Economía

Petróleos corruptos de Venezuela S.A.

En la medida en que se publica más información se hace evidente la grave crisis que confronta PDVSA, empresa ésta minada hasta los tuétanos por la corrupción, el nepotismo, el tráfico de influencias, la segregación política y al frente de la cual se haya una directiva inepta ante el desafío de dirigir una corporación de esa magnitud. Pero no se vaya a creer que las irregularidades de PDVSA aparecieron ahora, de la noche a la mañana, ha sido un proceso que se ha venido gestando y agudizando desde 2003, al menos. Con la administración de Rafael Ramírez en su doble condición de presidente de la empresa y ministro de Energía y Petróleo se han exacerbado los males de antaño como la caída del potencial de producción de unos pozos petroleros virtualmente exprimidos por el esfuerzo productor de más de sesenta años de extracción sin que se realicen las inversiones requeridas para mantener los niveles de actividad. Ello ha sido así porque el Gobierno optó por transformar a PDVSA en una especie de mega ministerio de la acción social, desenfocándola de su actividad fundamental con el resultado hoy visible de una importante declinación de la producción de crudos y derivados, como se aprecia en el gráfico. Para este propósito ha jugado un papel estelar el inefable Rafael Ramírez mediante prácticas financieras cuestionables tales como la distracción de fondos que debían ingresar al BCV y no fueron enterados al ente emisor. En 2004, cálculos realizados sugirieron que PDVSA dejó de venderle al BCV divisas por US$ 3.515 millones sin que se conozca el destino de ese dinero y otro tanto sucedió en 2005, con el agravante de que la suma aumentó a US$ 5.000 millones, todo ello bajo la obligación legal de la Ley del BCV, vigente para entonces, que establecía que PDVSA debía vender todas las divisas generadas al BCV. Pues no lo hizo, los recursos se esfumaron porque está claro que no se invirtieron en Venezuela porque de otra manera no tendríamos esta declinación de la producción. Hay fundados elementos para pensar que PDVSA mantiene cuentas en divisas no autorizadas legalmente para financiamientos externos ajenos al negocio petrolero y que muy pocas personas conocen de esos movimientos.

A esta situación se ha sumado la confesión de Luis Vierma, vicepresidente de Exploración y Producción de PDVSA, en la Asamblea Nacional, donde puso en evidencia hechos extremadamente graves que si en Venezuela privara un régimen de justicia hubiese llevado de inmediato a la destitución de Rafael Ramírez como ministro y presidente de PDVSA, cuestión que luce difícil por cuanto él conoce las intríngulis del manejo de fondos fuera del país y los utilizados internamente para el financiamiento tanto de los gastos discrecionales del Estado como los que se dirigieron a las campañas electorales, al MVR y ahora a la creación del partido único. Afirmó Vierma que por decisión de la Junta Directiva de PDVSA se le adjudicó un contrato por Bs. 148.200 millones (US$ 70 millones) a la empresa Constructora Interbolivariana S.A Multinacional Andina que a la fecha de inscribirse en el registro de contratistas de PDVSA en 2005 contaba con un solo empleado. La secuencia corruptora prosiguió unos días más tarde cuando se asignó un contrato a dedo por US$ 2.000 millones para la adquisición de ocho taladros, a la empresa Cosmaca, con apenas un millón de dólares de capital. Esta empresa, con el contrato en la mano, lo negoció posteriormente a la firma KRF. CA. Como si tratara de un botín de guerra en disputa, en Anaco, Estado Anzoátegui, PDVSA Gas, amparándose en la figura de la emergencia se le entregó en 2003 la realización de una obra por un monto de Bs. 2.137 millones (US$ 99 millones) en Campo Mata a la empresa Ecoinca, la cual no estaba inscrita como proveedora de PDVSA. Aunque la legislación venezolana no lo prohíbe, llama poderosamente la atención el hecho de que la encargada en PDVSA Gas de la asignación de las contrataciones de obras es la esposa del presidente de Ecoinca. ¡Que casualidad!

En esta modalidad de conformar empresas de papel para hacerse de contratos millonarios es una vieja práctica de la corrupción del pasado que ha actualmente se ha potenciado con el Gobierno de Hugo Chávez toda vez que disfrazados de cooperativas y de empresas de producción social, amigos del régimen están aprovechando esta oportunidad única de una desvalida PDVSA, que no cuenta con los recursos técnicos para la ejecución, control y supervisión de un elevado presupuesto de gastos.

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