El Editorial

Negando el Holocausto

El origen del antisemitismo se remonta al alba de la historia. Se trata de un pueblo que ha enfrentado todas las adversidades y que, en lugar de disolverse y desaparecer como ocurrió con otros a lo largo de la historia , se unió para preservar su identidad, sus creencias y su cultura. Esta resilencia única la podemos trazar hasta los tiempos de Abrahám, Isaac y Jacob unos 1.800 años antes de Cristo. Los israelitas desciendentes de Jacob se asentaron en Egipto donde permanecieron cautivos por 400 años. Liderados por Moisés huyen finalmente y, después de vagar durante 40 años por el desierto, llegaron a Canaán, para ellos “la tierra de leche y miel” que el mismo Yavé les había ofrecido.

Después de siglos de lucha con los “pueblos del mar ” finalmente David, unos 1000 años ac, vence a los filisteos y, como rey de los judíos, conquista a Jerusalén, Samaria, Petra, Zabah y Damasco. Le sucede Salomón que construye el Templo.

Hacia el año 586 antes de Cristo, Nabucodonosor II derrota a los judíos y comienza el Cautiverio de los Hebreos en Babilonia que habría de durar 70 años, hasta que el rey Persa Ciro les permite regresar a su tierra.

Continúa la rica historia del pueblo judío, que siglos después son conquistados por Roma en el año 63 ac. Hacia el año 70 después de Cristo, en tiempos del emperador Vespasiano, Tito sofoca una revuelta contra el Imperio. Tras un largo asedio los romanos toman Jerusalén, destruyen el Templo y expulsan a los judíos. Comienza así la diáspora durante la cual los judíos, dispersos por el mundo, fueron capaces sin embargo de mantener su identidad. Cada noche, durante los siguientes 2000 años concluían sus oraciones con la frase: “el año que viene en Jerusalén”.

Tanto a cristianos como a musulmanes, la religión les prohibía otorgar préstamos a interés. Sin embargo los judíos sí podían. A lo largo de los siglos eso les permitió transformarse en los grandes financistas del mundo. Era frecuente que los príncipes cristianos se endeudasen con los judíos. Pero, cuando no podían pagar, se volteaban contra sus prestamistas acusándolos de haber “matado a Cristo”. En todo caso Cristo fue el judío que más influencia ha tenido a lo largo de dos milenios y la responsabilidad de su muerte corresponde a los romanos, tal como lo reconoce el Credo: “Padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado”.

Fue así formándose a lo largo de la historia un sentimiento antisemita que llevó a los Reyes Católicos a expulsar a los judíos de España en 1492 y que siglos después fue fomentado y explotado por los Nazis en Alemania. Hitler ordena la “solución final” y el exterminio de todos los judíos.

Unos 6 millones de judíos fueron llevados a campos de concentración y aniquilados en el Holocausto, una infamia histórica contra la cual clama la conciencia humana. Nombres como Auschwitz, Dachau, Buchenwald, Trebkinka y otros vivirán por siempre en la memoria del oprobio.

El 12 de abril de 1945, el general Eisenhower, acompañado por los generales Bradley y Patton visitó el tenebroso campo de Buchenwald. Horrorizado, ordenó a los pobladores locales que fuesen también testigos de aquella infamia. Urge al general Marshall a trasladarse hasta el lugar: “Visité el lugar deliberadamente a fin de estar en posición de dar evidencia de primera mano de estas cosas, por si en el futuro se llegan a desarrollar tendencias de calificar estos alegatos de “mera propaganda”.

Infinidad de víctimas, testigos y documentación del horror, además de abundante material fotográfico y cinematográfico, dan fe de aquella ignominia. Sin embargo, hay personajes que pretender negar el Holocausto. Entre ellos destacan el expresidente de Irán Mahmoud Ahmadinejad.

Lo que escapa a nuestra comprensión es que también en Venezuela personas que llegaron a tener relevancia en el mundo académico -y que, por cierto, le hacen el juego a los responsables de la tragedia y la nueva diáspora que vive Venezuela donde más de 5 millones de ciudadanos han tenido que emigrar- se sumen a la lista de quienes pretenden negar el Holocausto.

José Toro Hardy, editor adjunto de Analítica

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Un comentario

  1. Dígalo con nombre y apellido, Don José Toro Hardy. Mencione al ex-rector de la UCV, Luis Delfín Fuenmayor Toro, nacido en Caracas un 10 de Julio de 1945, rector de la UCV entre 1988 y 1992, cuya firma me avergüenza profundamente llevar en mi título de médico cirujano. Menciónelo, don Luis, Diga que este «cirujano» niega la verdad histórica del holocausto sólo para seguir el guión de sus ídolos Castro y Chávez. Mencione su nombre para que no pueda esconderse de la censura ciudadana.

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