Economía

No habrá Banco Do Sul

Introducción

Desde hace un tiempo a esta parte he venido diciendo que el Banco del
Sur no será, seguramente, Banco do Sul y las razones que di fueron las
de la 13ª potencia mundial, Brasil, país que no ha visto con buenos
ojos este proyecto argentino-venezolano, que pretende, según el
ministro de Finanzas venezolano Rodrigo Cabello, reemplazar a la banca
multilateral. También dijimos que este proyecto era un verdadero sueño
del pibe.

I

.-Bolivia y Ecuador, dos de los países más paupérrimo del subcontinente,
a pesar de que están sentados sobre una riqueza natural inmensurable,
si han decidido integrarse a esta idea. Sin embargo, no han dicho
cual será su aporte o si sólo se integrarán para poner la mano y
agarrar lo que puedan y después pedir condonación. Esta banco, como
dijimos en un trabajo anterior, nacerá con un aporte de dos países
endeudados que han tenido una muy mala calificación en términos de
seguridad para los inversionistas. De hecho, Argentina supera los 150
mil millones de dólares de deuda externa pública y privada, Venezuela
está por sobre los 45 mil millones de dólares y el aporte de cada uno
de estos países para la creación del Banco del Sur será de 3,5
millardos de dólares; en otras palabras partirán con un capital de 7
millardos de dólares, lo cual, a todas luces, es insuficiente, por
ejemplo para apoyar proyectos faraónicos como el Gaseoducto del Sur
cuyo costo está calculado en 25 mil millones de dólares.

Paraguay, también ha dicho que piensa en los pro y contras del
proyecto. Nicaragua, aunque no pertenece al Sur, país pordiosero, al
cual se le ha condenado media docena de veces su deuda externa, la
cual ha sido consumida por la corrupción, al igual que la de Argentina
y Venezuela, también adhirió al proyecto, sin ofrecer nada a cambio.

II

Brasil, país que cuenta con una de las mejores Cancillerías del mundo,
y que siempre se ha manejado como pez en el agua y de tú a tú con las
grandes potencias, no ha necesitado de un líder que lo coloque en un
lugar destacado de la política mundial. Los hechos no son necesario
ser demostrables. Brasil es una potencia mundial lo quieran o no lo
quieran algunos líderes mesiánicos.

El canciller Celso Amorín ha dicho que observa «con simpatía» el
proyecto para crear el llamado Banco del Sur pero considera que es
necesario «negociar mucho» antes de darlo como un hecho. En otras
palabras, una manera muy diplomática de decir que su país tiene cosas
más importantes en su agenda. Manifestando, además, que la
iniciativa, propuesta por el presidente venezolano, Hugo Chávez, «es
muy interesante» y tiene un gran potencial para promover el
desarrollo, pero aclaró que existen asuntos técnicos, e incluso,
diferentes opiniones que deberán ser negociadas e unificadas.

Según Amorim, «la gran prioridad» de la política exterior de Brasil
«sigue siendo Suramérica» y por eso invitó al presidente
norteamericano George Bush a integrarse a los proyectos locales.

III

A los brasileños les interesa más su peso en el concierto mundial, un
asiento en el Consejo Permanente de Seguridad de la ONU y pasar a ser
un fuerte socio comercial de Estados Unidos, país con el cual inició
uno de los proyectos más realistas y ambiciosos del mundo para
controlar el bio-combustible.

Otra de las tareas que viene realizando la Cancillería Brasileña,
desde 2001, es la necesidad de abrir las fronteras de EE.UU. a sus
productos agrícolas. Y, al parecer, han recibido el apoyo de Bush.

Celso Amorim, afirmó que un acuerdo en las negociaciones de la Ronda
de Doha puede estar muy próximo y aclaró que cuando Brasil y Estados
Unidos creen que es posible concretarlo en 30 días «no están jugando»

Amorim, uno de los más activos protagonistas de la Ronda de Doha,
dijo que la Organización Mundial de Comercio (OMC) está «frente a un
horizonte de negociaciones muy intensas» y que hay señales positivas
que alientan el optimismo sobre un posible y pronto desenlace. Su
optimismo se basó en la reunión que tuvieron en Camp David los
presidentes de Estados Unidos, George W. Bush, y de Brasil, Luiz
Inácio Lula da Silva, y[.1] la declaración del líder estadounidense,
en el sentido de que ese país podría reducir sustancialmente los
subsidios al sector agrícola.

«Es una señal», dijo Amorim en una rueda de prensa, en la que también
afirmó que cuando los líderes de Estados Unidos y Brasil «dicen que
quieren un acuerdo en 30 días no están jugando». En otras palabras,
Brasil si le da credibilidad a Bush. No lo insulta, no lo trata de
imperialista, ni de Mr. Danger. La diplomacia generalmente tiene un
precio y este precio es ganar o perder y Brasil juega a ganar. Parece
que la historia de hace 25 años, cuando los argentinos invadieron las
Islas Malvinas, fue olvidada. EE.UU., cuyo Secretario de Estado, a la
fecha era Mr. Haig, un avezado General de División, le planteó al
presiente Galtieri el retiro de las tropas y evitar una masacre. Es
mejor conversar que luchar contra verdaderos soldados, habría dicho
Haig. Todo salió mal. Murieron cientos de argentinos con un gran saldo
de desaparecidos. El único bien que trajo al pueblo argentino la
invasión a Las Malvinas, fue la democracia. La historia enseña que no
hay que insultar al vecino, en especial cuando este es más fuerte y
poderoso; en política lo peor es aliarse a perdedores.

Brasil está llegando más allá de las fronteras continentales. Amorín
manifestó, hace pocos días que participará a mediados de este mes
(abril 2007), en Nueva Delhi, en una reunión «no negociadora» con
ministros de India, Estados Unidos y la Unión Europea (UE), para
crear, seguramente, una agenda para un futuro TLC. Mal que mal entre
la India y la UE hay un mercado que supera las 1.500 millones de
almas.

Por su parte Bush ha dicho que «A Estados Unidos le interesa concluir
la Ronda de Doha con éxito», al igual que a Brasil, «por lo menos eso
es lo que el presidente (Lula) me ha dicho, no quiero hablar por él».

Enseguida, el mandatario estadounidense expresó su «firme» convicción
de que «la mejor forma de paliar la pobreza mundial es a través del
comercio[.2] «.

IV

Por otra parte, aunque los involucrados no lo han dicho públicamente,
se filtró la posición de EE.UU. a la creación del Banco del Sur.

Obviamente, esta posición es contraria a este organismo y al parecer
ambos mandatarios coincidieron en seguir trabajando con los organismos
multilaterales, como por ejemplo con el Banco Mundial que está formado
por cinco instituciones, las cuales son: Banco Internacional de
Reconstrucción y Fomento; Corporación Financiera Internacional;
Asociación Internacional de Fomento; Centro Internacional de Arreglo
de Diferencias relativas a Inversiones; y el Organismo Multilateral
de Garantía de Inversiones.

Para tener una idea de lo que pretende reemplazar el Banco del Sur hay
que pensar de que el Banco Mundial está regido por la Junta de
Gobernadores que está compuesta por todos los Estados Miembros,(184)
mientras que la Junta de Directores Ejecutivos presidida por el
Presidente del Banco lleva a cabo las operaciones generales. Cuenta
con 11,000 empleados con un presupuesto que alcanza 1,400 millones de
dólares como promedio anual.

El Banco obtiene el 90 % de sus recursos con la venta de bonos en los
mercados internacionales de capital. Desde el establecimiento del
Banco sus accionistas han aportado solo 11,000 millones de dólares en
concepto de capital, lo cual ha sido suficiente para movilizar más de
280,000 millones de dólares en préstamos. ¿Cuánto podría movilizar el
Banco del Sur?

Pero sigamos, el Fondo Monetario Internacional (FMI) está formado por
184 naciones, su capital es de más de 300 mil millones de dólares y
sus préstamos y asesorías superan los 30 mil millones de dólares al
año y se maneja con sólo 3 mil empleados.

Finalmente, el pequeño de la casa, el Banco Interamericano de
Desarrollo, cuenta con un capital superior a los 11 mil millones de
dólares, todos los países del continente son miembros, además de
países europeos y asiáticos $6 miembros en total), lo que le permite
tener una cartera de créditos y ayuda superior a los 30 mil millones
de dólares al año.

En conjunto, la banca multilateral supera los 600 mil millones (un
poco menos que la deuda externa norteamericana o latinoamericana y
caribeña), supera por varias veces el capital bancario de toda América
Latina y está en condiciones, con una mínima burocracia de emprender
proyectos y asesorías en todos los países. ¿Podrá hacer esto el Banco
del Sur? ¿Cuánto costará su manejo? ¿Cuántos miles de empleados
tendrá? ¿Será manejado como PDVSA, empresa que ha tenido que recurrir
a un nuevo endeudamiento, emitiendo bonos dólares por 7 mil millones
de dólares, para tapar sus pérdidas o el despilfarro del gobierno?
¿Podrá el banco del Sur prestar a 30 o 40 años plazo como lo hace la
banca multilateral o sus créditos será de corto y mediano plazo? En
fin, de lo que estamos seguros es que Banco Do Sul no habrá, pues Lula
y Brasil andan en otra onda, la cual es tomar la posición que le
corresponde en el continente; es decir, ser la segunda potencia
después de Estados Unidos y ser la primera potencia energética del
mundo. Esto, no es un sueño del pibe…

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