Economía

Irak fragmentado

Los atentados terroristas en Irak se mantienen constantes. El plan de pacificación corre por senderos de desesperanza aguda, mas los EEUU no tienen alternativas: la antigua región mesopotámica es de vital importancia en sentido energético y geopolítico.

Las reservas de crudo de la región son inestimables, se habla de 115 a 200 mil millones de barriles. La suma de las reservas de los EEUU, Canadá, México, Europa, Oceanía, e incluso China, no llega a esta cifra. Lograr estabilizar la región será muy difícil. Las diferencias religiosas, étnicas o culturales entre Kurdos, chiítas y sunnitas son fuertes y arraigadas. Este aspecto atenta en contra de la paz, alimentando una fractura social e institucional que impide una cohesión nacional, entorno a objetivos políticos comunes.

El ministro de los recursos naturales del gobierno semi-autónomo regional de
Kurdistán, Ashti Hawrami, aseveró su disponibilidad, y la de su gobierno, de compartir los ingresos de la venta de los recursos energéticos de su región, siempre y cuando su gobierno tenga la última palabra en lo referente a la elección de los socios comerciales para la extracción y comercialización de los recursos.

Por su parte, el ministro de petróleo iraquí, Hussain al-Shahristani, respondió a la posición del gobierno regional de Kurdistán que todo acuerdo petrolero con holdings extranjeros llevado a cabo por gobiernos regionales, deberá tener un visto bueno del gobierno central.

En términos prácticos, nos encontramos ante una consecuencia de la fragilidad del la realidad política e institucional de Irak. Las bases reales sobre lo que se sustenta gobierno alguno son leyes claras donde se ordene las competencias administrativas de cada sector político y un aparato de control y represión que asegure el respeto de las leyes. En tal sentido, no existe gobierno en Irak.

Su “brazo” no alcanza la realidad de regiones apartadas de Bagdad, lo que genera un fenómeno muy usual: la autodeterminación local, como un efecto a la carencia de autoridad central. En el caso de Kurdistan, antes mencionado, se evidencia dicho fenómeno. Incluso es posible que la esfera de influencia del gobierno regional se expanda al realizarse a finales del 2007 un referendum donde se apruebe o no la inclusión de la ciudad de Kirkuk y sus zonas aledañas, a la jurisdicción del gobierno regional de Kurdistán.

Las inversiones para las transnacionales en este contexto son riesgosas. No obstante, empresas como la noruega DNO, la Heritage Oil y la Addax Petroleum estan adelantando negociaciones con Hawrami para asegurarse parte de la futura extracción de la zona, que podría situarse en 1.8 millones de barriles al dia.

De llegar a concretarse acuerdos que impulsaran tales niveles la producción, se harían necesarias otras inversiones de carácter estructural para el transporte del crudo, como un oleoducto que tendría como llegada natural el puerto de Ceyhan en Turquía.

La estrategia política de pacificación del gobierno de Washington podría aumentar los efectos de fragmentación del poder, a través del crecimiento de las autonomías regionales, religiosas o tribales.

La creciente controversia por las dificultades de la misión estadounidense ha convencido a muchos asesores de la Casa Blanca sobre la posibilidad de utilizar fuerzas autóctonas para controlar regiones aisladas del país medio oriental. Alcanzar el objetivo por esta vía podría tener consecuencias contraproducentes para los intereses estadounidenses. Al permitir cierto poder a estos grupos, podría debilitarse su capacidad de influencia en la zona, lo que se traduce en pérdida de predominio y autoridad. Además, la fragmentación política aumentaría la capacidad de pequeños grupos de influir y desestabilizar impidiendo, a fin de cuentas, el principal objetivo: el orden en toda la región.

Recientes informes de inteligencia estadounidense afirman que la ocupación en Irak, ha aumentado el resentimiento hacia los EEUU en países árabes moderados; en el país ocupado, nuevas generaciones de combatientes se forjan por la rabia y el resentimiento de la ocupación, alimentadas, además, por el atraso y la pobreza.

Vemos que lo que planteamos años atrás, antes de la decisión final de EEUU de atacar a Irak, se ha cumplido con exactitud.

EEUU se precipitó en una operación riesgosa, casi imposible, sin tomar las medidas necesarias para evitar el caos actual. Se hacía necesario el empleo de tácticas militares y acuerdos diplomáticos mucho más complejos que los finalmente empleados, las consecuencias de ello no podrían ser peores.

EEUU está perdiendo la batalla en Irak, y lo hace simplemente por no haber hecho bien su tarea, por pretender actuar como un vaquero del Oeste en un territorio donde hacía falta una labor de inteligencia digna de los grandes, Churchill se debe estar removiendo en su tumba.

Mientras esto sucede, el tema energético cobra una importancia sin precedentes en el ámbito geopolítico mundial.

Nunca antes había sido más necesaria la paz en el Medio Oriente, nunca antes se había requerido, como ahora, de la colaboración de las partes involucradas, países productores de la mano de las naciones consumidoras y sus empresas petroleras.

Pero en Irak se han desatado fuerzas incontrolables, muchos demonios gravitan sus arenas. Estos demonios atacan la paz de la zona y contagian a los vecinos países. El caos es considerable, la incertidumbre por el futuro no hay quien la calme.

Mientras tanto, los Petroestados llenan sus arcas, algunos de sus dirigentes se transforman en voceros del delirio.

No sabemos en qué parará todo esto, caros salen los errores de la prepotencia, especialmente cuando quienes los cometen, son potencias.

Grupo PETROLEO YV /// www.petroleoyv.com

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