Economía

La mano andina

Tomamos la expresión usada por el Presidente de Bolivia, Jorge Quiroga R., para referirnos, en esta nota, a elementos de interés en la ultima reunión -finalizada el 30-1-02, en Santa Cruz, Bolivia- de presidentes y otras autoridades de los países de la Comunidad Andina (CA). De entrada queremos plantear tres que nos parecen fundamentales.

Primero, que la CA, como buena parte de las propuestas de integración en la región, siguen siendo enfocadas con aquellas ideas de “ahora o nunca” o “ahora si es el momento”. Por esta vía, se oculta siempre lo estancado de las propias propuestas o gestiones particulares que no hayan sido relevantes, por parte de cualesquiera personas o autoridades.

Segundo, que la CA sigue teniendo muy poco futuro, por las propias inclinaciones e incumplimientos de los variados países que la integran y que, muchas veces, sin ninguna pertinencia, siguen hablando de origen, trayectorias y objetivos comunes. En resumen, se trata de que sería más viable pensar en, por ejemplo, Colombia/Ecuador/Venezuela que en la totalidad de los integrantes actuales.

Tercero, lo más claro y de interés en la Declaración de Santa Cruz de la Sierra es lo concerniente al viejo problema del Arancel Externo Común -que tendrá niveles de 0, 5, 10 y 20- y a la Armonización de las Políticas Macroeconómicas. Ambos tópicos se plantean como objetivos a ser alcanzados a más tardar en diciembre del 2003 -en armonización se trata de dos años-. Esto es: la mano tiene dos años de plazo para trabajar en la consecución de los mismos. Para ser optimistas, y conociendo el agua que ha pasado en este asunto, pensemos que se lograse lo del Arancel Externo. En el segundo caso, se trata de un área mas dificultosa para alcanzar la siempre deseada armonización. Basta pensar, solamente, en el campo de la evolución y variaciones de los tipos de cambio.

Otras dimensiones de la reunión y los acuerdos alcanzados, atañen a las intervenciones de los Presidentes en la sesión inaugural. Su importancia radica en el perogrullo de que, ellos, representan, a los gobiernos -para ser realistas-, que son los que llevan adelante las políticas. De lo que oímos y leímos de los discursos, puede uno quedar perplejo o bien impresionado.

El presidente de Ecuador, Gustavo Noboa, se concentró en destacar las diferencias y la importancia de considerar a los más pobres de los pobres. El Presidente del Perú -Alejandro Toledo, que tiene como sus homólogos variados problemas internos- insistió la reducción de gastos militares -cosa que será atendida en una próxima reunión- y en el establecimiento de una agenda social.

El Presidente Chávez no dijo absolutamente nada nuevo. Ni en sentido general, ni en sentido específico, a lo que han sido sus participaciones en la CA. Su interés, sigue siendo, realmente, enjuiciar al capitalismo. Este interés de su parte, que en el lenguaje de estos encuentros termina expresándose como integración política o futuro político de la integración, será atendido por una reunión presidencial en un día del mes de mayo del año en curso. O los Presidentes Andinos están mamando gallo -usando la expresión criolla-, cosa que seguramente no es, o esa reunión va ser un saludo a cualquier bandera, pues el presidente Cvez dijo, nada mas y nada menos que esto: “estos mecanismos de integración, como el nuestro, fueron elaborados (…) con patrones o con ideas enmarcadas en el concepto del capitalismo neoliberal que tanto daño le ha hecho a este continente. Preguntamos desde Venezuela: ¿Es con ese modelo económico que nosotros vamos a lograr una integración plena de nuestra región, es con ese modelo económico excluyente de las mayorías, excluyente de los campesinos, excluyente de los indígenas, excluyente de las juventudes que le niega los derechos humanos fundamentales a las mayorías, la educación, la salud, la tierra, la vida misma, es con ese modelo salvaje que nosotros vamos a integrar nuestro continente como lo necesitamos?. No, desde Venezuela decimos no, creemos que no es por ahí el camino.” Y pensar que, el mismo Presidente Chávez y su gobierno, son los que, disparatadamente, han planteado, desde que se iniciaron, ingresar al MERCOSUR.

Hasta aquí, ninguna de las tres intervenciones es de relevancia para evaluar la propia estructura de la Declaración. Podría pensarse que los discursos de los Presidentes son así y que, lo demás, lo tratan los técnicos y los Ministros. No es baladí este elemento. Se trata, por una parte, de que parte de los problemas de la integración en América Latina se relacionan con la conocida retórica y el reunionismo inoperante. Y, por la otra, de que en variados países, incluida Venezuela, la integración no se ha convertido en objetivo nacional y esto se ha compensado manejando y manoseando la idea de los pueblos, lo social y los juicios a injusticias variadas.

Fueron más estimulantes y de utilidad, los discursos del Presidente de Colombia y el de Bolivia, este último pecando, sin embargo, de demasiada inocencia técnica. El presidente boliviano, en una de las expresiones típicas del “ahora si” andino que referimos dijo: “Estos días hemos trabajado con los cinco dedos de cada mano, y no dedo por dedo como antes.” En otros sentidos resaltó ideas valiosas como la de que: “Para fortalecer este vecindario, primero necesitamos terreno firme: la democracia” o, y muy importante para lo que indicamos más arriba en esta nota: “Los andinos pensamos parecido, hablamos igual, pero no caminamos juntos.” Planteó cinco áreas de interés y en todas hizo observaciones de importancia -apartando las maravillas que nos dijo sobre su país-. Estas son: integración física, convergencia macroeconómica, integración comercial, planteamientos comunes para financiar el desarrollo y priorizar la lucha contra la pobreza. Es adecuada su expresión de que: “La integración comercial y económica, debe ser el sustento de la desintegración de las inequidades que determinan el rezago social. Hoy más que nunca el objetivo de nuestros esfuerzos debe estar orientado a poner la economía al servicio de la gente.”

El presidente de Colombia, por su parte, y con pertinencia dijo que: “…tenemos que sincerarnos y aceptar, con realismo, que muchas de las positivas declaraciones, así como mucho de los propósitos, que se han venido planteando para profundizar la integración desde el Acta de Guayaquil de 1998 hasta la última Acta de Carabobo, se nos han ido quedando en letra muerta, en retórica que repetimos año tras año sin que se traduzca en hechos concretos de integración.” Igualmente, expresó en forma adecuada que: “Un Arancel Externo Común, sin perforaciones ni exclusiones, debe dejar de ser el propósito constante pero no cumplido de cada declaración anual.” En el lado de la agenda política, propuso cuatro áreas de trabajo que nada tienen que ver con el juicio al capitalismo que quiere el Presidente Chavez: “derechos humanos; medidas de fomento de la confianza y coordinación entre nuestras autoridades militares y policiales: establecimiento de una zona de paz, y finalmente, cooperación en materia de la lucha contra las drogas ilícitas y delitos conexos.”

En fin, ya veremos que pasa con la mano andina en un período de dos años. En cualquier caso, es claro que los intereses comunitarios andan por un lado que no es la tónica del Presidente Chávez.

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