El Editorial

La Cleptocracia, un cáncer que mina la democracia

La falta de respuestas adecuadas para detener el lavado de dinero de los diversos personajes que se han enriquecido ilegalmente y encuentran refugios en occidente para “invertir legalmente” su fortuna, es un cáncer que corroe las pocas democracias que subsisten en el planeta.

Cuántas mansiones, yates, inmuebles, equipos de fútbol, medios de comunicación, políticos, han sido comprados por la desproporcionada fortuna en manos de oligarcas, enchufados que provienen de países con regímenes autocráticos o dictatoriales, gracias a la vista gorda de las autoridades nacionales o locales que ven solo el beneficio que les brinda las “inversiones»de esos funestos personajes para sus respectivas economías.

Solo ahora, con las imágenes que transmiten las diversas televisoras del mundo así como las redes sociales de la heroica resistencia del pueblo ucraniano, es cuando los gobiernos europeos han tomado medidas confiscatorias contra los bienes de los oligarcas rusos. Pero no lo hacen contra sus equivalentes procedentes de Venezuela y de otros países similares, que disfrutan de sus mansiones en Madrid, Italia, Mónaco, Paris, la Costa Azul o incluso en República Dominicana, Argentina o en la Florida, en Estados Unidos.

Si no hay una concertación a nivel mundial para detener ese flagelo, la victoria de la mafia de las autocracias está asegurada, y las democracias del mundo seguirán desapareciendo.

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