Economía

Planes de control económico

“El hambre domina la mente y hace de los hombres borregos” – MCV

La economía venezolana no está en quiebra ni mucho menos. No en balde, el gobierno de la revolución del capitalismo de Estado ha sacado de sus reservas 25 mil millones de dólares para enviarlos desde Argentina a Nicaragua, regalando de paso gasolina y gas a los norteamericanos cuya pobreza se mide en una entrada mínima anual de 15 mil dólares, es decir 60 millones de bolívares anuales, casi lo que gana un Ministro venezolano.

La falta de artículos de consumo en las tiendas, farmacias, supermercados y empresas distribuidoras de la construcción, no se debe a una falta de gerencia o de planificación del Estado. Todo lo contrario, tiene que ver con la dialéctica del Estado socialista, que necesita ahogar las libertades económicas para restringir poco a poco las libertades políticas; la ineficiencia que se ve en el suministro de bienes de consumo, como la energía eléctrica (la cual es insuficiente para mantener funcionando al país las 24 horas seguidas); o la falta de gas (que se ha transformado en un calvario para los habitantes que tendrán que volver al carbón o la leña para cocinar), pues en el país que quiere construir el Gaseoducto del Sur (el más grande del mundo), no hay gas doméstico. Está muy claro que los pueblos deben ser dominados primero por el estómago. Los transforman en lacayos o seres neutros como lo hicieron en la Cortina de Hierro, en China, Laos, Vietnam, Kampuchea, Cuba, etc.. “Controla los estómago y luego controlarás las mentes”, es la consigna de los revolucionarios y, la verdad sea dicha, esas políticas no fallan.
Planificación central
El capitalismo de Estado planificado por el ministro Giordani, en el Ministerio del Poder Popular Para la Revolución Bolivariana y Socialista del Siglo XXI, es una política elaborada maquiavélicamente, con el fin de someter al pueblo a un control total.

Muy astutamente, el teniente coronel Hugo Chávez, se ha transformado de frustrado estratega militar en un excelente estratega político, para no solo haberse hecho del Poder total, sino que para ser tan osado que ya está planificando la creación de una Federación Nacional de Países Socialistas Bolivarianos que incluiría (por orden alfabético) a la Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y obviamente Venezuela, país que sería la cabeza de este nuevo Estado-país que, en definitiva, echaría por la borda a organizaciones como el MERCOSUR, la Comunidad Andina de Naciones y el recientemente creado ALBA. Por eso, Chávez habla de asegurarse el Poder hasta al menos el año 2021 claro, él no considera si logrará vivir tanto, aunque la historia nos ha demostrado que dictadores como Mao Tse Dong, Francisco Franco, Augusto Pinochet, Fidel Castro, etc., superaron los 80 años de edad. Alguien en broma, dijo una vez en el seno del Partido Comunista de Chile, que Mao era como Drácula pues vivía de la sangre humana. (Recordemos que las relaciones entre el PC de Chile y el PC de China estaban totalmente rotas, tanto que la dirigencia china apoyó a Pinochet en todo).
Chávez, con su habilidad que no ha sido reconocida por la inteligencia criolla, ni menos por la oposición política, controla desde el Parlamento, en forma total y sin disidencia, al Tribunal Supremo de Justicia con apenas dos magistrados disidentes. Controla, totalmente, también, al llamado Poder Moral (nombre equivocado) que abarca a la Contraloría Nacional, a la Fiscalía y a la Defensoría del Pueblo, instituciones que por sus des-hechos conocéis. Chávez también controla totalmente el Banco Central de Venezuela, institución que se suponía autónoma, a la Fuerza Armada Nacional, que ya se declaró socialista (al menos eso dice el eslogan pintado en las entradas a sus cuarteles: “Bienvenidos al Ejército Forjador de la Libertad Americana – Socialismo Patria o Muerte”), a pesar de que la Constitución dice que la FAN no es deliberante; el Presidente, controla el 100% de las importaciones alimenticias y de medicinas y, solo le queda por controlar el sistema universitario, para lo cual se están dando los pasos necesarios y algunas organizaciones sindicales y el sistema privado de salud y educación, lo cual se hará por simple decreto.

El sistema bancario, así como las grandes transnacionales seguirán incólumes, por mucho tiempo, como lo fue en la China de Mao Tse Dong, quien nunca nacionalizó la banca pues era comunista pero no bruto, ya que los bancos les sirven a los propósitos gubernamentales. Hay que recordar que el gran capital no tiene ni patria y menos ideología, con un solo dios, el dios dólar, al cual el gobierno y sus partidarios adoran tanto como simples fetichistas. ¿Qué diría Marx de estos socialistas? En buenas cuentas podemos decir que el Gran Capital encontró a sus capataces que le cuidan el gallinero y hacienda.

Por eso, el rompimiento con el Banco Mundial de Desarrollo y con el Fondo Monetario Internacional, no fueron más que palabras para la chusma que cree todo lo que se dice. El lumpen proletariat que acompaña al chavismo está convencido de que el gobierno se retiró de esas instituciones y si usted trata de convencerlos de que no fue así, lisa y llanamente no le creen y lo acusan de antipatriota por dudar de la palabra de “mi Comandante”. El gobierno, con más de 25 millardos de bonos de la deuda pública externa, siempre ha sabido que necesita del aval de ambas instituciones financieras para seguir endeudándose, de otra manera, nadie compraría los PDBONOS y otros instrumentos comos los Bonos del Sur, etc..

Juego a las transnacionales
Si ustedes se dan cuenta, se estatizó la Compañía Nacional de Teléfonos – CANTV – y sin embargo las transnacionales de las comunicaciones siguen invirtiendo en telefonía móvil. Por otra parte, el gobierno dijo que había recuperado el petróleo para los venezolanos en circunstancias de que las transnacionales, incluidas las empresas del odiado Bush, se quedan con un 40% del negocio, sin considerar qué negociaciones se están haciendo debajo de la mesa. Las transnacionales de la metalmecánica (léase vehículos de todo tipo), funcionan sin ningún contratiempo: japoneses, iraníes, norteamericanos, franceses, alemanes, brasileños, chilenos, controlan el ensamble, fabricación, importación y distribución, de todos los vehículos que se mueven en Venezuela, incluyendo obviamente las Hummer tan de moda entre los burócratas de turno y los vehículos militares. El gobierno no ha olvidado que tanto la industria metalmecánica china como la iraní están controladas por capitales del “imperio”. Pero, a los seguidores hay que venderles otra pomada…

El Plan Económico venezolano, contiene importantes aspectos para beneficiar a las transnacionales. Son una copia fiel de los planes cubanos. En Cuba las transnacionales con cabeceras en Canadá, Francia, España, Brasil y Chile, no tienen problemas laborales pues allí las huelgas y los sindicatos están prohibidos, no tienen problemas de productividad pues las organizaciones paramilitares que funcionan en barrios y empresas se encargan de que los trabajadores produzcan. Los salarios en Cuba están controlados por el gobierno y por lo tanto, ellos no permiten pliegos de peticiones, ni aceptan huelgas de ningún tipo, lo cual, obviamente, es muy conveniente a los intereses de esos grupos económicos.

Los cubanos en nombre de un socialismo inexistente satanizan al capitalismo pero permiten que su capitalismo de Estado flagele a los trabajadores. A esa explotación la llamaron apertura socialista.

Los trabajadores cubanos están imposibilitados de entrar y comprar en lugares que sólo son para turistas, como las tiendas de conveniencia, tiendas de moda, joyerías, algunos comestibles importados que sólo pueden ser adquiridos en dólares. Si usted quiere comprar un teléfono celular debe pedir una autorización al Ministerio del Interior y otra al de Comunicaciones, lo mismo pasa con Internet.

Tarjetas de racionamiento
El pueblo cubano está controlado, y así ha sido por 50 años, a través de la tarjeta de racionamiento que le permite, por ejemplo a los hombres a comprar un par de zapatos chinos al año, dos camisas y dos pantalones. Los alimentos también están controlados a través de la cartilla (tarjeta) de racionamiento, la cual es asignada a cada familia la que podrá comprar, alimentos como azúcar, arroz, aceite, harina, caraotas, etc. de acuerdo a lo que el Estado le asigna mensualmente al núcleo familiar. Pero, eso no es todo, no hay papel sanitario, no se conocen las servilletas de papel, el dentífrico escasea, y los artículos para bebés como pañales desechables son una “moda capitalista” llamada “consumismo”.

Este sistema, que aparentemente es inherente a las sociedades mal llamadas socialistas, también fue usado durante el gobierno de Allende en Chile (1970-73) y constituyó un total fracaso. No fue posible implementarlo pues en Chile ocurrieron dos fenómenos que no han sucedido ni en Cuba ni en Venezuela: allí hubo sólo un 3% de desempleo; los salarios chilenos en esa época tenían mucha capacidad de compra a pesar de la inflación, que durante los primeros años de Pinochet llegó a tres dígitos. Esto, obviamente, hizo que los productos escasearan pero, además, el estúpido control de precios hizo nacer de inmediato el contrabando de extracción pues era más rentable exportar los productos que venderlos en el país.

En el Chile de Allende se veían colas para comprar desde neveras a automóviles, desde azúcar a pimienta y todo debido a que la producción interna, a pesar de que las empresas trabajaban a un 100% de su capacidad, no daban a basto ante la revolución consumista. La tarjeta de racionamiento sólo sirvió para dividir a los chilenos entre quienes pertenecían a las JAP (Juntas de Abastecimiento y Precios) y quienes no cuyo control se disputaban el Partido Comunista, el Socialista y el MIR, siendo las JAP del PC las más eficientes, ordenadas y con mejor sistema de distribución. Esto, sin embargo, fue minando al gobierno de Allende en las capas medias de la sociedad.

Recetas fracasadas
Esta receta, que ha fracasado en todo el mundo, en la Italia fascista, en la Alemania nazi, en la España franquista, en todos los países llamados socialistas (Cortina de Hierro), se quiere imponer en Venezuela más temprano que tarde. Dicen los jerarcas del Partido Único, que es la única manera de controlar al pueblo y de destruir a la clase media venezolana. Ya se están haciendo intentos con algunas bodegas Mercal, en donde las amas de casa se anotan, por ejemplo para obtener un pollo, carne, azúcar o leche, entre otros productos.

No hay nada más miserable para destruir el orgullo de las personas, su dignidad y sus ansias de libertad que controlarlas por medio de los alimentos y medicinas. El programa de planificación económica va hacia allá y eso, le creará innumerables traumas a la población hasta que se acostumbren o lo rechacen. Personalmente, creo que el pueblo venezolano si aceptará todas estas imposiciones socialistoides. Pienso que si se dejará dominar hasta que aparezcan nuevas generaciones de relevo que tengan nuevos paradigmas relacionados con la libertad y dignidad de los pueblos.

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