El Editorial

La desesperanza es mala consejera

En estos difíciles momentos que atraviesa nuestro país hay, lamentablemente, en muchos venezolanos un sentimiento de desesperanza y una visión fatalista, justificada, en gran parte, por una realidad incomprensible para cualquier ser humano, como lo es la suma de factores estresantes como: la inseguridad, la inflación y el desabastecimiento.

Sin embargo, si la mirada va más allá de las contingencias actuales y se proyecta en el tiempo, se podrá observar como en el pasado muchos países atravesaron por crisis económicas y sociales más graves que la venezolana y no sólo las superaron sino que hoy son de nuevo naciones prósperas y en paz.

Un ejemplo en nuestra región fue el Perú de los militares y luego el del sendero luminoso. Pero qué podemos decir de las condiciones de vida en una Polonia ocupada primero por los nazi y después » liberada por los comunistas rusos». O yendo más lejos lo que le ocurrió al pueblo camboyano bajo Pol Pot, o a los chinos con los fallidos experimentos de Mao: el gran salto hacia adelante y la revolución cultural.

Mencionamos esos ejemplos porque fueron casos extremos en las que hubo no sólo penurias económicas sino muchas muertes innecesarias.

No pretendemos con esto negar la absurda y destructiva realidad que vivimos en Venezuela sino hacer pensar en que por mas que lo intente, ningún maniático ha logrado borrar el futuro de su país y que tarde o temprano las naciones se reconstruyen, como el Ave Fénix. El pasado oprobioso queda borrado y se abre una nueva realidad para construir un mejor país.

Fundado hace 25 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

4 comentarios

  1. Si ha habido un mejor momento para todo lo que podamos englobar bajo el término ´´oposición´´ es este en el que nos encontramos en este momento ; y no nos estamos refiriendo exclusivamente a los partidos políticos opositores , sino a la sociedad civil como un todo. Y es que el imperativo del cambio se está dando casi de manera natural de abajo hacia arriba, porque el grado de aproximación entre los diferentes estratos de la población están actuando con criterios pragmáticos más que ideológicos, puesto que lo que está en juego es la supervivencia misma de los ciudadanos individualmente considerados y sus familias. Y es que el ´´estado de necesidad´´ ha alcanzado tal magnitud e importancia, que ni todo el poder del Estado logra persuadir al colectivo de que en sus manos está su ´´salvación´´. Todo lo contrario, la percepción que se tiene es que el Estado – gobierno, es la causa principal de todos sus males y que ya no puede dar respuestas ni aportar soluciones a la grave situación socio – económica por la que atravesamos.

    Pasado el estado inicial de una expectativa positiva por un exiguo y casi simbólico incremento salarial de un 15%, y descubrir que todo se reduce a un aumento de algo mas de 20 Bs/F diarios, toca ahora enfrentar la realidad. Se necesitaría un incremento del 300% y no se cuantos salarios mínimos, para medio devolverle en algo la tranquilidad a los que al menos tienen un empleo. Y es que, comparado con los 480 $ de salario mínimo recién adquirido por los trabajadores chilenos, un país que no tiene los recursos del nuestro, es como para preguntarnos : ¿ Cómo y por qué nos hemos convertido en algo mas de quince años en una nación de maulas y pordioseros internacionales ?.

    Basta ver el vano intento del señor Cabello por convertir a los ´´chavistas´´ en ´´sapos´´ ; en propiciar una ´´purga interna´´ y fabricar una ´´casería de brujas´´ para encontrar ´´chivos expiatorios´´ que justifiquen el llevar su enfermizo fascismo a un paroxismo extremo al mejor estilo del estalinismo cubano. Y es que eso, solo tiene un nombre : desesperación. El ver, como se les escapa de entre las manos el control de sus propias bases que ya se rebelan en contra de los herederos espúreos que en una rebatiña atroz, pretenden repartirse los despojos del extinto ´´ Comandante Eterno´´. Pues, ya no hay ni tienen al ex Caudillo, ni tampoco los ingentes recursos de una bonanza petrolera que permitió todo tipo de excesos y desafueros, Y es que ahora, luego de sembrar odios y divisiones, ahora les toca recoger unas tempestades sobre las cuales no encuentran la manera de retomar el control.

    Aquí, solo queda espacio para el dialogo y el entendimiento entre los opositores ; pues, es mas que evidente que carece de sentido el propiciarlo con algo que se está desmoronando, como no sea el que ´´colaboren´´ con un proceso de transición que está a la vuelta de la esquina en términos de una etapa histórica que se está cerrando más rápido de lo que nuestra dirigencia piensa. Y es que deben estar preparados para cuando ese momento llegue, pues no son estos, momentos de dudas y vacilaciones. Si no hay claridad en las metas y objetivos, entonces mejor sería que deleguen en un tercero el peso de tamaña responsabilidad. No ver el peso de la realidad que se nos presenta ante los ojos es perderse y perdernos a todos lo que sí estamos convencidos de la inevitabilidad del cambio.

    No es con los viejos hábitos de la viveza criolla, el oportunismo o con el acaparamiento y la especulación, que podremos persuadir al pueblo de que somos realmente una opción confiable de poder. Y es que si perdemos esta oportunidad de sentar las bases de nuevos modos de convivencia y colaboración, de solidaridad bien entendida, lo que haremos es profundizar las desigualdades presentes y formaremos parte de esa involución que venimos arrastrando desde el siglo pasado y en parte del presente. Y es que podemos marcar la diferencia porque tenemos con que ser diferentes, porque tenemos un país que lo tiene todo, y sería una desgracia el tener que admitir, que lo peorcito que tenemos es su gente. Admitirlo, sería como afirmar que: ´´el último que salga, apague la luz´´. Y eso jamás lo vamos a aceptar ni mucho menos decirlo.

    Nos ha encantado el EDITORIAL de hoy, pues contiene un mensaje de optimismo y de confianza en nuestra patria y en nuestra gente. Y es que, pese a los tiempos harto difíciles que aún nos toca por recorrer y que el camino estará pleno de acechanzas y peligrosos, la aventura de rehacer y reconstruir nuestro país con el esfuerzo y el trabajo de nuestras propias manos, es algo que muchos no cambiaríamos ni por todo el oro del mundo. Sigamos abriendo brecha y abriendo caminos mas promisorios, pero todos juntos y unidos.

    1. Tienes toda la razón, dejarse llevar por el pesimismo no resuelve nada, por el contrario le abre las vías a los que piensan que Venezuela es un país para ser expoliado

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te puede interesar
Cerrar
Botón volver arriba