El Editorial

La Fiscalía debe ser independiente

En todo régimen democrático la institución de la Fiscalía General de la República debe ser independiente del poder ejecutivo, porque de lo contrario su rol de observar los atropellos y abusos de poder del gobierno de turno sería inexistente.

En nuestro país, en la era democrática así fue, hasta el punto que un Presidente de la República, para bien o para mal, fue procesado, juzgado y condenado y la iniciativa provino del Fiscal General.

En los regímenes comunistas la Fiscalía es utilizada para silenciar a los que el poder desee, así fue en la Unión Soviética de Stalin, en los tristemente recordados juicios de Moscú, por ello el personaje más temido era Andrei Vishinsky, quien se convirtió en el acusador del régimen.

Ahora en Venezuela, donde no existe la separación de poderes, tenemos que vislumbrar la injusticia solo cuando, por circunstancias fortuitas , un miembro de esa Fiscalía subordinada al ejecutivo, decide asumir el riesgo de denunciar un proceso amañado y confesar desde fuera del país que las pruebas presentadas en el caso contra Leopoldo López fueron forjadas y, por lo tanto, inexistentes.

En cualquier país normal estas declaraciones serían un escándalo tal, que no solo conducirían a anular el juicio contra el sentenciado, sino a la renuncia o destitución del Fiscal General, pero aquí no sucederá nada más allá de una salva de declaraciones en las que atribuirán a Franklin Nieves todos los pecados -imaginables o no- del por qué de sus «falsas declaraciones».

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Un comentario

  1. Ya nada nos escandaliza ni sorprende frente a cualquier desatino del régimen, pues sus desastres son su forma natural de ´´resolver´´ los problemas, como tampoco el presunto arrepentimiento del fiscal Nieves por razones de estrés o de consciencia. Lo cierto es que el señor López está sentenciado y condenado injustamente y ahora falta ver si es liberado de inmediato por haberse puesto en evidencia los ´´vicios ocultos´´ de un juicio amañado. Y es que en este país donde el régimen actúa como un equipo de ´´demolición´´ es ya poco lo que queda en pie y cualquier cosa puede pasar menos dejar en libertad al condenado. Desde aperturar un nuevo juicio hasta abrir una investigación ´´eterna´´, son una de las tantas salidas que se pueden inventar dentro de la mas absoluta impunidad, pues ante la ausencia de un Estado de Derecho, ni la Constitución ni las leyes poseen significado alguno. Todo se mueve en función de situaciones de hecho que no de derecho.

    Es obvio el estado de indefección en la que nos encontramos todos los ciudadanos frente al poder omnímodo del Estado y ese estilo tan estalinista de barrer con los opositores sin que medien consideraciones de ningún tipo. Y es que tal proceder es lo que éllos entienden por ´´revolución´´, sustituir las estructuras fundamentales de la sociedad para reemplazarlas por otras, mas ajustadas a sus necesidades y objetivos, lo que los obliga a ejercer la tiranía de una forma más descarnada y sin disimulos. El todo es destruir el ´´Estado burgués de derecho´´, la propiedad privada, la libre iniciativa, pero sobre todo, el libre derecho de disentir cuando no se está de acuerdo.

    Indudablemente que nos asiste el derecho a la rebelión y a organizarnos de la mejor manera posible para defender nuestros conculcados derechos ; pero puesto que hemos decidido ´´jugar su juego´´ en aras de la paz y la tranquilidad, las posibilidades de éxito frente a la dictadura, son mucho menores y las arbitrariedades y abusos se han ido imponiendo como lo normal frente a lo anómico, que ya se ha convertido en una forma habitual de vida socialmente aceptada aunque sea a ´´regañadientes´´. Y es que el habernos dejado ´´encajonar´´dentro de este callejón sin salida, no podía sino conducirnos al actual estado de postración en el que nos encontramos. Ahora, lo difícil será salir de él.

    Vamos en pocas semanas a unas elecciones parlamentarias donde de antemano nos dicen que si las pierden saldrán a la calle, que es como afirmar que no aceptarán unos resultados que de seguro les serán adversos, con lo que ya están ´´viciando´´ un acto político – administrativo que en principio, sería en democracia lo mas normal del mundo. Pero aquí no. Aquí, es como una declaración de un ´´estado de guerra´´ porque ese tipo de derrotas son incompatibles con el ´´proyecto revolucionario´´. ¿ Qué hacemos ?. No nos podemos abstener puesto que ya hemos llegado demasiado lejos y no hay vuelta atrás ; y si ganamos, no queda otra que defender en la calle un merecido triunfo que puede cambiar el rumbo del país, sino nos dejamos doblegar. Todos y cada uno deben asumir su responsabilidad y actuar en consecuencia, sin miedos ni complejos…¡ Hay riesgos que bien valen la pena !.

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