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Mesas de cambio son positivas pero extemporáneas ¿qué dificultades enfrenta?

La compra y venta de divisas en el país ha migrado hacia un nuevo mecanismo. Las mesas de cambio llegaron para suplantar al sistema Dicom, el cual fue implementado desde el mes de marzo del año 2016.

Según la resolución N° 19-05-01 del Banco Central de Venezuela (BCV) que empezó a circular este lunes 6 de mayo, las entidades financieras del país autorizadas, podrán realizar la compra y venta de divisas entre personas naturales y jurídicas a través de mesas de cambio, en las que los interesados podrán presentar cotizaciones de oferta o demanda «sin restricción alguna».

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La medida que está disponible en la página web del BCV, señala en el artículo 1 que los bancos podrán pactar a través de su mesas de cambio entre clientes de sus instituciones, o en transacciones interbancarias, operaciones de compra y venta de monedas extranjeras por parte de las personas naturales y jurídicas del sector privado.

Positiva pero aislada

El nuevo sistema ha sido bien recibido, aunque ha sido calificado de extemporáneo. El economista Leonardo Buniak, consideró que la medida constituye una ventana de oxígeno y supone una flexibilización del mercado cambiario, así como una suerte de formalización del mercado paralelo pues permite que operaciones privadas entre partes que antes se hacían informalmente ahora se puedan hacer de manera formal, a través del sistema bancario nacional.

Sin embargo, Buniak asegura que los daños colaterales del control de cambio que se mantuvo durante 16 años, ya ha afectado al sector productivo nacional por efecto de la sobrevaluación cambiaria.

A juicio del especialista, la disposición está totalmente aislada de otro conjunto de políticas en materia económica que pudo haberse ejecutado.

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Factores críticos

En concreto, la entrada de la mesas de cambio al mercado de divisas llega en un momento en que la banca venezolana enfrenta un riesgo elevado de iliquidez como resultado de una política que ha sido calificada como «brutal y agresiva» en cuanto al encaje legal, el cual fue aumentado a 57% (ordinario) y 100% (marginal).

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En consecuencia, la banca carece de disponibilidad para otorgar créditos o enfrentar algún retiro de depósito, lo que hace muy difícil un proceso de intermediación financiera en este sistema.

«El crédito bancario se ha extinguido, y ahora, quien quiera adquirir bolívares para luego ir a una mesa de cambio y comprar dólares, se va a encontrar con que no va a ser posible porque no hay liquidez y, de ser posible, costaría extremadamente caro en términos de tasas de interés», detalló el economista en entrevista para Analítica.com.

En este sentido, las mesas de cambio producen una suerte de oxigenación en el mercado cambiario, pero al mismo tiempo se mantienen otras medidas restrictivas a nivel monetario que perjudican y afectan la viabilidad de la banca.

La ausencia de bancos corresponsales, es una de las grandes dificultades que enfrenta la aplicación de este nuevo sistema cambiario. Leonardo Buniak, señala que los compradores de divisas querrían que las mismas sean transferidas a bancos extranjeros, para los cuales son necesarios los bancos corresponsales, que son intermediarios de la banca local para transferir dinero al exterior.

Pero el BCV ha perdido a todos sus intermediarios. El riesgo reputacional, el riesgo regulatorio y las sanciones financieras por parte de Estados Unidos supone un obstáculo para los corresponsales, puesto que Venezuela es percibida como un país de alto riesgo regulatorio por ser considerado como un país muy permisivo en canto al narcotráfico, lavado de dinero, legitimación de capitales y corrupción.

Por otra parte, la ausencia de divisas representa otra traba para el sistema cambiario. «La materia prima de cualquier mercado cambiario son los dólares», subraya Buniak.

En este sentido, como la oferta de dólares que no provendrá en este caso del sector público, ni de la actividad petrolera, ni de las exportaciones, sino que va a venir del sector privado, el mercado cambiario va a encontrarse con la escasez de divisas como obstáculo.

«Las mesas de cambio enfrentan grandes restricciones y limitaciones que hacen bastante difícil que el mercado tenga sentido. La medida es positiva, pero hay que esperar los reglamentos para ver los detalles y ver que si ese mercado consigue o no profundidad», agregó Buniak.

El analista financiero consideró que ninguno de los mecanismos de control puestos en marcha por el gobierno de Nicolás Maduro han tenido éxito dada la escasez de divisas asociada fundamentalmente a la caída de los niveles de producción petrolera, la cual representa el 96 % de los ingresos en dólares que percibe el país.

Se espera que el Banco Central especifique cuándo entrará en vigencia el nuevo sistema de las mesas de cambio, así como el valor de cotización con el cual arrancará este mecanismo.

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