Economía

Política e inversión extranjera

I.-Mientras en Caracas y Maracaibo, en donde se funda el PSUV – Partido Socialista Unificado de Venezuela, el cual nace sin fe de bautismo pues no tiene ni declaración de principios, ni estatutos y menos programa de gobierno, con su directiva nombrada a dedo por su autoelegido presidente Hugo Chávez Frías, quien además es presidente de Venezuela, suenan los tambores de guerra de los camisas rojas, debido a la muerte del terrorista colombiano Raúl Reyes, primero en mando de las tristemente famosas FARC, y a quien el mandatario venezolano le brindara un minuto de silencio como si hubiera muerto un héroe y no un cobarde terrorista, en el mundo real de la economía se sigue adelante con pavorosas cifras para Venezuela que ponen al descubierto sus problemas económicos y políticos.

En efecto, los organismos internacionales ya comienzan a asomar sus estadísticas macroeconómicas sobre el comportamiento de las economías de la región durante 2007.

II.- Dentro de la información recogida, está la referente a la inversión extranjera directa (IED) la cual, según lo indica la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio – UNCTAD – , «las compañías de países como Malasia, Singapur, Corea del Sur son inversores consumados, mientras que firmas de Chile, México y Sudáfrica, están ocupando cada vez más lugares importantes como inversionistas».

El organismo, también, asegura que empresas de Brasil, China y la India están a punto de despegar «como actores claves en el mundo de las inversiones».

Las inversiones de los países en desarrollo era realmente irrelevante hasta hace 10 años; era realmente una quimera. Ahora, al parecer, se está creando una nueva geografía de las inversiones internacionales.

Lo anterior refleja que cuando los mercados locales son limitados y las empresas son realmente eficientes y han acumulado suficiente capital para expandirse y reinvertir, buscan afuera tener una presencia significativa en los mercados de otros países para ser competitivos internacionalmente, lo cual les permite no solo estar cerca de otros consumidores sino que, además, aprovechan la mano de obra local y las tecnologías que puedan encontrar en esos países.

III.- Lamentablemente, Venezuela se ha quedado rezagada en este boom, a pesar de los ingentes recursos económicos que maneja debido a la renta petrolera. Venezuela no tiene presencia en esta expansión y sus inversiones en el exterior siguen siendo las históricamente asociadas al petróleo y, que por cierto, están en franca disminución. Esto no solamente muestra las debilidades de sus mercados internos sino que demuestra la falta de habilidad de sus empresas en la competitividad debido a que hay un total control del Estado en la economía.

Naciones que se consideran altruistas (usamos ese término para no vapulear al socialismo) como Argentina, Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela, parece que no han entendido que existe un mundo globalizado con grandes competidores e inversionistas.

Según la UNCTAD, las compañías de Singapur invierten en el exterior el equivalente al 36% de sus inversiones domésticas; las de Hong Kong 28%; las de Chile 7,4%, frente a las de Alemania que invierten un 4,1%, las de Japón un 3,2% y las estadounidenses con un 6,6%.

Por otra parte, en conjunto, se espera que la IED en América Latina se reduzca en aproximadamente 9% para llegar a 105.400 millones de dólares, contra 117 mil millones en 2007. Este fenómeno de caída de inversiones a los países que más afectará será a Argentina y Venezuela, que son precisamente los que tienen una mayor desaceleración económica según estudios del Instituto de Finanzas Internacionales – IIF – Esta desaceleración comenzó en 2007 debido a que tanto Argentina como Venezuela no han recibido casi inversión extranjera como consecuencia de varios factores como los controles de precios que han creado un fenómeno inflacionario de grandes proporciones.

IV.- En Venezuela, la IED cayó a US.$ 646 millones, siendo el país superado en inversiones por Brasil, Colombia, Chile, México, Perú, República Dominicana, etcétera.

A la cabeza de la IED están Brasil con US.$ 34.600, México con US.$ 23.230 y Chile con US$ 15.000, lo que coloca a Chile como el primer receptor de IED per cápita de América Latina con US.$ 1.000 por habitante.

La inversión extranjera busca más que nada seguridad jurídica; en otras palabras el imperio del Estado de Derecho y obviamente los países que no les den seguridad a esas empresas extranjeras, obviamente estas se inhibirán de invertir. Por ejemplo, en Venezuela existe un férreo control cambiario, lo cual atenta contra la repatriación de capitales y sobre la importación de insumos y tecnología; por otro lado, existe control de precios, lo cual perjudica la Ley de la Oferta y la Demanda; también perjudica la permanente inestabilidad política del país. Sin embargo, Colombia, país que tiene un historial de violencia urbana y extra urbana debido a la guerrilla narcotraficante tanto de izquierda como de derecha, tiene 10 veces más inversión extranjera debido a que allí no hay control de cambios, no hay control de precios y, además, las leyes son meridianamente claras. La IED llegó en 2007 a totalizar US.$ 6.768 en Colombia.

Según se ha dicho en círculos financieros internacionales, el control de cambios, el control de precios y las trabas a las importaciones, sumadas a la corrupción oficial, han alejado a los inversionistas del país venezolano. Y, como se sabe, no hay nada más cobarde que el capital…

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