Economía

La economía y un segundo gobierno de la Revolución

No es relevante si desde finales de 1998 a esta fecha, ha habido elecciones o relegitimaciones, para medir el tiempo de gobierno del Presidente Chávez: lleva tres años y medio. Por otra parte, es claro que 2002 será el cuarto año perdido para la economía venezolana, después de haber tenido el ejecutivo abundantes recursos y suficientes poderes.

El Presidente Chávez, en su afán de conseguir historia, aunque el poder y la figuración conseguida se la haya suministrado la amabilidad y esperanza del pueblo venezolano en 1998 y todavía en 1999 y 2000, más que sus méritos o logros, persiste en pensar -según lo que expresa- que lo que se ha propuesto es realmente un proceso histórico, que será recordado en 500 años-. En realidad, lo que él se ha planteado, que no fue lo que ofreció a la nación, fracasó en forma rotunda. Tampoco está, además, consustanciado con lo que ha sido la prédica económica del hoy Ministro Tobías Nobrega, ni con las adecuadas propuestas del Ministro Ramón Rosales, ni con el espíritu que trasluce el Ministro Felipe Pérez, que se ha convertido en una especie de diccionario de lo que es correcto en la “revolución” y en un dictaminador de los resultados económicos que se puedan conseguir. Una muestra: “El mercado de divisas a partir de esta semana se va a estabilizar” (Noticiero, CMT, 10-7-02); en la semana anterior había dicho lo mismo, sobre la estabilización del tipo de cambio.

Es conocido que, en la nación, se han conformado grupos de análisis y de elaboración de propuestas sobre la Venezuela posterior al Presidente Hugo Chávez. El interés de esta nota está restringido al área económica y, en tal sentido, se pueden destacar tres ámbitos de interés.

El primero de ellos, concierne a cómo quedará la economía nacional después del gobierno del Presidente Chávez. Este será, como se destacó, el cuarto año perdido para la economía. La pérdida de tiempo, el aumento de la pobreza, la dilapidación de recursos, la alteración del desarrollo institucional que se había alcanzado -fuese cual fuese su eficacia-, estarán entre las muy claras herencias del actual período gubernamental.

El segundo concierne a la especie de desconfianza que muy probablemente se generará en algunos agentes económicos y sociales, con todo aquello que suene relacionado con las concepciones y políticas que se han manejado -ideológica y conceptualmente- en el actual gobierno, en aspectos como lo que atañe al colectivo, la propiedad privada y la atención de los sectores populares. Realmente se requiere atender, considerar y beneficiar a los sectores menos favorecidos en la distribución del ingreso. Esto es, no debe seguirse teniendo indiferencia ante los perniciosos efectos de la concentración y regresión de esta última, que no es, por lo demás, un tema desconocido en la literatura sobre el desarrollo y las particularidades del mismo en América Latina y Venezuela.

El tercero, remite al elemento de un posible regreso -o inicio de un segundo gobierno- del Presidente Chávez. En realidad, tal oportunidad de un segundo gobierno seria menos impactante que el poco significativo regreso del Presidente Perón en Argentina en 1973 -algo relativamente independiente del hecho de que su fallecimiento se dio al año siguiente-. En el caso del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, muchos electores albergaron la esperanza de que este mandatario reviviese la Gran Venezuela. Pero hay que preguntarse sobre el sentido de un segundo mandato del Presidente Chávez.

Realmente puede plantearse que, al igual que el Presidente Carlos Andrés Pérez y sus ministros seguidores -después de su segundo gobierno- se han dedicado a señalar que las cosas iban bien y los factores políticos no los dejaron continuar y ser eficaces con lo que se habían planteado, el Presidente Chávez, después de su gobierno actual, se planteará difundir la necesidad de retomar su proyecto que, seguramente dirá, lo abortaron los intereses de los pudientes y los políticos no afectos a sus ideas. Ese será su trabajo, antes de lo que sería el segundo gobierno que algunos piensan podría darse, porque los intereses que ha despertado en algunos sectores sociales, podrían mantenerse.

¿Qué sería un segundo gobierno del Presidente Chávez? ¿Plantear acaso la realización de una asamblea constituyente? ¿Poder disponer de una Constitución o leyes que reflejen su ideología y la de sus seguidores en cuanto a la crítica al capitalismo, a la propiedad privada y la ganancia? ¿Nombrar un equipo de gobierno que le diga que si a todos sus planteamientos y que se engolosine con sus fantasías revolucionarias? ¿Impulsar ideas donde se critique prejuiciadamente lo grande y se privilegie lo pequeño, porque se considera que eso es justicialismo revolucionario? ¿Elaborar proyectos donde se maneje la grandilocuencia y la necedad de pensar que se tiene la razón, porque se están incorporando todos los elementos en una perspectiva integradora, como aquellos del eje Orinoco-Apure o del Ferrocarril que atravesaría toda Venezuela? ¿Desarrollar un gobierno ineficaz -y ni que decir ineficiente- en el contexto de una “revolución” de oportunistas y desviados del respeto y la civilidad? ¿Ejecutar políticas neoliberales y sin ninguna creatividad, mientras se elaboran discursos de critica al neoliberalismo salvaje? ¿Mantener la composición sectorial de la economía, en base a la comodidad petrolera, mientras se habla de diversificación productiva? ¿Mantener la economía y la sociedad en general, en una agitación permanente, mientras aumenta la pobreza, se les deteriora el salario real a los trabajadores o no se facilitan los procesos de inversión y generación de empleo? ¿Plegarse a las convicciones y tradiciones de gobiernos dictatoriales, como el de la necesitada isla cubana? ¿Proponerle a los más necesitados dedicarse a la producción de dulcitos caseros -cosa no mala en sí misma, por lo demás- o de pollos, mientras no se atiende el desempleo o la pobreza? ¿Mentirles a los ciudadanos de menores recursos sobre que se les defiende y atiende sus intereses, mientras se devalúa la moneda local y se mantiene a la nación en un marasmo económico?

En realidad son muy poco halagüeñas y carentes de operatividad, las perspectivas de un segundo gobierno de la “revolución”. El finiquito de ésta, será la expresión clara del rotundo fracaso, de un planteamiento y ejecutorias llenos de confusiones, desconocimientos e imprecisiones, más que de una utopía respetable.

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