El Editorial

Patear la mesa no es una buena opción

Que el régimen se haya retirado de las conversaciones en México es mala señal para ellos y para lo que los venezolanos, y la comunidad internacional – a favor o contra el régimen-, piensen de él. Ni el comerciante colombiano preso en Estados Unidos, ni otros posibles extraditados valen tanto. La presencia en México, con resultados a corto, mediano o más posiblemente largo, es una señal clara de voluntad de hacer ajustes de parte y parte. A estas alturas del partido, el régimen necesita tanto como la oposición demostrar que tiene una posición favorable al país.

Las negociaciones de Estado no son nunca fáciles ni rápidas, lo que cuenta realmente es el objetivo, para qué se discute, qué se negocia. Es posible estar de acuerdo o en desacuerdo con uno o varios temas, pero no es posible estar de acuerdo en no acordar nada. Levantarse de la mesa de negociaciones lanza un mensaje de derrota, de no tengo nada que negociar, no voy a transigir en nada. Quien no conversa ni negocia, ya perdió.

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Un comentario

  1. En cierto sentido se puede decir que Weber y Kelsen llegan a la misma conclusión de que el poder legítimo se distingue del poder de hecho en cuanto a un poder regulado por normas, pero partiendo de dos puntos de vista opuestos: El primero, de la noción de poder que tiene necesidad de ser regulado para volverse legítimo. El segundo, de la noción del ordenamiento normativo que tiene necesidad de la fuerza para volverse efectivo
    Llegados a la cima de las dos escalas, la de los poderes y de las normas, viene al caso preguntarse si llega más alto la primera o la segunda, para definir si es el poder o la norma jurídica, a pesar de la obstinación con que los teóricos del Derecho por un lado y los teóricos de la política por el otro, insisten en sostener que va antes la norma que el poder arbitrario.
    En todas las tareas y responsabilidades del gobernante hallamos el fracaso, Todo lo que ha tocado el usurpador lo ha destruido, menos a los pobres que ya son más la mitad de su plazo de gobierno.

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