Economía

Liberalismo 5

Continuación de Liberalismo 4. La proposición académica de Friedman fue bien recibida por los políticos liberales y usada para atacar el gasto gubernamental y la intervención del gobierno en lo económico. Así fue como se logro que la inflación cayera a su más bajo nivel, tal como lo había escrito Friedman y como había razonado su apoyo a M. Thatcher y, también, había predicho que las medidas monetaristas tendrían un efecto temporal en el nivel del desempleo. Las estadísticas Inglesas muestran que mientras el desempleo era de 1.3 millones en 1979, para 1985 alcanzó los 3.2 millones; las manufacturas bajaron en 10% en 1985 respecto a 1979. Con el monetarismo surgió, a su vez, la stagflation de los ’70 (inflación sin crecimiento, juntos).

Recordemos el impulso a la globalización económica que significo la política de privatización practicada en Inglaterra y que se asocia al neoliberalismo: hechos como la venta de bienes públicos, especialmente capital industrial e incorporación de inversionistas privados a la economía en la década de los ochenta, reduciendo la burocracia en el sector público, ampliando el numero de accionistas en las empresas vendidas e incrementando la competitividad en beneficio de los consumidores. Asimismo se podría afirmar que es un modelo basado en el capital, mercados, comercio y consumo.

Las industrias inglesas nacionalizadas, al inicio, fueron, el gas, acero, agua, electricidad, telecomunicaciones y aeropuertos. En otros países se hizo igual, tales como: en Francia, con St. Gobain, Paribas y Suez; en Japón, los ferrocarriles.

El gobierno de M. Thatcher, inició la privatización en 1979 con la venta de British Petroleum (BP), quedándose el gobierno con menos del 50% de las acciones. En 1981 se vendió British Aerospace; en 1982 Amersham International, National Freight Co.; en 1983 Britoil, British Ports y en 1984 Jaguar Cars y British Telecom, ésta última, conquistó a 2.3 millones de accionistas, muchos de ellos sindicalistas, quienes nunca habían tenido tal calidad, lo que “democratizaba” la propiedad y cuyo número no igualaría a los sindicalizados. El sistema de ferrocarriles fue vendido en 1994.

Fue significativo que mientras esto ocurría, el Partido Laborista, en la oposición, se opuso a cada privatización, presionando por revertir el proceso de cada una de las negociaciones. Con la llegada de los Laboristas con T. Blair, en mayo de 1997, al poder, el proceso de privatizaciones y, consecuentemente, la globalización económica no se detuvo, se fortaleció en otras regiones. La “tercera vía” (el partido laborista de Blair), “tomaba para si” la bandera privatizadora que identificaba al “liberalismo monetarista” y/o a la “derecha inglesa”. ¿Qué tal?

Ojo. Recordemos que para las elecciones de 1983 los Laboristas publicaron un manifiesto en donde se planteaban imponer el “socialismo” en cuanto a política económica se refiere y que alguien, no recuerdo su nombre, califico el documento como “la carta de suicidio mas larga de toda la historia”. A partir de esas elecciones T. Blair excluyo la palabra socialismo de su vocabulario y por los años 94, si mal no recuerdo, sostenía, mas o menos lo siguiente (disculpen la traducción) : “la tarea no es volver al pasado. La era de la intervención del estado corporativo (tal como pretende el innombrable y el stalin del caribe imponer en Venezuela y América) se terminó, la tarea ahora es avanzar renovando las formas de asociaciones económicas y sociales y de cooperación para el mundo del futuro”. “Hay demasiado colectivismo, demasiada burocracia, demasiada intervención del estado en todo, especialmente en lo económico y demasiados viejos y nuevos intereses creados”. “Hay que gobernar para todos y dejar a un lado los favoritismos, incluso, los de partido”. Cambió, luego, para sostener: “una economía de mercado competitiva con una fuerte base individual y generadora de riqueza”…”no creemos en una igualdad absolutamente aritmética”. ¿Acaso no se viene dando el mismo fenómeno en países en vías de desarrollo con partidos de izquierda y/o “revolucionarios” que llegan y/o toman el poder? ¿Qué le pasa, ahora, a este?

Para 1981 citamos los países que iniciaron las privatizaciones, por orden de importancia en ventas (millones de US$), fueron, después de los 19.348 del Reino Unido; México 9.400; Alemania 8.075; Canadá 2.902, Brasil 2.189; Australia 1.620; y Argentina 1.022. ¿Se copiaron el éxito y/o el fracaso de esta política liberal?

Diez años después se pudo observar que la necesaria competencia esgrimida como justificación para vender bienes del estado por causa de la “deficiente” administración de las empresas estatales, no aumentó, no creció, porque de hecho, en muchos casos, los monopolios estatales se convirtieron en monopolios privados; algo que también ocurrió en países en vías de desarrollo.

Las privatizaciones, en algunos países, llegaron hasta las prisiones con mantenimiento y seguridad como en algunos estados de USA y autores como Murray Rothbard y David Friedman, con mentalidad que pudiéramos llamar anarquista liberal, propusieron la eliminación del gobierno en la esfera individual y sustituirlo por un mercado sin ningún tipo de regulación y privatizar hasta el ejercicio de la justicia en el país (aquí parece que se esta haciendo con la isla del terror).

Se observan períodos en los que la sociedad industrializada se ha vuelto más compleja, por lo que sus gobiernos y estados son incapaces de administrar y regular todo y al mismo tiempo ir al paso de los cambios necesarios y peor, no pueden ocultar las desigualdades sociales extremas generadas en su marcha, en su práctica. ¿Se le parece a alguien cercano o conocido?

Al liberalismo se le dificulta auto-promocionarse como el modelo de la prosperidad general. No obstante, el capitalismo, con su marco ideológico liberal, ha demostrado ser flexible a la oportuna reacomodación para sobrevivir. Lo anterior, no significa que haya un «retorno triunfal» de algún ideólogo o modelo económico en particular. Es un reajuste global, liderado por las potencias más industrializadas del sistema, tras las políticas de “acomodo” iniciadas desde los años 70 junto al problema de la deuda.

¿Debemos preguntarnos, qué hacer a estas alturas, si a la actual globalización económica (privatización y reducción de la burocracia gubernamental, básicamente) se le presentara un nuevo crash como consecuencia del supuesto ineludible «efecto de los ciclos económicos»? ¿O es que, tras la caída de la URSS, el liberalismo «triunfante» y la globalización económica han propiciado «El Fin de la Historia», como en su opinión sostiene Francis Fukuyama desde 1989? Al tratar de sopesar la respuesta recuerdo a Scott Burchill, catedrático en relaciones internacionales (Universidad de Deakin, Australia) quien en su libro: «Teoría de las relaciones internacionales» (MacMillan, 1996) asegura que: «El colapso del comunismo no fue, después de todo, el fin de la historia, si no, el nacimiento de nuevas incertidumbres». ¿Y su opinión, apreciado compatriota? ¿Cuál es? ¿Se justifica toda la perorata del innombrable? ¿Es contra la ignorancia?

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