El Editorial

Libertad no es: yo, si, tu, no

La piden los cubanos, la piden los venezolanos, la pidieron las masas francesas arruinadas allá a fines del siglo XVIII, lucharon por ella los grandes latinoamericanos formados a la española como Simón Bolívar, José de San Martín, José Martí, Bernardo O’Higgins, Francisco Santander, Antonio Nariño y tantos otros y los hijos de ingleses que hicieron la independencia de aquellas trece colonias después que se negaron a pagar un impuesto sobre el té que les pareció injusto.

Porque la libertad es al mismo tiempo un derecho a disfrutar por cada uno de nosotros, y un deber de defender ese derecho, como aquél que señaló a un amigo “no creo en lo que dices pero daría la vida por defender tu derecho a decirlo”.

La democracia no es sólo libertad, es al mismo tiempo el deber de respetarla. Que es lo que falla en tiranías, la doble cara de la democracia se cambia por la orden de actuar, y de la prohibición de ser.

Los dictadores, como los chinos de ahora y los rusos, japoneses y alemanes de antes, generan progreso porque no trabajar es delito. No trabajar en lo que le ordenen al ciudadano trabajar. Y por eso generan crimen, porque se castiga al que piensa diferente y al que no trabaja en lo que mandan sino en lo que quiere.

Libertad no es bienestar y poder de unos y padecimiento y boca cerrada de muchos otros. Libertad es que todos compartamos y respetemos los derechos y los deberes. Libertad no es negociar, es aceptarse mutuamente.

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Un comentario

  1. De las principales violaciones de los derechos humanos que fueron descritas en el informe «Violaciones y abusos de los derechos humanos en el contexto de las protestas publicadas por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Se examinan diversas cuestiones sobre la responsabilidad y rendición de cuentas, así como también el acceso a la justicia para las víctimas y sus familiares en caso de violaciones graves de los derechos humanos
    El desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, liberados del temor y de la miseria, de la libertad de palabra y de la libertad de creencias
    La libertad de expresión es esencial para el desarrollo y el fortalecimiento de la democracia y para el ejercicio pleno de los derechos humanos. El reconocimiento de la libertad de expresión es una garantía fundamental para asegurar el estado de derecho y las instituciones democráticas. La Corte Interamericana ha destacado reiteradamente la importancia de este derecho al sostener que La libertad de expresión es una piedra angular en la existencia misma de una sociedad democrática. Es indispensable para la formación de la opinión pública. Es también una condición indiscutible para que los partidos políticos, los sindicatos, las sociedades científicas y culturales, y en general, quien desee influir sobre la colectividad puedan desarrollarse plenamente. Es, en fin, condición para que la comunidad, a la hora de ejercer sus opiniones, esté suficientemente informada. Por consiguiente, es posible afirmar que una sociedad que no está bien informada no es plenamente libre.

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