Economía

Las cuotas OPEP: pasto para todas las fábulas

En esta columna hemos llamado la atención,
insistentemente, sobre la compleja trama de intereses que
pululan en torno al negocio petrolero, y de que no se trata
de inocentes zánganos de panal de abejas, sino de torvos
cuervos y buitres inmisericordes. Pues bien, las recientes
decisiones de la OPEP sobre cuotas de producción han
provocado una serie de comentarios de diversa índole, entre
los cuales, como siempre, se cuelan los de aquellos que
creen que el río está lo suficientemente revuelto como
para pescar impunemente a favor de ciertos intereses
particulares.

Uno de esos comentarios es el que
pretende presentar las cosas como un mal negocio para el país,
en el cual se cedieron espacios a los socios, porque nuestra
cuota de aumento es la más baja. Otros tratan de explicar
esta supuesta desventaja con la conseja de que ello se debe
a que la industria ha mermado su capacidad potencial de
producir como consecuencia de los recortes anteriores y, por
lo tanto, no podíamos aspirar a más.

Al respecto, y después de analizar las
cifras que se observan en el cuadro inserto, es necesario señalar
que la estructura de cuotas resultante el 30 de marzo es la
reproducción de la cuota de julio de 1998, es decir, se
restituyen las participaciones vigentes entonces. Así pues,
en la cuota de abril del 2000 la participación de Venezuela
es del 11,52% de la OPEP, que apenas varía respecto a los
11,67% de 1998. Los 2 millones 845 mil barriles diarios de
ahora son los mismos que los del 98, la diferencia estriba
en que en la nueva distribución hay un incremento de un 1%
en la participación de Irán, lo cual hace aparecer menores
los porcentajes de los otros 9 socios. Como se puede
observar, se trata de un asunto de décimas de porcentajes.

Ahora bien, si ello es así, ¿qué
significa que el porcentaje de aumento de Venezuela sea del
4,6%, mientras el de los otros países es de 7,9 en
promedio? Pues se trata, simplemente de que en el recorte de
marzo de 1999, el país miembro que menos recortó fue
precisamente Venezuela. Tal como se observa en la columna
correspondiente del cuadro inserto, el porcentaje venezolano
de participación en la producción total aprobada en esa
fecha subió de 11,67% a 11,84%, mientras que el de los demás
miembros, con la excepción de Irán disminuían. De tal
manera que, al volver a la cuota de julio de 1998, el país
que menos recortó en marzo del 99 es, lógicamente, el que
menos sube en abril del 2000.

Lo malo de las falacias es que son muy
sencillas en su formulación, pero muy difíciles de
desmontar. Tal es esta situación que nos obliga a una
farragosa exposición de cuotas y porcentajes. Pero la
situación es aún más complicada. Se trata también de la
persistencia en la opinión pública, de la mentalidad
expansionista y productivista, ampliamente fracasada en
cuanto a sus resultados, como lo constatamos y sufrimos
durante todo 1998 y hasta febrero de 1999. Algunos de sus
impenitentes e impunes promotores, como Sosa Pietri, Quirós
Corradi y Luis Giusti, continúan hablando del gran
"sacrificio" que Venezuela realiza con los
recortes de producción. Su prédica es tan insistente que aún
entre los gestores de la nueva política petrolera
venezolana se oye hablar con relativa frecuencia de este
"sacrificio". Pero en verdad ¿de qué se trata?

En el cuadro inserto que vengo comentando
se puede observar una columna titulada Producción
"Base" Febrero 1999. En ella se incluyen
cifras que representan una violación del recorte total
aprobado en julio de 1998 por 2 millones 600 mil barriles
diarios y donde se le asigna a Venezuela una producción de
3 millones 370 mil barriles diarios. Pues bien, y aunque ese
hubiera sido el escenario de vuelta a la sobreoferta, ésa
es, sin embargo, la cifra utilizada en algunos cálculos
oficiales para estimar nuestro "sacrificio": hoy
Venezuela está produciendo 525 mil barriles diarios menos
de lo que le correspondería. De seguir con ese argumento,
Arabia Saudita podría decir que ella también está
produciendo 725 mil barriles diarios menos, y así
sucesivamente. Para mía es claro, entonces, que semejante
"peso de conciencia" es la causa de que algunos
voceros oficiales aparezcan poco contundentes en su defensa
de la política de restricción de la producción; porque se
sienten tentados a hablar de ese supuesto sacrificio como
una pretendida arma negociadora.

Desde luego que todos sabemos, aunque
algunos prefieren soslayarlo en sus discursos, que los
precios unitarios de la cesta petrolera venezolana se
triplicaron entre febrero de 1999 y marzo del 2000, y que en
consecuencia, los ingresos brutos casi se duplicaron. No es
necesario enfatizar más la magnitud de esos resultados, amén
de la resurrección de la OPEP como organismo respetable a
escala mundial y la emergencia de Venezuela, desde la
condición de socio maula en la que la habían sumido
Giusti, Caldera y Arrieta, hasta llegar a tener méritos
suficientes para que su representante presida la Organización.

Por el contrario, los nostálgicos de los
grandes negocios particulares, esos que se hacían en
tiempos del expansionismo a todo trance, enfocan su mirada
hacia las inevitables consecuencias de restricción
operativa que tuvo un recorte que se hizo a partir de un
nivel de producción que, amén de violar compromisos
internacionales, violentaba los yacimientos al forzarlos a
producir por encima de su capacidad teórica máxima.

Desde luego que hubo que parar taladros y
que ello determinó un cierto incremento del desempleo,
tanto de equipos como de trabajadores. Pero ese nivel de
desempleo hubiera sido menor si los recortes hubieran sido
asumidos como una política de Estado inevitable y que había
que instrumentar de la mejor manera posible. Todo lo
contrario de lo que se hizo, tratando precisamente de
satanizar los recortes, de estimular las protestas de los
sectores empresariales y laborales afectados, se redujeron
operaciones no directamente vinculadas a la producción,
mientras que en realidad no se cumplían los recortes
aprobados.

Ello se hace evidente, tal como lo referí
en su momento en esta misma columna, cuando se analiza la
forma como se ejecutaron los recortes: en diversas
publicaciones sobre el número de taladros parados se
registraba que la mayoría de los mismos estaba constituida
por los dedicados a labores de mantenimiento. ¿Qué quiere
decir esto? Que lo que nunca ha debido pararse, el
mantenimiento, fue lo que más se paró. En vez de diseñar
una política compensatoria, de redireccionamiento de la
fuerza laboral y empresarial utilizada en la producción
propiamente dicha hacia otras áreas no productivas, pero
vitales, de la misma industria, como el mantenimiento
precisamente, se propició la generación de un mayor
desempleo que el que los propios recortes requerían.

El tema da para mucho más, pero los límites
de esta columna me impide hacerlo… por ahora.

CUOTAS DE PRODUCCION PETROLERA DE LA OPEP
1998-2000

 

CUOTA JULIO 1998

PROD. "BASE" FEBR. 99 (*)

CUOTA MARZO 1999

CUOTA ABRIL 2000

Aumento 1999-2000 (**)

 

MBD

% del Total

MBD

% del Total

MBD

% del Total

MBD

% del Total

MBD

% del Total

Argelia

788

3,23%

868

3,22%

731

3,18%

788

3,19%

57

7,8%

Indonesia

1280

5,25%

1.380

5,11%

1.187

5,17%

1280

5,18%

93

7,8%

Kuwait

1980

8,12%

2.205

8,17%

1.836

7,99%

1980

8,02%

144

7,8%

Libia

1323

5,43%

1.453

5,38%

1.227

5,34%

1323

5,36%

96

7,8%

Nigeria

2033

8,34%

2.258

8,37%

1.885

8,20%

2033

8,23%

148

7,9%

Qatar

640

2,62%

700

2,59%

593

2,58%

640

2,59%

47

7,9%

Arabia Saudita

8023

32,90%

8.748

32,42%

7.438

32,37%

8023

32,49%

585

7,9%

Emiratos Arabes Unidos

2157

8,84%

2.382

8,83%

2.000

8,70%

2157

8,74%

157

7,9%

Venezuela

2845

11,67%

3.370

12,49%

2.720

11,84%

2845

11,52%

125

4,6%

Total 9 países

21.069

86,39%

23.364

86,58%

19.617

85,38%

21.069

85,33%

1.452

7,4%

Irán

3318

13,61%

3.623

13,42%

3.359

14,62%

3623

14,67%

264

7,9%

Total 10 países

24.387

100,00%

26.987

100,00%

22.976

100,00%

24.692

100,00%

1.716

7,5%

FUENTES: EIA "Opec Fact Sheet, MEM,
Dirección de Planificación y Economía de Hidrocarburos. Cálculos
Propios

(*) La producción "base" de
febrero de 1999 incluye la violación venezolana de la cuota
acordada en julio de 1998 y es la base para calcular el
supuesto sacrificio al cual se ha "forzado"
a Venezuela para favorecer de sus socios OPEP: 525 mil
barriles diarios.

(**) La cuota aprobada para abril del 2000
reproduce casi exactamente la cuota vigente en julio de
1998, pero representa para Venezuela un incremento porcentual (respecto al total de los 10 países
en consideración) menor que los acordados para los otros
miembros de la Organización

La producción de Irak no se cuenta para el
sistema de cuotas, por estar sujeta a los límites impuestos
por la Naciones Unidas

viernes, 14 de abril de 2000

E-mail: [email protected]

WEB: http://www.geocities.com/WallStreet/Market/8435/

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