El Editorial

Esequibo: negociación o solución judicial

La reclamación del territorio Esequibo es ya una larga historia en la diplomacia venezolana que comenzó con la intervención en la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1962 del entonces Canciller de Rómulo Betancourt, Marcos Falcón Briceño, y prosiguió en el gobierno de Raúl Leoni, durante el cual se realizaron varios actos de reafirmación de soberanía sobre ese territorio como, por ejemplo, anexar al mapa de Venezuela el territorio en reclamación y luego enviar al Ministro de Relaciones Exteriores a negociar y firmar el Acuerdo de Ginebra de 1966, base legal que vincula a Venezuela en la solución pacífica de la controversia.

En los gobiernos posteriores, salvo en el de Rafael Caldera, se siguió dándole curso a lo determinado en el Acuerdo de Ginebra, que establece los diferentes medios de solución pacífica que deben utilizar las partes y que coloca, a manera referencial, el artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas.

Si Venezuela y Guyana no llegasen a ponerse de acuerdo sobre un nuevo medio de solución pacífica, entonces el Secretario General de las Naciones Unidas podría fijarlo unilateralmente, sucediendo igual que durante el gobierno de Jaime Lusinchi, que un enviado personal del Secretario, el ecuatoriano Diego Cordovés, propuso una solución, inaceptable para Venezuela, que consistía en una mezcla de conciliación y arbitraje. A l negociador venezolano, Emilio Figueredo, le tomó años convencer a su contraparte guyanesa que esa fórmula no era conveniente para las buenas relaciones entre los dos países y se logró que los Cancilleres de ambos países fuesen juntos a señalarle a Javier Pérez de Cuellar, Secretario General de la ONU, que las partes habían decidido que el método aplicable para solucionar la controversia eran los buenos oficios.

Hoy, a 25 años de ese acuerdo, es evidente que los buenos oficios no produjeron el resultado esperado y por eso Guyana insiste en llevar el asunto a la Corte Internacional de Justicia. Por su parte, el gobierno de Venezuela hace bien en sostener que no se han agotado todas las vías de solución pacífica previstas en el Acuerdo de Ginebra. Ahora bien, si se sigue con la diplomacia del micrófono en la que las partes se insultan recíprocamente, las posibilidades de un acuerdo negociado se alejan y se acercan las de la solución judicial, que puede ser un arbitraje o la Corte.

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Un comentario

  1. La verdad es que si en ´´25 años´´ no se ha resuelto el problema por la vía de la negociación pacífica, es que ese no es el camino a seguir y cualquier otra alternativa como la ´´judicial´´, presenta el inconveniente de que encuentra a Venezuela en la peor de las condiciones para apuntarse un hipotético triunfo. Y es que en medio de esta debacle nacional y esa especie de ´´debacle roja´´ donde las deserciones y el ´´corre y corre´´ o ´´sálvese el que pueda´´ tiene al gobierno haciendo aguas por los cuatro costados, no pareciera el mejor momento para intentar movimientos ´´raros´´. Algo así como ´´ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario´´.

    Y es que todo se ha complicado desde que el ex Caudillo optó por hacerse el ´´loco´´ con Guyana y dejar a la Cancillería, huérfana de especialistas sobre el tema y hacer de la carrera diplomática una especie de designación de cargos que premiaba o castigaba a los que mejor era tenerlos lejos del país según fuese el país asignado ; además, ¿ qué podía saber el difunto ex presidente de relaciones diplomáticas y hasta el actual presidente, si es a punta de insultos e improperios que se han relacionado con otras naciones ?. Lo del señor Chávez era su revolución con los gallineros verticales incluidos ; y con el señor Maduro, el establecer diálogos con los ´´pajaritos´´. Así nunca podíamos llegar a ningún lado salvo fracasar en sus respectivas administraciones tal como lo evidenciamos hoy en día.

    Algunos hasta opinan que hay que darle la ´´nacionalidad´´ a los nacidos en esos territorios, pero cabe preguntarse : ¿ Y eso para qué ?, si a lo mejor ni castellano hablan. Además, ¿ cuantos espías, saboteadores y mal vivientes se infiltrarían en Venezuela ?; otros, que hay que ´´enamorarlos´´ ( no sabemos que significa eso). Y lo mas ´´arrecho´´ : Si no hemos atendido como es debido a nuestros verdaderos compatriotas, ¿ cómo vamos a ocuparnos de unos extranjeros en medio de esa selva inhóspita ? . Problemas prácticos que no estamos en condiciones de resolver y que sería como añadir mas dolores de cabeza a los que ya tenemos.

    Lo sensato es esperar a que se medio normalice el país, que la Cancillería recupere su dignidad perdida y que restablezcamos nuevamente nuestras relaciones con el resto del mundo en condiciones de fortaleza y no de debilidad. Y que en definitiva, seamos de nuevo un país como cualquier otro. Tenemos el deseo y algo de voluntad para producir el CAMBIO que requerimos, solo hace falta sentido común y el ver de qué manera podemos superar este crítico momento de nuestra historia. Sabemos que el presidente Maduro anda ´´pifiando´´ por todos lados, llamando la atención de la peor manera, y todo, porque solo haciendo trampa pueden conservar la Asamblea Nacional, y porque el fin del ´´ciclo chavista´´ está llegando a su fin.

    Si le hacemos el ´´juego´´ al régimen´´, significa que hemos caído en su trampa e involuntariamente estamos contribuyendo a su ´´oxigenación´´, cuando precisamente se trata de hacer lo contrario. De entrada, TARJETA ÚNICA, que ya habrá tiempo para que sanjemos nuestras diferencias y nos digamos de frente lo que haya que decirnos. Ahora lo prioritario son las PARLAMENTARIAS y luego las presidenciales ; mientras tanto, ´´coherencia y unidad´´.

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