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Venta de medicinas no se controlará con captahuellas

El sistema biométrico que estará orientado a controlar el consumo de la población, se aplicará por fases y en 23 categorías que incluyen alimentos y productos de cuidado personal considerados prioritarios.

Aunque el sistema está diseñado para aplicarse en las cadenas de supermercados y farmacias, no está previsto que las máquinas captahuellas sean utilizadas para controlar la venta de medicamentos, informó Luis Rodríguez, presidente de la Asociación Nacional de Supermercados y Autoservicios (ANSA).

Las máquinas que se instalen en las cadenas de farmacias servirán para «medir el consumo» en la venta de alimentos básicos y productos como champú, papel higiénico, detergentes, jabón de tocador, crema dental, entre otros artículos.

El programa piloto comenzará a aplicarse en ocho estados del país incluyendo la Gran Caracas. ANSA considera que para cuando comience a funcionar el sistema biométrico, deberán contar con apoyo de los cuerpos de seguridad para mantener el orden en los comercios y resguardar las máquinas y a los clientes.

Rodríguez señaló que los afiliados a ANSA decidieron apoyar la aplicación de captahuellas para frenar las mafias de reventa de alimentos, que operan desde hace varios años.

Situación laboral

La Superintendencia para la Defensa de los Derechos Socio Económicos (Sundde) espera que los supermercados tengan funcionando el 100% de las cajas registradoras instaladas en los supermercados, con la finalidad de reducir las colas y minimizar el tiempo en espera de los consumidores.

Las cadenas de supermercados consideran que es cuesta arriba cumplir con esa solicitud debido al entorno laboral que se vive en el sector.

Rodríguez expresó que aunque el 90% de los trabajadores son responsables, hay una porción que no cumple con su trabajo. El ausentismo laboral (número de personas que no acude de manera regular al trabajo) oscila entre 20% y 25%.

A esto se suma las vacantes que hay en el sector por falta de mano de obra para trabajar en áreas especializadas. La mezcla de ambos factores eleva la falta de personal a 40%.

«En el supermercado lo ideal es tener la mayoría de las cajas operativas, pero no podemos hacerlo primero porque el personal falta y segundo porque trabajamos por turnos, y se van habilitando las cajas en la medida en que avanza el día. Lo que pasa es que llegamos a la hora pico y vemos que hay cajas cerradas porque la trabajadora no llegó a trabajar».

«No es que no queremos contratar cajeras, sino que no están yendo a trabajar. Entre los dos días que tienen libres por la Ley del Trabajo y los que no van a trabajar te consigues que no hay quien atienda las cajas. Nuestros niveles de ausentismo son bien altos», dijo.

En cuanto a las denuncias de que hay trabajadores involucrados en la reventa de alimentos, Rodríguez señaló que las empresas están de manos atadas en esa situación.

«Es imposible controlarlo. Tienen sindicatos que obligan a vender los productos a los trabajadores. Otros los sacan de a poco, los esconden. El tema laboral con la reventa es complicado y sabemos que hay empleados que se prestan para eso», expresó Rodríguez.

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