Economía

La flotación abre posibilidades

(%=Image(1521543,»L»)%) Analítica Research (AR) Tenemos varias preguntas acerca de las medidas anunciadas por el Presidente en la noche del 12 de febrero. Lo que destacada de las medidas, en una primera lectura, son tres elementos: la decisión de abandonar el régimen cambiario y pasar a la flotación, enfrentar la crisis con la devaluación y un ajuste fiscal, cuyo sentido pareciera correcto pero con grandes insuficiencias, especialmente en el área fiscal y hacia el mediano plazo. Además, esta el problema de incertidumbre respecto a la posible trayectoria del desenvolvimiento económico. ¿Cuál es su opinión?

Leonardo Vera (LV) Un régimen cambiario tiene que tener consistencia, por lo tanto debe ser apoyado con otras políticas que lo hagan consistente. Eso es fundamental, en los anuncios que se produjeron el único intento de darle consistencia al régimen cambiario es tratar de cerrar brecha fiscal a muy corto plazo con unas medidas que tienen muy poco aliento. Porque son medidas por el lado del ingreso como sacarle las utilidades al Banco Central de Venezuela, depositar menos recursos en el FIEM y unos recursos transitorios que van a dar estas medidas tributarias temporales como el Impuesto al Débito Bancario.

Se le esta dando una solución temporal a un problema fiscal que es estructural.

Por esto el alcance de las medidas complementarias que pueden hacer consistente un régimen de flexibilidad cambiaria es muy pequeño, para que un régimen de flexibilidad tenga la posibilidad de ser exitoso, es decir que no genere inflación y que conduzca hacia algún tipo de crecimiento en la economía, debe ser acompañado de una política monetaria que evite grandes fluctuaciones en el tipo de cambio y obviamente una política fiscal que evite la dominación fiscal, es decir que se evite que el fisco domine las acciones en política monetaria y que además haga creíble la reforma fiscal a futuro, de manera que el público observe que las medidas que se están tomando no son paliativos de corto plazo sino que son medidas que están cerrando estructuralmente la brecha fiscal.

Lo anterior supone que en Venezuela, desde el punto de vista fiscal, debería proponerse, de ahora en adelante, una reforma bien profunda en la manera cómo operan las finanzas públicas. Eso pasa por la forma cómo se formula y se ejecuta la acción presupuestaria, por la forma cómo se diseña las prioridades gasto en el país, por una reforma de la institucionalidad fiscal, es decir que se tendría que ir hacia una reforma de mucho más largo aliento, más profunda

AR. Casi nadie duda que al optar por la maxi-devaluación y el ajuste fiscal, ello tiene un efecto estanflacionario en el corto plazo ¿Cuál es su opinión?

LV. Con respecto a este punto, creo que el efecto de las medidas hay que compararlas con esquemas alternos. Este tipo de programa puede tener menores costos desde el punto de vista del producto y la inflación que el rumbo que traía la política económica, o algunas correcciones alternas. La impresión que tengo es que en términos de producto la contracción no sería tan grande como la que hubiese existido sí se hubiese optado por un esquema donde seguimos agotando reservas internacionales, vamos después a un control cambiario, y ulteriormente a un estallido al final del túnel. En términos de inflación, posiblemente va a ser menor a la que tendríamos si hubiésemos ido a un esquema de devaluación lineal sin ningún otro anuncio.

El esquema que transitábamos era la prescripción para un resultado francamente muy negativo. Un esquema donde se defendía la presión cambiaria con tasas de interés muy altas, con perdida de reservas, es decir teníamos caída de la liquidez de la economía de los saldos reales, altas tasas de interés, tipo de cambio sobrevaluado, no se estaba realizando la corrección cambiaria, gasto fiscal en términos reales más o menos igual al del año pasado; en síntesis un rumbo realmente problemático.

El esquema donde estamos entrando ahora es uno donde se van a utilizar mucho menos las tasas de interés para tratar de defender la paridad cambiaria, por lo cual deberíamos tener un mejor perfil de tasas a la opción de ir a un régimen de control de cambios.

Se va tener una pequeña corrección cambiaria en términos reales, eso puede ayudar al crecimiento, además si la inflación no es muy grande, los efectos distributivos de la corrección cambiaria pueden ser menores y eso puede ayudar a que la contracción económica sea menor, ya que la contracción económica que produce una devaluación se da por los efectos distributivos que tiene.

Entonces el efecto típico contractivo de la corrección cambiaria no creo que sea muy severo en esta ocasión o cuando se hace una transición ordenada, si es que estas medidas que esta intentando el gobierno se pueden calificar como una transición ordenada. Interpreto que están apuntando hacia una transición ordenada con una gran cantidad de insuficiencias.

Institucionalmente, los últimos tres años son un salto atrás

Desde el punto de vista institucional estas medidas no se ven acompañadas por otras medidas necesarias. Venezuela en los últimos tres años ha hecho cambios desde el punto de vista institucional que parecen más bien un salto atrás en lugar de ser un salto hacia delante, de un país que quiere ir hacia la modernidad.

Creo que esa es una agenda importante que hay que acometer, es decir si yo estuviera en la posición del Ejecutivo estaría presionando para que inmediatamente se pasara a un marco de reformas legales de las principales leyes que regulan la fiscalidad en el país y eso obviamente pasa por la ley de hidrocarburos, por la ley de administración financiera, por la ley de presupuesto público, por la ley del FIEM y pasa por ley del Banco Central.

Se requiere pasar a un régimen con metas de inflación

Si se quiere proveer de un ancla a los precios a este nuevo esquema, esa ancla pudiera ser monetaria y fiscal, y ello requiere ir un régimen de política económica con metas de inflación para ser eficaz y creíble. Para ello se necesita definitivamente cambiar la ley del Banco Central y convertirlo en una institución que de señales creíbles. En este punto hay mucho que hacer, por un lado creo que hay que convertir al Banco Central en un verdadero instituto que anuncie metas coordinadamente con el Ejecutivo, metas además cuantitativas y que esas metas sean evaluadas y que haya cláusulas de castigo, obviamente estableciendo claramente responsabilidades en cada caso. Esto es lo más parecido a un régimen de metas de inflación. Esto no se está haciendo en Venezuela y hay que hacerlo. Este tipo de reformas son claves.

Entonces es necesario crear mecanismos de rendición de cuentas, de transparencia, comunicación de la política monetaria, cuantificar las metas, determinar el procedimiento operativo, vale decir cómo el Banco Central va a tratar de regular la inflación en la economía, yo pienso que debe ser a través de las tasas de interés, y obviamente esto tiene que venir acompañado de una política fiscal que evite la dominancia fiscal. Todo esto es tan solo una parte de un programa de medidas que tendría más profundidad y eso es justamente lo que no se observa e el anuncio del Presidente.

El anuncio lo observo como un anuncio de fin de semana, es decir en el fin de semana non dio tiempo de pensar en más nada. Pero supongo que ya que se ha quedado sin anclaje cambiario, la lógica indica que el Gobierno debería comenzar a pensar en este tipo de cosas si quiere efectivamente dirigirse hacia un proceso de estabilidad económica.

AR. Difiero un poco de la idea de que no va a haber estanflación o que va a haber una estanflación muy leve. No estoy seguro que sé este pensando en ir a un régimen de Inflation targeting.

LV. Lo que creo es que el Ejecutivo ha sentido ya los rigores, o siente que ya está en el umbral de una crisis, creo que las medidas anunciadas y el tono con que se anunciaron son una indicación de que existe una preocupación real de cómo estaba marchando la economía.

Mal que bien sé esta intentando hacer un tránsito de un régimen económico a otro. No creo que en el Gobierno exista una compresión acabada de hacia qué régimen económico debería transitar Venezuela si quiere garantizar estabilidad en el corto plazo y crecimiento para los próximos años. Sin embargo dada la orientación que muestra las medidas, creo que no va a ser muy difícil que comience a aflorar este tipo de idea. Me parece que es más difícil, en el esquema que veníamos transitando, entender la necesidad de medidas institucionales de las que hemos venido hablando. En este esquema de flexibilidad cambiaria los incentivos van a permitir entender mucho mejor la necesidad de estas medidas que en un régimen de cambio fijo.

Yo no digo que el tipo de cambio flotante va a generar disciplina fiscal, pero genera algunos tipos de incentivos. Obviamente la disciplina fiscal es un acto voluntario al igual que la reforma fiscal, eso no se va a crear automáticamente, pero creo que estamos en un panorama que invita mucho más a este tipo de reformas que el anterior.

AR. Ese argumento es el del mismo tipo del usado para defender el régimen de cambio fijo, aunque con razones inversas. El fracaso reciente del tipo de cambio fijo en algunos países, ¿no debería conducir a ser más modestos respecto a la eficacia de los incentivos que generan los regímenes cambiarios sobre la política económica global?

LV. El problema está en que si se tiene una política fiscal adecuada en un régimen de flotación, la volatilidad cambiaria va a ser tan grande y las consecuencias del mercado cambiario sobre la economía van a ser tan negativas que el esquema colapsa y de manera rápida. No es el colapso lento gradual e intertemporal que se tiene en un régimen de tipo de cambio fijo, donde el régimen cambiario se puede defender con reservas y tasas de interés por un tiempo. Yo creo que ese es el punto fundamental. El tipo de cambio flexible sirve mientras no haya volatilidad, en cuanto comienza a generar volatilidad comienza a haber trading y especulación y eso hace más volátil todavía el tipo de cambio y allí si comienza a generarse un problema de transmisión de inflación, problema de expectativas negativas hacia el tipo de cambio y entramos en una senda inestable.

El punto a analizar es si las medidas tomadas genera más o menos incentivos para que se arregle la institucionalidad monetaria y fiscal. Creo que la flotación genera un poco más de incentivos porque ya el ancla nominal está en manos de la fiscalidad y de la política monetaria del Banco Central. Antes el ancla nominal estaba en el tipo de cambio, no había que hacer política económica y ésta era un desorden. Hoy el Ejecutivo está obligado, si no quiere que colapse ese régimen rápidamente, a hacer algo desde el punto de vista institucional con la fiscalidad y con la política monetaria.

La orientación es la correcta, aunque con tremendas insuficiencias

Para finalizar, la orientación de las medidas es la correcta, aunque ellas son tremendamente insuficientes. El Gobierno tiene que ir descubriendo cómo complementar un régimen de flexibilidad cambiaria, que es el centro de las medidas, con un conjunto de reformas profundas de cómo se hace, cómo se anuncia y se ejecuta la política monetaria y asimismo una profunda reforma de la fiscalidad en Venezuela.

Economista Profesor de la Universidad Central de Venezula E-mail:(%=Link(«mailto:[email protected]»,»[email protected]»)%)

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