El Editorial

Autopsia de nuestra economía

La Academia de Ciencias Económicas acaba de emitir un extraordinario pronunciamiento que pone en evidencia la destrucción masiva a que ha sido sometida la economía venezolana. Veamos algunos de sus planteamientos:

Comienza por resaltar que en apenas seis años nuestra economía ha experimentado una contracción del 70%. Enfatiza la Academia “el deterioro pronunciado de los servicios públicos, la destrucción de la capacidad productiva de la industria petrolera en manos del Estado y la reducción sustancial de la producción privada”.

En el ámbito estrictamente petrolero la afirmación de la Academia se constata al comprobar que en el 2013 aún producíamos 2,3 millones de barriles diarios en tanto que en abril de este año, según la OPEP, apenas alcanzamos a 622.000 b/d. En ese mismo lapso la falta de mantenimiento de las instalaciones petroleras ha llevado a la paralización total de las refinerías provocando la imperdonable escasez de gasolina.

Hace después hincapié la Academia de Ciencias Económicas en las causas de la hiperinflación en el país que ha llegado a ser la más alta del mundo: “Los créditos del instituto emisor (BCV) al gobierno pasaron del 8,5% en el año 2000 al 59,5% en el año 2019”.

En otras palabras el BCV está monetizando el déficit fiscal en violación al Art 320 de la Constitución que lo prohíbe expresamente:

“En el ejercicio de sus funciones el BCV no podrá convalidar o financiar políticas fiscales deficitarias”.

Pasa a explicar la Academia que los créditos de la banca al sector privado respecto a sus activos consolidados se redujeron drásticamente al pasar del 41,9% en el año 2000 al 3,6% en el 2019. Los bancos ya no pueden cumplir con su función de intermediación financiera, abrumados por los encajes que les aplican.

Lo anterior contribuye a entender el proceso de “pulverización” a que ha sido sometido nuestro signo monetario “y con ello su capacidad adquisitiva interna y externa, imponiéndose por la vía de los hechos y de manera en extremo desordenada, un sistema de monedas múltiples”.

Se refiere también a la destrucción del aparato productivo interno y, al referirse al sector agrícola, destaca que apenas produce un tercio de lo que demanda el consumo nacional, afectada además por crecientes dificultades para hacer llegar sus productos a los centros poblados debido a la creciente escasez de combustible.

Y presenta esta dramática afirmación: “La población está sumida en niveles de miseria nunca antes vistos por las tres últimas generaciones, con salarios mínimos de menos de tres dólares mensuales y con cinco millones de emigrados”.

Sobre el cuerpo inerte de nuestra economía se arrojan ahora las consecuencias de la pandemia y la escasez de gasolina. Algunos estiman que este año el PIB podría caer en más de un 20%.

Esos mismos planteamientos explican las recientes declaraciones del Sr Alejandro Werner, Director para el Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional, quien afirma:

“El caso de Venezuela no es una década perdida, es una década de retroceso gigantesco (…) Lo que ha ocurrido en Venezuela es un desastre macroeconómico y social que nunca se había visto en la región”

La recuperación de Venezuela pasa por un giro de 180 grados en el modelo económico que se está aplicando. Ello implica un profundo fortalecimiento de la seguridad jurídica, un respeto absoluto a la propiedad privada, la reinstitucionalizar al país, el acatamiento a los tratados internacionales, la reconstrucción de todos los sectores del aparato productivo. Pasa también por el rechazo total al narcotráfico y al daño que provocan vicios nefastos como la corrupción. En este sentido hay que afrontar el más complejo de los retos: la recuperación de los valores.

Vista la amplitud de los objetivos que se requieren, resulta evidente que no podrán ser alcanzados si previamente no se produce también un profundo cambio del modelo político, que es en fin de cuentas el responsable de todo el daño y la destrucción que hemos sufrido.

Los planteamientos de la Academia de Ciencias Económicas son tan extensos y profundos que no podemos abarcarlos todos en este Editorial. Constituyen una suerte de autopsia practicada al cuerpo económico inerte de Venezuela.

José Toro Hardy, editor adjunto de Analítica

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2 comentarios

  1. Dentro de los más recientes desastres que están profundizando la percepción de «crisis terminal» en nuestro país, están la gasolina, la desaparición de las bombonas de gas y su reemplazo por madera natural, y una afectación de los servicios de comunicación tanto a nivel de telefonía fija como móvil y lo más grave, el Internet. Quedamos con el teclado en el aire por un día y a veces más pese a que se pueda contratar un servicio privado pagable en dólares o bolívares y sin embargo, más que ineficiencia es impotencia, ante una infraestructura base casi totalmente destruída. Respecto al gas doméstico es lo que nos quedaría medio funcionando por la pérdida de presión y una red de tuberías muy antiguas pero de calidad, y no es ningún consuelo saber que, Dubai no posee red de gas doméstico por tubería sino por bombonas, deficiencia compensada por un servicio eléctrico cien por ciento confiable más, no somos Dubai pese a que, pudimos haberlo sido. De todas maneras y cómo da a entender el Editorial de hoy : ¡ EL CAMINO ES LARGO Y CULEBRERO !.

    Lo planteado por el EDITORIAL de hoy es correcto tanto de hecho como por sus implicaciones, haciéndonos pensar en la necesidad de tener preparado un «modelo transitorio» o intermedio hacia la implementación de algo más permanente o definitivo, cuando se tenga muy claro que tipo de país es el que necesitamos y queremos. De todos modos, debemos tener presente que, el coronavirus será una enfermedad que nos acompañara quizás para siempre pese a que se descubran las primeras vacunas solo para el COVID 19, ya vendrán el 20,21, 22…Y esto, ya nos habrá de cambiar la vida, el trabajo, la educación, nuestras formas de cohesión social, la interacción o algo tan natural como hacer el amor o reproducirnos y es que, estamos a las puertas de un nuevo mundo y nosotros sabemos que no estamos preparados para ello. De hay la importancia de la perfecta construcción del modelo intermedio y su diseño impecable. No obstante, sin voluntad política para entendernos nada será posible, especialmente en lo más primario y básico, volver a la tierra y producir alimentos abundantes y de bajo costo que, lo demás irá saliendo solo por un lógico restablecimiento de prioridades, entre ellas tener definido cuál es el sistema de educación requerido y cómo se manejará la información para orientar la población para que contribuya en la construcción de una nueva y mejor realidad para lo que sería un país más modesto pero con ideas y objetivos claros.

  2. Es más que evidente el profundo deterioro económico, social de la Venezuela actual, , después de 21 años de un nefasto gobierno que ha pervertido toda la sociedad nacional,.Por supuesto el modelo económico ha sido practicamente arrasado como producto del cataclismo revolucionario revolucionarios, siguiendo la prédica marxista. Creo que su magnitud nom tiene parangon en la època moderna, porque no ha habido otro, igual en que se haya destruido el ingreso familiar como macroeconómico, por cañida de la producción, productividad y el valor de nuestro signo monetario.Tan solo un señal, una canilla de pan, para desayuna dos personas mayores de edad, cuestan más que un vehículo mediano hace diez años..
    En lo social , el tejido familiar y nacional ha sido perforado por las balas revolucionarias como lo señala los 5 millones de connacionales que han dejado el país por el vendaval revolucionario de connacionales y oriundos que por el bajón descomunal del nivel de bienestar y la represión político, incomparable con todas las revoluciones y gobiernos dictatoriales habidos después de nuestra independencia, fracturando definitivamente la cohesión social de nuestra nacionalidad. Y por último el vertiginoso cambio de los valores sociales acumulados durante 199 años como nación independiente, habiéndose borrado considerablemente lo que hemos forjado por tanto tiempo.Me decía un reconocido sociólogo venezolano que el desconoce totalmente la Venezuela actual de la del 2000.No creo que en ningún país haya sido posible suceder un terremoto tan destructivo y letal como el acaecido en nuestra querida Venezuela. Y lo peor es que es posible que dentro de pocos años cambiemos el castellano por un dialecto sino-ruso con alguna jerga cubana, porque lo viene no es nada provisorio, si hemos tenido por siete años un presidente foráneo, no es difícil que tengamos un pro-cónsul extranjero.Se ha está cumpliendo la premisa del HOMBRE NUEVO con un estructura económica conducida por la fatídica y precaria gobernanza estatal, considerándome yo mismo como un extranjero en el país de mi nacimiento y vivencia. .

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