Economía

Los derechos de propiedad: Victimas del “proceso”

AR presenta una entrevista con el economista Alexander Guerrero, quien considera que la “revolución” ha afectado drásticamente los derechos de propiedad. Ello está plasmado en la nueva Constitución y en las diversas leyes que ha producido la Asamblea Nacional. Como reacción se produjo una fuga masiva de capitales. La política petrolera ha sido de búsqueda “renta” bajando la producción y apuntando hacia precios altos, lo cual ha repercutido negativamente sobre el crecimiento. Se ha profundizado el endeudamiento y la insolvencia fiscal.

AR. Dr. Guerrero, ¿Cuál sería su evaluación de la actual situación económica?

(%=Image(3016095,»L»)%) Creo que lo correcto es enfocar la situación desde el marco conceptual de la Nueva Imagen Economía Institucional (NEI). En Venezuela hubo un drástico cambio de reglas de juego. Y ese cambio tuvo dos víctimas fundamentales. El marco jurídico, en general el marco normativo, y los derechos de propiedad. Se ha afectado en forma importante el basamento sobre el cual funciona el capitalismo.

Uno de los aportes claves de la NEI o del Nuevo Institucionalismo es destacar la importancia de las instituciones o normas en el desempeño económico, y dentro de ellas el rol central que juegan los derechos de propiedad. Estos proveen la clave básica para explicar el éxito o fracaso económico de los distintos países.

Este aspecto ha sido uno de los elementos fundamentales en las transformaciones positivas que han sufrido las economías del Este de Europa. Estos países han tenido que crear las normas para organizar la sociedad alrededor de los derechos de propiedad, el estado de derecho de la economía capitalista. Han tenido que construir un esquema capitalista partiendo de una economía estatizada o socialista, y tomando como nuevo paradigma las bases institucionales de los Estados Unidos, donde ha cuajado con mayor fuerza y claridad el funcionamiento de los derechos de propiedad. La experiencia mundial, después de más de medio siglo, mostró con claridad que las economías estatizadas o socialistas simplemente no funcionan o funcionan muy mal.

En Venezuela, durante este gobierno hemos ido, por así decirlo, contranatura. Teníamos un capitalismo criollo peculiar. Rentista, clientelar, poco eficiente, casado con la política y el Estado, para apropiarse de parte de la renta petrolera. Ello funcionó durante un buen tiempo, y donde nuestra condición de país petrolero estimuló el comportamiento de búsqueda de renta.

AR. ¿Lo que T. L. Karl llama Petro-Estado?

Sí. Dado al mal funcionamiento del esquema en su último período, a partir del año 89, bajo el segundo gobierno de Perez, se intentó iniciar un cambio para tomar el paradigma capitalista más en serio, pero ese intento de transición fracasó. En buena medida ello se debió a que no pudo conjugarse las transformaciones económico-institucionales con los aspectos políticos. El gobierno de Caldera fue signado por la crisis financiera, la cual lo amarró hasta el final, y caemos bajo el gobierno de Chávez. Y en vez de modernizar el modelo, Chávez trae una nueva ideología, que al menos se puede calificar de no-capitalista y colectivista.

Chávez fue al corazón de la sociedad: la constitución. Cambió la constitución. La constitución ahora es un estado social de derecho, donde los derechos individuales claves sufren y son remplazados por el “derecho social”. Esto es muy importante. Chávez ha demostrado en estos cuatro años y medio que es altamente consistente con su tesis, lo que el llama “sociedad solidaria” o “autogestionaria”, toda una terminología confusa que usa. Al final de cuentas lo que muestra es la aspiración de ir a una sociedad socialista definida en los términos convencionales.

AR. Algunos opinan que se trata de un modelo donde tenga participación importante el capital trasnacional, con un capitalismo doméstico muy debilitado.

(%=Image(1219792,»R»)%) Algo de eso estamos viendo. Volviendo al tema central, las victimas del cambio institucional son los derechos de propiedad y toda la normativa que permite que funcione adecuadamente el mercado. Se han debilitado en forma importante los fundamentos de la sociedad capitalista.

La fábrica de leyes en la cual se transforma la Asamblea Nacional va paso por paso, al hilo de la Constitución, restringiendo al mercado, coartando derechos, incluidos los de propiedad, e inclusive impidiendo que los venezolanos no podamos acceder a la explotación de aquellas sectores de la economía donde tenemos ventajas comparativas. Sólo hay que leer las leyes. Cada una de las leyes habilitantes fue tocando mercados, y en su conjunto uno podría decir que el conjunto de leyes está bien tejido, en función del objetivo central que se persigue. Las normas, formales o informales, que estimulan el desarrollo capitalista fueron en gran medida desechadas. Y la gente reaccionó como era de esperarse: con la gran estampida de capitales que hemos visto.

Por supuesto la revolución de Chávez trae un componente político muy importante, clave. En este tipo de sociedad donde el Estado quiere regirlo todo, la cúpula dirigente necesita un poder político muy amplio. Toda la crisis política que hemos vivido tiene este fundamento.

No le ha sido fácil a Chávez por la resistencia que ha opuesto la sociedad, y en consecuencia ahora tenemos algo así como un híbrido. Que funciona muy mal. Evaluado en términos de desarrollo capitalista, Chávez ni hace ni deja hacer, y en consecuencia estamos padeciendo la crisis económica más profunda de toda nuestra historia moderna. La economía entra en un proceso de descapitalización muy serio, más grave que una salida temporal de capitales, donde los capitales después de algunos ajustes retornan. Se trata de un proceso mucho más destructivo. Están dejando un país, donde de seguir así, no existe piso para retornar.

Lo fundamental es que se ha golpeado duramente los derechos de propiedad. No se trata de la restricción usual, que por razones re-distributivas y de estabilización hacen todos los Estados capitalistas actuales, incluyendo los Estados Unidos. Lo que estamos viviendo no es la ingerencia usual del Estado para restringir y ordenar ciertos mercados, lo cual como dije es usual en el capitalismo a través del consenso social, sino un ataque a los basamentos mismos del sistema.

Nuestra situación actual es peculiarmente negativa, porque se ha afectado en forma sustancial al sector petrolero, que era el sector que podría haber facilitado la política re-distributiva de Chávez. En este sector se ha producido una implosión del modelo, y el Estado se ha quedado con poca capacidad re-distributiva. El esquema re-distributivo de Chávez se ha debilitado en forma significativa, y ha tenido que acudir a mayores controles. Apartando el problema del paro, en el sector petrolero se impuso la tesis de poca producción e intentar la búsqueda de renta para el fisco basada en altos precios. La consecuencia fue que la producción declinó en forma importante, y el efecto multiplicador de este sector sobre la economía vía las conexiones intersectorial se ha perdido. La política “rentista” que consiste distribuir ingresos vía el gobierno, ha sido un total fracaso.

Se va a terminar en el peor de los mundos, cuando bajen los precios del petróleo. Chávez va a terminar intentando instrumentar asociaciones con corporaciones internacionales extranjeras, dado la destrucción que hizo de PDVSA. Se va a una compañía con un componente nacional pequeño, tipo Libia o Irán, produciendo mucho menos que antes del proceso “revolucionario”.

Además, estamos en una ruta de insolvencia fiscal clara, con un endeudamiento masivo dentro del contexto de alta fragilidad fiscal y con un déficit fiscal estructural. El stock de deuda, especialmente la interna ha aumentado en forma realmente sorprendente, y hacia el futuro, en este esquema de Chávez, es muy difícil pensar que podamos tomar la ruta hacia la solvencia. La economía se ha contraído en forma impresionante, con descapitalización tanto humana como física. Es cuesta arriba suponer que bajo la actual conducción, la economía tenga la capacidad de generar ingresos suficientes que permitan una inflexión hacia la solvencia fiscal.

Como decía, este híbrido que ha generado las aspiraciones de Chávez, ha golpeado las bases mismas donde se fundamenta el desarrollo capitalista, los derechos de propiedad y sus normas jurídicas. La resultante es este desastre económico.

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