El Editorial

Aprender la lección

El resultado de las elecciones del 3 de diciembre, en las que triunfó el candidato Hugo Chávez, es una lección de lo que puede ocurrir en política cuando no se percibe adecuadamente la realidad y su sustrato. Manuel Rosales realizó una campaña política admirable en la que , en sólo tres meses , logró alcanzar un porcentaje de votos de alrededor de un 40 %; quizá no tuvo tiempo suficiente para llevar su mensaje a todos los rincones del país, pero tampoco puede obviarse la fuerza que tiene el mensaje de Chávez en vastos sectores de la población quienes votaron masivamente para respaldarlo. No sucedió lo mismo con aquellos que no están conformes con el régimen actual, ya que la abstención fue un factor importante en sectores que se presume tendrían tendencias mayoritarias adversas al proceso revolucionario. Otro factor determinante de la diferencia de votos fue que no apareció el denominado voto oculto y que la indiferencia política tradicional siguió siendo una proporción relevante. ¿Qué deben hacer los que no triunfaron este domingo?. En primer lugar no rendirse y sentir que ya no hay esperanzas . Apoyar y participar en un proyecto político idealmente liderado por Manuel Rosales en el que se luche por los valores fundamentales de la tolerancia e inclusión política, por la separación de los poderes, por la composición de una Asamblea plural y para convencer lo dañino que resulta para todos la presidencia vitalicia. No es hora de entregarse al desanimo, entendemos el pesar que muchos tienen por no haber logrado el cambio que deseaban, pero hoy no es mañana y nada es eterno ni irreversible.

Para concluir estas reflexiones, vale la pena destacar que en esta elección hubo un exceso de triunfalismo de la oposición, lo cual puede entenderse como un recurso de propaganda política, así como una desestimación del aberrante ventajismo oficial; pero el chavismo tampoco puede asumir una actitud de triunfalismo ya que quienes votaron por Chávez apenas representan un 20% de la población. Pero quizá lo más relevante del proceso electoral fue que la gente no permitió que sucediese lo ocurrido en procesos anteriores, el domingo, el Plan República, no pudo sacar a los ciudadanos de los centros electorales para la revisión de cajas, y en muchos sitios la gente se enfrentó a los militares que no habían entendido la realidad. Este es el germen de participación democrática que no podrá ser vencido, ya sabemos como luchar y ahora es cuando tenemos que saber persistir. Ánimo que ahora es cuando se abren las vías de un mejor mañana. Hay que superar la tristeza y el desánimo y empezar a construir desde las bases la posibilidad de establecer los mecanismos de convivencia necesarios para que Venezuela encuentre su verdadero camino.

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