El Editorial

Cinismo

(%=Image(9841214,»L»)%)Descaro, desvergüenza y estupidez es lo que reflejan las declaraciones de altos funcionarios del gobierno frente a la huelga del 21 de octubre. Decir que sólo participó un diez por ciento de la población, cuando resultó evidente que al menos dos terceras partes de la misma se quedó en sus respectivos hogares, no sólo es una predica de mala fe, sino peor que eso, un error político que conducirá, sin duda alguna, a un mayor descalabro social.

En un mundo en el que la información fluye libremente mal pueden aplicarse las técnicas desarrolladas por el (%=Link(«http://www.calvin.edu/academic/cas/gpa/goeb62.htm»,»Dr. Goebbels»)%)
en la Alemania Nacional Socialista de mentir, mentir y mentir hasta transformar la mentira en una verdad.

Lo que ocurrió en Venezuela el 21 de octubre es de la mayor importancia, ya que no se trataba de lograr una paralización total de la economía venezolana, sino de expresar en forma clara y manifiesta el rechazo de los ciudadanos a un gobierno que ha manifestado una sordera inconcebible frente a los reclamos de una porción mayoritaria de los venezolanos.

Que haya funcionado el Metro de Caracas y el transporte público es una verdad que todos reconocemos, sin embargo, también hay que admitir que los ciudadanos optaron por no utilizarlos. Es el vacío en las avenidas lo que debe ser objeto de una lectura desapasionada por los gobernantes actuales. Son las manifestaciones espontáneas de calle, los cacerolazos a todo lo largo y ancho del territorio nacional lo que debe ser escuchado por el Presidente de la Republica. No seguir refugiado en una negación de la realidad. No tiene sentido seguirse escudando detrás de tecnicismos jurídicos para negarle el derecho al soberano de ir a una consulta popular, así sea en la forma de un referéndum consultivo.

Cómo es posible que un Presidente que hizo lema de su campaña el concepto de democracia participativa, que cuando le convino la activó mediante diversos referéndums para darle piso político a su régimen , se niegue ahora otorgarle a ese mismo soberano la posibilidad de ejercer su derecho a participar a través de una consulta publica y universal en la que se determine si el pueblo en su mayoría quiere que él siga gobernando. ¿O es qué lo que es bueno para el pavo no lo es para la pava?

La (%=Link(«http://members.tripod.com/~propolco/monograf/democra.htm»,»democracia»)%)
es dinámica por definición y la opinión pública volátil, pero la voluntad de la mayoría debe ser respetada. No basta decir que en un momento dado se contó con una mayoría ilusionada que le dio el poder, si en otra etapa, el gobierno perdió su legitimidad al convertirse en la expresión minoritaria de una concepción de gobierno rechazada por la gran mayoría del pueblo venezolano. ¿Si eso no fuere así, entonces ¿cuál es el temor de consultar al soberano?

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