El Editorial

La hegemonía comunicacional

El término hegemonía deriva del griego y significa conducir, ser guía, ser jefe. En otras palabras implica el dominio de uno sobre todos los demás. En la medida en que se imponga una hegemonía se consolida un monopolio sobre la actividad que este controlada por el hegemón.

Si en cualquier actividad esa praxis es nociva porque restringe la libertad a los que son sometidos a ella, en el caso particular de la hegemonía comunicacional es aún más grave porque tiene un carácter totalitario al pretender someter a la población a una ideología particular y a una sola visión del mundo restringiendo cualquier manifestación libre del pensamiento que contraríe la verdad oficial hegemónica.

Todo Sistema democrático es por naturaleza anti hegemónico porque su propia esencia reposa en la libre expresión del pensamiento y de las ideas que permiten el ejercicio de la libertad dentro de la pluralidad.

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3 comentarios

  1. Como hecho curioso la revolución va revisando a fondo los postulados del ex Caudillo y va también desmontando algunas de sus prédicas y prácticas políticas al tener que enfrentar una nueva realidad que los ha obligado a encontrar salidas que no son tales, pero que se van asemejado mas a algo parecido al capitalismo salvaje desde la equivocada perspectiva de un capitalismo de Estado que entre nosotros se parece mas a un naufragio inevitable. Es evidente que el intento por imponer un »socialismo» con maquillaje democrático ya dejó de funcionar y luego de quince años por intentar por todos los medios imponer una supuesta »hegemonía» no les ha sido posible. Y es que no se trata de poseer centenares de medios de comunicación y un gran aparato de propaganda ; el problema es que se les ha agotado el »mensaje» que no llega ya con aquella efectividad que caracterizó la era del Comandante Supremo. Hegemonía a la fuerza no es hegemonía, es imposición a lo mero Jalisco y con argumentos de fuerza, pero no de convicción o persuasión. La mejor prueba de ello es que pese al tiempo transcurrido mas de la mitad del país sigue como al principio. Ni creen ni se han convencido de las supuestas virtudes del socialismo (comunismo).

    Es tal el desorden mental y la falta de conducción efectiva del Estado, que ahora el presidente Maduro nos dice – palabras mas, palabras menos – que queda diferido el tema del incremento de la gasolina hasta nuevo aviso. Quizás porque vender Citgo o un nuevo endeudamiento permitiría correr la arruga por lo que queda de año. Puede un Estado administrado de esa forma, ser lo suficientemente creíble como para que sea efectiva una supuesta hegemonía comunicacional ?. Evidentemente que no.

    En los países democráticos y capitalistas existe la libertad de expresión, tal vez vigilada y relativamente controlada mientras no se vulnere la estabilidad del sistema, pero el margen de libertad es muy extenso y flexible. Su hegemonía en materia de comunicación se mantiene porque es compartida por la inmensa mayoría de los ciudadanos, pues la ideología predominante es un valor común compartido y aceptado por casi todos. Se renuncia a parte de la libertad individual porque a todos conviene y beneficia Es un contrato social que funciona con la aceptación tácita de todos. Lo que se deja de recibir en lo individual se compensa con la ausencia de anarquía y desorden, y se recibe a cambio una relativa seguridad y paz social que es muy valorada por los ciudadanos. Solo así se garantiza la convivencia con un margen de riesgos muy pequeño.

    En nuestro caso la proyectada idea de un pensamiento único no es viable como tampoco la de un partido único, pues parte de unos supuestos periclitados en el tiempo y que solo se mantienen por ese estado de anomia estructuralmente permanente y mantenida artificialmente. La presunta hegemonía comunicacional está ahí y produce mas molestias que cambios radicales y de fondo, porque pudiese imponerse coercitivamente, mas no logra realmente cambiar verdaderamente ese convencimiento de que ese asunto no funciona. Ahí radica la fortaleza de moverse desde la acera del frente ; tanto, que ni los mismos socialistas (comunistas) se la creen y hasta ni siquiera la practican. Sus estilos y modos de vida son capitalistas e impregnados de una »ideología burguesa» que los delata a cada paso. Su pretendida »hegemonía comunicacional » es tan solo un parapeto para mantener un esquema de dominación para el logro de sus fines materiales, personales y grupales.

    Si la oposición esta en crisis es porque se ha dejado conducir de la mano en la dirección que ha querido el oficialismo. El gobierno marca la pauta y la oposición cae una y otra vez en la misma trampa al perder la iniciativa y jugar el juego que le imponen. Así, va perdiendo poco a poco credibilidad y confianza por parte del público y del electorado, con lo que se estimula la apatía y la abstención. Si la oposición no encuentra rápidamente un camino propio que marque la diferencia, corre el peligro de diluirse en el tiempo. Pero ese no es el problema, pues surgirán liderazgos emergentes que los sustituyan ; el problema es que ese es un proceso que lleva algún tiempo para cuajar y madurar. La ventaja es que ni siquiera con esa mal llamada »hegemonía comunicacional» se ha podido domeñar la enorme voluntad de cambio que priva en el sentir de nuestra gente. Ahí radica nuestra mayor fortaleza.

  2. NOTA: Citgo ha vendido hasta el momento unos 8.000 puntos de venta en los Estados Unidos sin informarle al país de tales operaciones según denuncias de voceros opositores.

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