El Editorial

Más allá de la pandemia existe un país

Si bien es evidente que nuestra preocupación principal por ahora es cómo superar sin mayores consecuencias personales los efectos deletéreos de esta infección viral planetaria, también lo es que tenemos que estar conscientes que vivir en cuarentena no es nuestro único propósito de vida.

Mientras estamos confinados y aislados el régimen hace de las suyas dictando medidas unilaterales, sin consultar al resto del país y sin importarle las consecuencias que estas puedan tener en el futuro después de superada, cómo inevitablemente ocurrirá, la pandemia.

En la mayoría de los países sus gobernantes sensatos y responsables adoptan medidas estrictas para tratar de contener la epidemia, pero al mismo tiempo ofrecen medidas compensatorias para mitigar los terribles efectos que sta circunstancia tiene y tendrá sobre todas las actividades económicas de cualquier territorio.

El régimen se copia de lo que ha hecho El Salvador, por ejemplo, pero al mismo tiempo no ha establecido prórrogas en el pago del impuesto sobre la renta, e incluso ha aumentado la base impositiva. Ha impuesto medidas para el sector financiero sin compensación alguna y las de carácter social necesarias las condiciona a que se tenga el inconstitucional carnet de la patria, instrumento inventado para el control político de la población, cuando el único documento legal es la cédula de identidad.

Por eso y muchas otras razones es indispensable que en esta difícil etapa pensemos que el único camino que evitará que caigamos en un abismo sin fondo es exigir e impulsar la creación de un gobierno amplio de emergencia nacional que facilite el ingreso de toda la ayuda que podamos recibir para recuperarnos y que al mismo tiempo sean liberados todos los presos políticos y se practique una política de reconciliación y reconstrucción nacional.

El país que tendremos será el que sepamos construir. Uno amplio y solidario, tolerante y sensato, que entienda que no somos súbditos de nadie, sino ciudadanos de una nación libre.

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Un comentario

  1. La dictadura ha obligado a la población a cambiar oro por trigo, y en Venezuela no hay trigo. Eso parece ser la situación del régimen. Los dictadores desde que hay sociedad miran dentro su conciencia y creer ser benéficos con quienes padecen de enfermedad y pobreza.
    Maquiavelo decía que el Príncipe debía tener una política clara, aprovecharse de sus amigos, que eran los militares y el pueblo, y saber tratar a sus enemigos. La finalidad es el poder y su conservación.
    No puede el usurpador venezolano asemejarse a Maquiavelo. Se requiere estudio, disposición de obtener el dominio sobre el Estado, y maduro carece de todo y no tiene siquiera políticos preparados para llevar el timón.
    Es esta nuestra dificultad: La ambición por apoderarse del dominio a cambio de repartos.
    La búsqueda está en la libertad para regresar a la democracia que logramos rescatar con políticos honestos. El nacionalismo debe ser racional y comprensivo. El desplazamiento de la vida nacional de un país lo predestina a la impotencia causada por la razón del más fuerte.

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