Economía

Instituciones y Desarrollo: El caso PDVSA

Las ideas importan. En una sociedad en particular, las instituciones son la materialización de aquellas ideas que mas le interesan a esa sociedad. Algunas ideas que se han institucionalizado en los Estados Unidos son el derecho a la propiedad privada, la inviolabilidad de los contratos, la separación de los poderes, los derechos individuales. Así mismo algunas ideas que se han institucionalizado en Venezuela son la economía cerrada y dirigida, el paternalismo estatal y el populismo, la dependencia del petróleo, la idea de que las relaciones son más importantes que las funciones en una organización.

Los pueblos no son solo lo que ellos comen, beben y visten, son también lo que ellos piensan. Cuando es necesario tomar decisiones los pueblos recurren a sus valores y creencias, en suma a su cultura, a su visión del mundo y esta evoluciona como modelos mentales, los cuales son hallados en las instituciones de toda sociedad.

Las sociedades viven dentro de una matriz de ideas, valores, creencias y hábitos que determinan el modo de pensar en las cosas y de como hacerlas, y eso las posiciona sobre un sendero, sobre una ruta. Una vez que una economía se halla sobre una ruta ineficiente que produce estancamiento, corrupción y pobreza, puede persistir en ese camino que inevitablemente la conduce al desastre. Latinoamérica esta llena de ejemplos de este tipo.

Durante los últimos veinte anos los venezolanos nos hemos dado cuenta de que nuestros modelos mentales de la economía no funcionan, sin embargo cuando nos enfrentamos a la elección entre una terapia de choque hacia la globalización y la de una economía autoritaria, populista, dirigida y corrupta, optamos por esta ultima.

En Venezuela, los individuos y las organizaciones con poder y posicionamiento, dentro del seriamente lesionado marco institucional que esta determinando el sendero actual, tienen un interés morboso en perpetuar el sendero, a pesar de que es disfuncional, empobrecedor y catastrófico.

Dentro de este contexto encontramos el caso PDVSA, la empresa emblemática de la nación venezolana y de su industria petrolera, generadora de mas del 70% del ingreso de divisas al país y responsable de manera directa e indirecta de la formación de mas del 45% del Producto Interno Bruto.

Desde su inicio, como empresa, en 1976, PDVSA heredo una cultura corporativa, producto de la fusión de las diferentes culturas de las empresas transnacionales que operaron en el país en el periodo 1914 – 1975. Esta cultura evoluciono, incorporando valores y creencias del venezolano, pero manteniendo su coherencia original.

El cimiento principal de esta cultura no fue otro que un sistema dinámico de Administración de Recursos Humanos, basado en evaluación de gestión, salarios competitivos, responsabilidad aunada a delegación, potencial de crecimiento, progresión salarial proporcional al rendimiento, adiestramiento programado, planificación de carrera en función de rendimiento, potencial y conocimientos. Adicionalmente la cohesión de la cultura corporativa se garantizaba por la clara dirección comercial que por diseño había mantenido la empresa durante su existencia.

Lo que caracterizo a PDVSA no es diferente a lo que caracteriza a EXXON-MOBIL, BP-AMOCO y a CHEVRON-TEXACO, lo que ha hecho exitosas a estas empresas también hizo exitosa a PDVSA, mas aun el merito de esta ultima fue mayor, si tomamos en consideración que tuvo que armonizar su orientación comercial con los lineamientos políticos del gobierno de turno.

Ahora, analicemos por un momento lo que los factores de un poder político dogmático han hecho en PDVSA.

La purga de ejecutivos, el continuo cambio de Junta Directiva, el proceso grotesco de violentar el sistema de Administración de Recursos Humanos, y la imposición a la corporación del modelo del estado para hacer negocios, finalmente dieron al traste con una cultura corporativa que tardo décadas en consolidarse.

La dirección de PDVSA, esta subordinada no solo a los lineamientos políticos del gobierno, sino también a su ideología, y por consiguiente su vocación y capacidad para hacer negocios sustentables esta seriamente comprometida. Esta imposibilitada para servir de factor cohesivo de la cultura corporativa de la empresa.

Por mucha propaganda y populismo que se despliegue, el modelo que se ha instaurado en PDVSA no tiene posibilidades de éxito, atenta contra todo lo que se ha hecho o escrito sobre dirección empresarial, privada o publica, exitosa en los últimos 50 anos. El daño al país y a la empresa será inmenso e irreparable sino se corrige a tiempo y de este queda muy poco.

PEMEX, la empresa estatal petrolera mejicana, tiene tan buenos ingenieros como los tuvo PDVSA y el Instituto Mejicano del Petróleo tiene tantos logros como los tuvo Intevep, sin embargo PEMEX esta plagada de problemas, sus plantas son bombas de tiempo, su internacionalización no ha sido exitosa y aun pierde dinero. Cual es la razón? No ha tenido autonomía comercial, su dirección ha estado subordinada a la política partidista y/o al gobierno de turno, aun se sigue usando como vehiculo de financiamiento del estado y su cultura corporativa lógicamente deja mucho que desear. PERTAMINAS y PETRONAS en el sureste asiático, PETROBRAS en Brasil y la NIOC en Nigeria, atraviesan o han atravesado por la misma situación con idénticos resultados. PETROBRAS solo corrigió su rumbo cuando el gobierno del Brasil comprendió los claros límites que existen entre la dirección empresarial y la dirección política.

Las organizaciones y las personas que conforman el gobierno en Venezuela, parecen estar interesadas fundamentalmente en el poder, no en la creación de riqueza producida por un pueblo y unas empresas libres. Mientras ese desequilibrio en los valores no se corrija, la posibilidad de que Venezuela emerja de sus calamidades económicas es, sin duda alguna, remota.

El marco de la elección racional presume que los individuos sepan lo que conviene a sus propios intereses y hagan elecciones de acuerdo a ello. Por que no lo hacen así??.

Cualquier sociedad a la que no le guste su rendimiento tiene la responsabilidad, y las fuerzas que la integran la obligación, de hallar una nueva vía. La vía existe, en espera de que se tome, pero ello solo es posible si se logra un consenso basado en claras reglas de juego y el compromiso de respetarlas, solo así tendremos la posibilidad de darnos un gobierno capaz de enfrentar con probabilidades de éxito los enormes retos que nos esperan.

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