Economía

Reconstrucción.

 Los expertos viales hablan de la necesidad de reconstruir la infraestructura vial del país, de igual manera lo hacen los expertos petroleros cuando abordan las consideraciones sobre PDVSA, similarmente en casi todos los ámbitos del acontecer nacional llámese salud, electricidad, policía, educación, etc.

La reconstrucción de algo, en alguna manera implica el volver a una situación que se considera mejor que la actual. Por ejemplo la reconstrucción de la red vial es fundamentalmente restituirla a condiciones de operación que fueron mejores o quizás mucho mejores que la actual red. La actividad de reconstrucción brinda una condición sin igual, no solamente de restituir algún bien o servicio a una otrora mejor condición, sino que es posible en ese momento corregir fallas, errores que presentaba su concepción original, aún más, es posible, en muchos casos, el poder llevar a cabo una actualización tecnológica.

En nuestro país se viene hablando con insistencia de la reconstrucción de los diversos sectores del quehacer venezolano. Sin embargo el uso indiscriminado del término reconstrucción al final del día pareciera implicar un regreso al pasado dando como un hecho de que todo pasado fue mejor.

El oficialismo venezolano hace poco uso de la reconstrucción, casi siempre su mensaje es de hacer algo distinto, no necesariamente más moderno, más actual. En muchas oportunidades invocan construir una sociedad, un hombre nuevo que llama a la ironía de mucho de sus opositores, pues el objetivo, en algunos casos, es alcanzar para nuestro país modelos que ya han sido demostrados sus fracasos en otras sociedades iguales o distintas a la nuestra. Pero en todo caso se realiza una venta de esperanzas, de ilusiones, las cuales no necesariamente terminarán en una mejora de la calidad de vida de los venezolanos, en muchos casos han terminado siendo una nueva experiencia fallida de los venezolanos.

Las corrientes opositoras exacerban la promesa de reconstrucción de casi todo lo que ocurre en Venezuela, quizás olvidando que mucho de lo que actualmente ocurre en Venezuela fue el producto de las mayorías en busca de un cambio ante lo que percibían en nuestro país. El deseo de cambio subsiste en nuestra gente y si bien el cambio por el cual apostaron pudieran muchos pensar, ha sido una nueva frustración, no es menos cierto que muy pocos quisieran regresar al pasado.

El caso del proyecto Guayana es por demás muy interesante, se abre una oportunidad única de construir un nuevo modelo para ese proyecto en el cual se incorporen la ventajas del pasado y del presente, en el cual podamos eliminar las deficiencias del pasado y del presente.

No creo sea el momento de plantearse reconstruir las empresas del aluminio para regresarlas a la condición previa al actual gobierno. Es el momento para lanzar una nueva, moderna y pujante industria del aluminio y de igual manera en otros muchos sectores como el petróleo, la electricidad, la minería para solo citar algunos de ellos.

El mensaje es la construcción, en cada sector, de algo mucho mejor que lo que había en el pasado y por cuya esperanza la gente siguió masivamente en sus inicios al actual gobierno. El mensaje de reconstrucción es en esencia poco creativo, poco imaginativo y quizás lo que es peor muy poco seductor, para las nuevas generaciones. Sí la gente favoreció con su voto, hace casi quince años, a un mensaje de cambio, no creo se inclinará a darle su apoyo a quienes le ofrezcan simplemente regresar al pasado.

 

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