El Editorial

Corrupción, la gangrena que corroe

El fenómeno de la corrupción no es un hecho reciente, ni en nuestro país, ni en el resto del mundo. Existe desde los mismos orígenes de la civilización. Sin embargo, con el surgimiento del Estado Moderno, y en particular con la implantación del estado de derecho, o lo que es lo mismo, la separación de los poderes del Estado, se ha dado en numerosos países una lucha constante contra este flagelo, a través de una acción decidida del sistema judicial.

En nuestra región, el caso más notorio ha sido la llamada operación lava jato en Brasil, que acabó en el encarcelamiento de políticos y empresarios por decisiones judiciales. Esa situación repercutió en otros países de la región con el famoso caso Odebrecht.

En Venezuela, la corrupción administrativa siempre ha existido, sobre todo por ser un país con un presidencialismo acendrado y un débil -y en muchas ocasiones- plegado poder judicial. Pero, a pesar de ello, existió en el pasado una cierta barrera de contención que, con el avenimiento del chavismo, se vino abajo, derribando todos los diques jurídicos y éticos y la corrupción hizo metástasis, haciéndose presente desde en la resolución de pequeños trámites trámites administrativos burocráticos, hasta en la cometida y practicada impunemente por la cúspide del poder político.

Para que nuestro país salga del atolladero se requerirá un cambio drástico frente a la hasta ahora complaciente y complice actitud ante estos delitos, que han socavado moralmente a Venezuela.

No va a resultar una tarea fácil porque, en manos de los corruptos del régimen y de la llamada boliburguesía o enchufados, hay centenares o más bien millares de millones de dólares, que les permiten un radio de acción similar a lo que han tenido los oligarcas rusos.

Esto no lo logrará cambiar un nuevo gobierno tradicional, porque se requerirán profundas reformas en la administración pública y en el poder judicial, pero lo más importante es iniciar una campaña de rescate de los valores éticos y morales de la sociedad venezolana.

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Un comentario

  1. Las causas de la corrupción se originan en la debilidad de las instituciones del Estado. No se cumplen las reglas legales y se pretende justificar el delito para resguardar a los políticos. Es aplicar la tesis de Maquiavelo sobre el realismo y la tecnicidad. Hay una ausencia de rendición de cuentas.
    La impunidad es otra de las causas. Los órganos autónomos que deben sancionar dejan de lado los actos de corrupción. Son cómplices actuando libremente. No hay ningún órgano estatal que vigile a los poderes ejecutivos.

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