El Editorial

Colombia y Venezuela: pueblos diferentes con la misma historia

Creemos que las arepas son originarias de Venezuela y desde aquí pasaron a los llanos colombianos. Centenares de colombianos cruzaron la frontera, aliados con venezolanos, para hacer el primer gran desgarrón al control español con Bolívar al frente, años después Bolívar condujo venezolanos a cruzar los Andes para darle como las águilas a los españoles y liberar Nueva Granada. Con venezolanos y colombianos. Quizás Colombia ha sido, como aparentemente habría dicho una vez el Libertador, la universidad y Venezuela el cuartel. Ellos son más agricultores que nosotros y nosotros más mineros y petroleros que ellos.

Todo lo que usted quiera, pero sea por historia, por cercanía, por libertadores comunes, porque compartimos montañas y llanuras, porque nuestra frontera es larga, abierta y común, somos pueblos diferentes con la misma historia. No sólo por las arepas y la música llanera.

Variamos en estilo en algunas zonas, pero coincidimos en el calor, el sabor y la negritud costeras, en los aires llaneros, en las comunidades andinas. No somos un calco, somos algo más importante, el mismo origen. Venezuela y Colombia, lo quieran o no sus políticos, sus dirigentes y sus aristocracias, somos el mismo sentido.

Por años miles de venezolanos protestaron con las injusticias y errores de una dictadura que deliraba con espadas y batallas, una dictadura afincada en la mentira de que los militares lo hacen mejor; por años miles de colombianos se esforzaban por tolerar las injusticias y errores de una democracia que imponía el esfuerzo hacia la prosperidad y que deliraba con respeto mundial y emprendimiento mientras la protesta popular la corroía en delitos y derramamiento de sangre que se fueron convirtiendo en una próspera, devastadora e intolerante industria del narcotráfico.

Ahora, porque la historia y el devenir de los pueblos es así, la democracia colombiana y la dictadura venezolana coinciden en el rechazo de sus pueblos, en la furia por lo esperado, pero nunca hecho.

Allá y acá debemos mirarnos en el mismo espejo, el de los pueblos que se cansan.

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Un comentario

  1. La Gran Colombia fue un ambicioso proyecto de unión entre varias de las excolonias españolas en América Latina. La incertidumbre acompañó su corta existencia, principalmente como consecuencia de las discrepancias existentes en cuanto al modelo de Estado que debía consolidarse. Su existencia ha marcado el desarrollo político de los países que formaron esta república hasta la actualidad y la imagen de su principal protector, Simón Bolívar, ha servido de base para el bolivarianismo contemporáneo.
    Fue el General Páez el que movilizó la disolución de la Gran Colombia. Logró la idea de disolver la Gran Colombia. A pesar de que el plan de Bolívar era unir las provincias liberadas de España en un solo estado fuerte y soberano, que ninguna otra nación o potencia del mundo pudiera siquiera pensar en la idea de volver a colonizar a la América. Pero, desgraciadamente cuando la guerra contra España finalizó, los federalismos y regionalismos comenzaron a surgir.
    El bolivarianismo se presenta en la realidad política venezolana, del siglo pasado y el actual, en dos versiones distintas y contradictorias. Una primigenia, anti-bolchevique o de derecha o de centro-derecha, y luego, desde finales del siglo XX e inicios del XXI otra peculiarmente socialista o de izquierda. Ambas autoproclamadas auténticamente bolivarianas.
    Los dos países comparten un conjunto de problemas preocupantes que necesitan de su acción conjunta. Pero las diferencias políticas entre los dos gobiernos han impedido atender muchos de esos problemas.

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