Economía

La No Remuneración del Encaje y la Banca

A la ya estructural hipertrofia de las cuentas extra-balances se le suma la última decisión del Banco Central de Venezuela de dejar de remunerar parte del encaje legal. Esta decisión tiene distintas lecturas y ninguna de ellas excluyentes entre sí.

La no-remuneración de parte del encaje ante un escenario de reducción de los niveles de estructuras temporales de las tasas de interés refuerza lo que parece ser una estrategia de la banca para inmunizarse ante este escenario.

De hecho las cifras de inversiones cedidas presentan un desempeño positivo y verdaderamente significativo. El cuadro siguiente muestra el desempeño tanto de las inversiones cedidas como de las captaciones “tradicionales” de la banca.

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Ante la represión monetaria que implica el control de cambio, ya advertíamos que un mayor crecimiento de la oferta monetaria, así como ante la pérdida de vigencia de la paridad de intereses, se reduciría el nivel de la estructura temporal de las tasas de interés (empezando por los títulos marcadores de tasas, los títulos de Deuda Pública Nacional (DPN)). Lo anterior era de esperarse, ya que el control de cambio constituía un mecanismo de incentivo para reducir la presión sobre el presupuesto nacional, a la vez que se garantizaba una oferta monetaria represada que terminaría financiando a la gestión del gobierno.

Esta liquidez monetaria termina financiando al fisco, toda vez que vía demanda de crédito, las bajas expectativas de crecimiento y capacidad de pago desincentiva la demanda de créditos. Por el lado de la oferta el mayor riesgo que implica una cartera de créditos ante una economía que para el primer trimestre superó con un –29% las expectativas sobre la eventual recesión económica para el 2003; desincentiva a la banca para otorgar créditos. Es así como termina beneficiándose en términos relativos lo que tradicionalmente ha sido considerado títulos cero riesgo.

Si bien la existencia de un encaje legal incentiva a las instituciones financieras para buscar rentabilizar el bolívar “captado”, entre otras, manejándolo vía extra-balance, el no remunerar parte del encaje catalizará en favor de la hipertrofia de las operaciones extra-balance. A lo anterior se suma el efecto de la reducción de las tasas de interés que “obliga” a la banca a rentabilizar cada bolívar “captado”.

Por otro lado existen otros efectos que podrían observarse a raíz de la medida de no continuar remunerando a parte del encaje legal. Uno de ellos es el presionar hacia un incremento en el spread bancario, para de esta manera compensar la pérdida de remuneración proveniente del encaje. Es así como se incrementaría los subsidios cruzados de operaciones pasivas hacia las activas y también entre las operaciones pasivas.

Ahora, no nos extrañaría que la razón subyacente en no continuar remunerando a parte del encaje sea la de “liberar” recursos o montos potenciales a ser depositados en el BCV; para terminar financiando e incrementando el endeudamiento interno. Cada vez más nos perecemos a una economía en la que el ente monopolio de la emisión de billetes y monedas despliega prácticas para financiar directamente (utilidades cambiarias) o indirectamente (al no ocuparse de su función fundamental) la actividad económica pública y más específicamente la gestión del ejecutivo.

Llama poderosamente la atención que el BCV decida tomar una decisión que actúa en contra de su naturaleza y objetivo fundamental. Al incentivarse el continuado crecimiento de las operaciones extra-balance y/o inversiones cedidas, se esta presionando para que un bolívar nuevo en la economía no sea parcialmente neutralizado por medio del encaje. Lo anterior supone menos astringencia monetaria y por tanto una mayor presión inflacionaria.

Es así como la banca tenderá a ofrecer instrumentos de participación que no encajen y esto ante la coyuntura de represión monetaria y crecimiento extraordinario de la oferta monetaria parece evidenciar un mayor por parte del BCV de que existan mayores fondos para financiar el fisco en vez de ocuparlo en el diseño de una política de astringencia monetaria.

Pero detrás de la coyuntura de marcado crecimiento en las operaciones extra-balance pudiera estar constituyéndose una estrategia bancaria. Esta estrategia pudiera ser llevada a cabo por medio de la cesión de participaciones sobre inversiones ya constituidas, evitándose así el continuado empapelamiento en que ha incurrido la banca así como de su riesgo respectivo.

Efectivamente lo anterior pudiera constituir una estrategia para evitar riesgos de rollovers de vencimiento de deuda pública por medio de canjes “voluntarios”, o pudiera fungir como estrategia de reestructuración para minimizar en lo posible la participación de los títulos públicos sobre los activos (más aún con las amenazas y tendencia de reducción de su rentabilidad).

Asimismo resulta contradictorio que esta situación se esté produciendo en una gestión de gobierno donde coincide un ministro que pocos años atrás resultaba ser uno de los economistas más opuestos al crecimiento de las magnitudes extra-balance y que reiteradamente denunciaba el sobre-dimensionamiento de este tipo de operaciones.

A pesar de la dependencia más que obvia de la SUDEBAN al Ministerio de Finanzas, resultaría interesante conocer la opinión oficial y técnica del ente, obviamente respondiendo a su naturaleza regulatoria prudencial (regulation).

* Economista.

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