y 625, el Emperador bizantino Heraclio hizo campañas en los territorios de Asia Menor con buen éxito. Finalmente, después de una larga secuencia de guerras, tras la muerte del Emperador persa y el ascenso de su hijo al trono, Heraclio entró victorioso en Constantinopla en septiembre de 629 y en marzo de 630 restituyó la santa cruz a Jerusalén. El nuevo Emperador persa, viendo que su trono peligraba por el debilitamiento sufrido por el imperio, optó por propiciar la paz.

Las contradicciones y la decadencia de los imperios de la época era algo de lo cual Mahoma debía estar informado y sería el estímulo para que muchas tribus ubicadas en la ruta de Siria, quedándose sin la protección de los persas, volvieran la mirada hacia el creciente poder de Arabia y del profeta. De alguna manera podría decirse, que así como la obtención de la ruta de Siria, comercial por excelencia, era necesaria para el desarrollo del Estado islámico por los recursos económicos que proporcionaba. Era también necesario la decadencia de los persas para el mismo objeto. El imperio islámico pasaría a ser el heredero de los territorios del persa, gracias también a las últimas acciones contundentes de los bizantinos con respecto a éste.

Las condiciones favorables para a expansión del Islam, generadas por la situación general en la región, se verían reforzadas por el turbulento clima y las insatisfacciones propias de la sociedad mequí de la época. En La Meca la solidaridad tribal había sido sustituida por el individualismo. La transformación que sufrieran las tribus con la sedentarización conllevó al olvido de los valores tribales propios de la vida nómada, tal como la cooperación y fue cambiado por la búsqueda desmedida y sin escrúpulo de la riqueza. Otrora las condiciones adversas del desierto obligaban a los hombres a unirse para sobrevivir justificándolo con los lazos sanguíneos y los parentescos, pero el sedentarismo disminuiría la adversidad y la necesidad de cooperación por ende. El debilitamiento de la tribu o el clan por la nueva condición de vida, trajo consigo la «opresión de los miembros más débiles de la comunidad, tales como las viudas y los huérfanos». (8) Mahoma con El Corán, intentaría hacer revivir las virtudes propias de la vida nómada en medio de la sociedad que comenzaba a urbanizarse. Lo que habría, entonces, de particular en la situación donde emerge el Islam como ideología de regulación espiritual y social es la conciliación de los fuertes contrastes y conflictos causados por las costumbres nómadas de los mequíes, con el nuevo medio material y económico en el cual habían pasado a vivir.

La división del Islam

A su muerte en el año 632 Mahoma, considerado como el último de los profetas o lo que es lo mismo el número 124.000 de los enviados de Dios, dejó resuelto todo lo relacionado con los fundamentos ideológicos y doctrinarios del Islam, e incluso, lo relativo a las posibilidades de expansión de la religión, pero no lo atinente a sobre quien sería su sucesor. Con la muerte del profeta comenzaría una larga carrera de intrigas y guerras por el poder entre sus allegados y aquellos que, aun a distancia, asumieron derechos jefaturales justificados con la práctica de la religión, o por sus vínculos filiales con Mahoma. Todas las luchas por el control del modesto imperio islámico hasta entonces conformado, terminarían por desmembrarlo por un lado y, por el otro; esto daría comienzo a nuevas castas, las cuales se expandirían y defenderían la religión de acuerdo a sus propios intereses.

En un primer momento sería elegido Abu Bakr quien gobernaría solamente dos años, es decir hasta 634. Bakr, era suegro de Mahoma y para la muerte de éste era, además de su mejor amigo y primer cultor de la nueva religión, el principal general del ejército islámico. Al igual que su líder espiritual fallecido, el nuevo Califa (gobernador) era también miembro del clan hachemita de la tribu de los qurayshíes, principales opositores de Mahoma en sus comienzos como profeta en La Meca. A pesar de haber sido elegido por consenso tribal, Abu Bark fue objeto de levantamientos de algunas tribus en su contra, los cuales debió reprimir para su supervivencia. Continuó con la campaña iniciada por el profeta para la expansión del imperio árabe y conquistó la Arabia septentrional, parte de Siria, bastión de lo que sería luego la dinastía Omeya, y parte de Persia Occidental.

A la muerte de quien fuera el primer Califa después de Mahoma lo sucedió su elegido, Omar ibn al-Jatab. Igualmente entre un mar de contradicciones, Omar debió reprimir amenazas de protestas. Gracias a sus habilidades militares logró importantes conquistas que le permitieron legitimarse en el poder durante aproximadamente 10 años (634-644). Él, al igual que Mahoma y Abu Bakr, pertenecía al clan hachemita. Infligió importantes derrotas al imperio bizantino con la anexión de toda Siria, Palestina, Egipto y parte del norte de Africa, así como también con la toma de Jerusalén, la Ciudad Santa de las grandes religiones monoteístas. Los éxitos militares de Omar fueron mayores hacia el oriente donde se anexó todo el imperio persa (Irán) hasta entonces dominado por la dinastía de los sasánidas.

A la muerte de Omar en 644, apuñalado por un administrador y súbdito persa, los antagonismos por la línea sucesoral del profeta comenzaron a agudizarse. A diferencia del anterior Califa (Abu Bakr), éste no había nombrado sucesor. En su lugar fijó un consejo de seis hombres (shura) encargados de elegir al nuevo gobernante. Para el momento eran candidatos Alí ibn Abi Talib, marido de Fatima hija de Mahoma e igualmente miembro del clan hachemí y Osmán ibn Affan, integrante del clan Omeya el cual se encontraba asentado en Damasco, Siria, quien tenía un parentesco más lejano con el profeta.

Las condiciones de la shura impuestas a Alí ibn Abi Talib, de no proclamar una dinastía hachemí no fueron aceptadas por éste. La intención era evitar el monopolio del poder por parte de los hachemíes al decretar una transferencia hereditaria del Califato. Ante la negativa del yerno de Mahoma, fue nombrado Califa Osmán ibn Affan, quien gobernaría entre 644 y 656. A pesar que durante los primeros tiempos Osmán gozó del apoyo de los opositores de Alí, posteriormente llegó a ser acusado igualmente de querer instaurar una dinastía Omeya.

El califato de Osmán, se vería signado principalmente por la descomposición doctrinal y el sentido utilitario en los cuales permitió caer al Islam. En tanto que la expansión del imperio musulmán era su primer objetivo, en muchos casos facilitó anexiones permitiendo a las tribus, interesadas en sumarse, convertirse a la religión con solo aceptar la shahada (obligación de recitar el credo <<No hay más dios que Alá; Mahoma es el mensajero de Alá). Sus principales opositores eran los jariyíes (<>), quienes a demás de haber sido los primeros seguidores del Profeta y en su mayoría amigos y familiares, estaban comprometidos con el mantenimiento de las tradiciones de la religión.

En gran medida, los jariyíes sabían que muchas tribus se habían sumado al imperio por intereses económicos y no por convicción religiosa. La importancia de recibir partes de los botines de guerra los incentivó a adoptar el credo islámico de forma simplemente nominal, ni siquiera practicaban ya los cinco pilares como en tiempos de Abu Bakr y Omar había sido exigido.

El Califa Osmán conseguiría apoyo doctrinario en los Muryi´a (<>), secta rival de los jariyíes quienes predicaban que el cuestionamiento de las acciones en contra de la religión era potestad de Alá y no de los jariyíes. Esta corriente de pensamiento le era más favorable a Osmán para sus fines expansionistas. La oficialización de ésta, estimuló la rebelión de sus opositores, la declaración de guerra al clan Omeya y su inmediata caída. En 656 una multitud de jariyíes enardecidos mató al Califa Osmán e inmediatamente la shura designó a Alí ibn Abi Talib como nuevo gobernante.

Al cabo de un año Alí comenzaría a confrontar serios problemas. Mu`awiya, primo del asesinado Osmán y gobernador de Damasco, comenzó a ejecutar su campaña para destruir al califato de Alí y a los jariyíes que todavía lo apoyaban, vengar la muerte de su familiar. El primo y yerno de Mahoma había prometido acabar con la corrupción de los omeyas y la notable influencia persa y siria que había tomado la administración del imperio islámico. Una costosa guerra llevó a Alí a apoyar un intento de pacto con Mu´awiya. Acababa de perder la batalla se Siffin, en 658. Pero los jariyíes, principal apoyo del Califa Alí, se revelaron contra él acusándolo de traidor y de infringir la shari´a al no continuar con la yihad en contra de los satánicos omeyas.

Ante las circunstancias, Alí debió librar una batalla, conocida como Nahrawan, contra los propios jaryíes asesinando a unos 4000 aproximadamente. Uno de los enemigos supervivientes de la refriega asesinaría luego a Alí en venganza dejándoles la posibilidad a los omeyas de conquistar la mayor parte del imperio.

Antes de su muerte ya Alí había proclamado su propia dinastía, la hachemita. En tal sentido, a su fallecimiento lo sucedió en el califato de La Meca su hijo Hassan pero éste fue asesinado un año después de la muerte de su padre. Ante el deceso de Hassan, su hermano Husayn asume la aspiración a la titularidad del califato arrogada para ese momento por Mu´awiya, quien ya había declarado una dinastía Omeya basada en la simple sucesión hereditaria. Asimismo, a fin de debilitar más la posición hachemí trasladó la capital del imperio de La Meca a Damasco. Para la época en la cual se dan todos aquellos acontecimientos turbulentos por la sucesión del profeta Mahoma, los árabes ya habían conquistado Persia. Se habían impregnado de algunos valores de la dinastía persa sasánida entre los cuales figuraba la sucesión por la vía hereditaria. El conocimiento del derecho divino de los reyes de la heredad del trono, es la tesis en la cual se apoya airadamente las fracciones que apoyaban a Alí y luego a sus hijos Hassan y Husayn.

Los jariyíes fueron fuertemente reprimidos por los omeyas hasta hacerlos prácticamente desaparecer. Husayn debió apoyarse en los grupos no jariyíes que todavía le apoyaban. Esta agrupación guiada por el segundo hijo de Alí recibió el nombre de Shía, lo cual significa astilladura, fractura, separación del tronco principal. Aunque en algunos casos se le conocía como Shiíes, lo cual en árabe quiere decir <>.

En algunos territorios del imperio, los cuales corresponden hoy a Irak e Irán, apoyaban la tesis de los reyes de la sucesión hereditaria y, por ende, sólo creían en la posibilidad que Husayn fuera el Califa. Éste emprendió el viaje desde la Meca para encontrarse con quienes lo apoyaban para el califato, pero en Kerbala fue alcanzado por tropas omeyas comandadas por Zayid, hijo de Mu´awiya, y fue contundentemente derrotado. Husayn fue hecho prisionero y torturado hasta la muerte. Este hecho es lo conmemorado por lo shiítas en honor a la muerte de su primer mártir.

Es aquí, con la muerte de Husayn, donde comienza la verdadera escisión del Islam en heterodoxo, o Shia, y el ortodoxo o sunna (vía armónica), el cual se constituiría verdaderamente durante el período de la dinastía Abasí instaurada hacia el 794 d.C., aproximadamente.

Notas:

(1) La palabra Islam significa en árabe <> u <>. Utilizada en el contexto religioso, quiere decir «Sumisión a la voluntad de Dios».
(2) La expresión Medio Oriente, es algo que responde más a un concepto geopolítico que a una realidad geográfica. Tiene su origen en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, cuando los corresponsales de guerra la utilizaban para referirse a las jurisdicciones militares de los generales británicos Wavell y Montgomery. Estas jurisdicciones comprendía desde Damasco en Siria hasta Kartum en el Sudán, pasando por El Cairo (nota de autor).
(3) GIACOPINI Zárraga, Antonio. La Geopolítica del Medio Oriente. Conferencia. Curso «El Mundo Arabo-Islámico y el Nuevo Orden Mundial». CENTROPEP. Caracas, 18-03-1992. Pág. 6.
(4) El nacimiento de La Liga Arabe, tuvo su origen durante la Segunda Guerra Mundial en la ciudad de Bagdad, cuando todavía el Irak era una monarquía. Se entiende que su intención inicial era utilizar el Islamismo como doctrina de confesos fundamentos teológicos y usarla así como contraposición a la posible penetración del comunismo soviético en la zona. Inicialmente se pensó en una agrupación formada por los países de la llamada Media Luna Fértil: Irak, Líbano y Palestina. Pero para 1945, fin de la segunda guerra, se funda en la ciudad de El Cairo la liga, reuniendo a todos los países árabes independientes para un pacto de ayuda mutua y para crear una plataforma política de proyección y acción internacional. (nota de autor).

(5) Las exportaciones mundiales de bienes y servicios en los últimos cuarenta años crecieron de manera notable y asombrosa. De 59 millardos de dólares en 1948 pasaron a 5.8 billones en 1998. En ese lapso el volumen se multiplicó en 100 veces. La tasa interanual de crecimiento fue de 9%. Por su parte, las importaciones mundiales, igualmente de bienes y servicios, también tuvieron un alto crecimiento (7,7%). Fuente: Internacional Financial Statistics.
(6) Ziraoui Zidane.(1997), Op.Cit., p.95.
(7) WATT, Montgomery . Mahoma, Profeta y Hombre de Estado. Editorial Labor. Barcelona, 1967. Pág. 189.
(8) Ibid. Pág. 49.

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