El Editorial

Niños, no juguéis a la guerra

Hace algunos años se hizo viral una canción que decía “ niños no juguéis a la guerra que la guerra es mala, jugad a la paz que la paz es buena”. Por los vientos que soplan pareciera que Maduro, o no escuchó esa canción, o le importa poco su contenido.

Hoy se le nota desesperado por provocar, o tal vez promover, un incidente bélico que le permita emularse con Fidel Castro y su famosa Bahía de Cochinos.

Pero él, ni es Fidel, ni Venezuela es Cuba, y hoy las circunstancias difieren mucho de lo que fueron durante la llamada guerra fría.

Entonces la pregunta que cualquiera puede hacer es por qué Maduro se comporta así ya, que la posibilidad de que algún país pise el peine y desarrolle una acción militar sobre Venezuela es poco probable.

Una posible explicación es que él solo sabe funcionar en situaciones conflictivas, ya que en un estado de normalidad se hacen más evidentes las fallas estructurales de su modelo de gobierno.

En todo caso, luce como una mala y desesperada movida política aupar a los disidentes de las  FARC para, en cierta medida, intentar resucitar el foquismo guevarista de crear miles de Vietnam. Eso pudo tener algún aire en los años sesenta, pero hoy sería un suicidio en primavera.

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Un comentario

  1. La guerra ha sido en la historia un atractivo para obtener dominio y ser reconocido. La realidad del país no acepta conflictos bélicos porque eso sería más pobreza y ningún triunfo.
    La segunda Guerra mundial no aportó nada que no fuese miseria y dependencia y la división territorial de Europa, en perjuicio de los estados menos favorecidos.
    Cuando el tirano habla de guerra pretende gloria y reconocimiento.
    El mundo está el crisis como ocurre en todo inicio de siglo. Sin embargo, ha prevalecido el acuerdo en muchas situaciones de conflicto.

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