Economía

Paul Wolfowitz: carta a El Nacional

En relación al artículo publicado el dia domingo 1 de Julio titulado: “El halcón que cayó por amor” dentro del cuerpo Siete Dias me permito hacer las siguientes consideraciones:

En mi opinión el asunto del Banco Mundial (BM) y lo que pasó con su último presidente, Paul Wolfowitz (PW) debe ser tratado con sumo cuidado, puesto que es fácil caer en lugares comunes y optar por la via acusatoria antes de indagar a fondo sobre los hechos y sus motivaciones. El BM ha sido criticado desde numerosos sectores, y para sorpresa de muchos, no siempre desde la izquierda o desde los grupos ambientalistas. De lo que no hay duda es que el BM dudosamente ha cumplido cabalmente con su misión desde que fue fundado hace ya algunas décadas.

El BM ha fracasado entre otras cosas porque no hace a sus prestatarios o receptores responsables del dinero que les entrega. La medida de “eficiencia” aceptada históricamente es la cuantía de los recursos que se distribuyen a los distintos gobiernos, y no cual es el efecto definitivo de esos recursos en modificar las causas que originaron su necesidad en un primer lugar. Es decir, su efecto en reducir la pobreza y fortalecer las instituciones democráticas.

Desgraciadamente, una de las causas para que los países pobres permanezcan así, sin importar cuanto dinero reciben es la inmensa corrupción que existe entre sus gobernantes, y la ausencia de instituciones capaces de vigilar y hacer responsables de su uso a quienes administran esos recursos.

Antes las turbias circunstancias que transcurrió todo este episodio, cabría preguntarse: ¿Cuáles eran las verdaderas causas de la aversión contra PW? ¿A que temían los burócratas tradicionales del BM? ¿A quién amenazaba PW verdaderamente?

PW trató de modificar la visión convencional que reina en el BM, la cual consiste en que los países ricos, necesitan una sofisticada burocracia como la del BM para transferir ingentes sumas de dinero a los países pobres. Estos a su vez la derrocharán en malos manejos e ineficiencia lo cual hará que recurran nuevamente a sus benefactores en una interminable relación de dependencia de la cual el BM y sus burócratas se benefician.

A continuación se citan algunos hechos que el reportaje de El Nacional no menciona: PW hizo pública su relación sentimental con la Sra. Riza antes de asumir su cargo como presidente del BM. Al saberse esa situación el Directorio del BM creó una “Comisión de Ética” para investigar, la cual concluyó que la Sra. Riza debía abandonar su cargo en el BM (el cual estaba 4 escaños por debajo de la presidencia). En vista que la Sra. Riza había calificado para ser ascendida, el Comité de Ética recomendó que se le compensara por esta interrupción perjudicial para su carrera. Sin embargo, alegando que esa comisión no podía interactuar con la estructura formal del BM, instó al presidente, es decir a PW a que tomara cartas en el asunto. Fue entonces cuando PW intervino, actuando de acuerdo a las indicaciones del comité de ética. Adicionalmente el reportaje hace mención reiterada al sindicato del BM, cuando la verdadera presión para sacar a PW vino de las más altas esferas del BM. También se hace mención a una nómina de 100.000 empleados, cuando la verdadera cifra es de 10,000. Finalmente se enfatiza en que el problema tiene su raíz en la cuantía del incremento salarial de la Sra. Riza, cuando en realidad, ello no fue mas que la excusa para salir de alguien sumamente incómodo para los intereses de algunos altos ejecutivos del BM, principalmente europeos.

Cuando PW se refiere a que los medios contribuyeron a esta desagradable situación, podría ser aventurado llamarlo arrogante como lo hace la periodista. Desgraciadamente, la información exacta de lo ocurrido nunca fue revelada ampliamente, sino de manera selectiva, de forma que se construyera un caso muy fácil de atacar en la opinión pública internacional. El reportaje de El Nacional es prueba contundente de ello.

El complot alrededor de la Sra. Riza vino como anillo al dedo para enturbiar una gestión que pretendía ir a la raíz de muchos de los problemas de fondo del BM y que incomodaba a los “sultanes” como han sido llamados muchos altos funcionarios que perciben sueldos libres de impuestos y no son responsables ante nadie, dada la naturaleza de la estructura de gobierno del BM.

Curiosamente, quienes asumieron con más vehemencia la defensa de PW no fueron sus compañeros “halcones” de la Casa Blanca. Fueron destacadas voces africanas que reconocieron en PW un aliado dispuesto a romper paradigmas para mejorar la efectividad del BM en África. Un artículo del autor y profesor nativo de Ghana, George Ayittey da cuenta de que en los años 90 se iniciaron nos 2.200 proyectos, y que la mayoría de los cuales no ha logrado su cometido. Afirma también que se ha determinado que un 30% de los fondos que el BM presta son desviados para uso personal de los gobernantes de turno en los países destinatarios. Nada de esto se menciona en el reportaje de El Nacional.

El circo desatado en los últimos meses pareció tener un final feliz con la renuncia de PW al BM y la designación de un sustituto por parte del Presidente Bush. Para unos se trató de un acto de justicia. Para los que ven más allá del circo, se trató de una patraña bien orquestada dirigida a perjudicar no a PW en lo personal, sino más bien a lo que él representa en el contexto geopolítico actual, al tiempo de preservar un estatus quo nefasto. Lamentablemente para el espectador común, muchos medios cayeron en el juego político y privaron a sus audiencias de una historia equilibrada.

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