El Editorial

¿Podrá Dilma hacer los cambios que Brasil requiere?

Si bien es cierto que Dilma Rousseff logró ser reelecta, su victoria fue pírrica comparada con la que Lula Da Silva obtuvo contra José Serra en 2002, en la que lo superó por 22,5%.

La diferencia esta vez fue de 3%, pero más allá de los números lo que vale la pena resaltar es la división de Brasil en dos regiones. Por un lado el norte y el noreste donde votaron mayoritariamente por Dilma y por otro el Sur y Sureste, que votó por Aecio Neves. Eso significa un quiebre geográfico entre el país más rico y el relativamente más pobre.

Cuando en España Felipe González obtuvo su última victoria con un margen muy estrecho dijo: «He entendido el mensaje». Ahora cabe preguntar lo habrá entendido así Dilma o pretenderá gobernar conforme a las dicotomías que usó en la campaña para vencer: ricos vs pobres, negros vs blancos, ciudad vs campo, sur vs norte, izquierda contra derecha.

Es de suponer que Dilma no siga ese curso, porque de hacerlo Brasil podría caer en los mismos errores que el chavismo ha cometido con las nefastas consecuencias de todos conocidos.

Dilma es una mujer inteligente y sabe que no puede permitir que la economía brasileña siga decreciendo, pero para poder recuperar la confianza necesitará ponerle un freno a la corrupción política, que es el cáncer que carcome a la sociedad de ese país y también reducir el intervencionismo estatal, que le resta dinámica al progreso económico y social de Brasil.

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Un comentario

  1. La verdad es que la presidenta Rousseff, al igual que los otros candidatos – presidentes o nuevos candidatos de la izquierda latinoamericana – , han ido ganando las elecciones presidenciales en cada oportunidad en que éstas han sido convocadas, lo que permite el darle continuidad a aquellos aportes positivos que han ido contribuyendo a una relativa disminución de la desigualdad ; han mejorado las oportunidades de empleo ; pero, sobre todo, han facilitado la emergencia de una clase media que para sorpresa de muchos, exige cada vez mas oportunidades y un mejoramiento real de su calidad de vida en materias claves como educación, salud, seguridad, vivienda, corrupción, y sobre todo, en una liberación mayor de sus economías de las restricciones que impone un Estado burocrático y de funcionamiento lento y pesado. Ninguno de esos países, sufre problemas de desabastecimiento o escasez ; todo lo contrario, poseen una capacidad exportadora de sus excedentes industriales y agrícolas, que pese a la caída de los precios de las materias primas, son un activo que están manejando con prudencia e inteligencia. Se han sabido adaptar dentro de sus respectivas realidades y posibilidades a los retos de la economía de mercado dentro del marco de la globalización ; son cada día, menos socialistas y mas capitalistas.

    Quienes realmente estamos fuera de lugar somos nosotros. Y es que escuchar al señor Cabello el atribuirse los logros de terceros países como propios, es no entender el problema en el que nos encontramos, pues vamos en la vía contraria al camino tomado por países como Brasil, Ecuador, Bolivia, Uruguay y otros, donde la palabra ´´ socialismo´´ va quedando como un simple ´´eslogan´´ publicitario o una simple referencia de lo que parece terminará siendo una modalidad del capitalismo bajo el formato genérico del ´´socialismo democrático´´. Y es que, salvo nosotros, en ellos prevalece la propiedad privada y la seguridad jurídica en términos generales aun admitiendo que quedan algunos lugares o deficiencias en torno a temas como los derechos humanos ;la libertad de expresión ; y, los derechos de las mujeres y los homosexuales.

    La presidenta del Brasil, sabe que este es su último período y como todos los presidentes de nuestro continente, eso de pasar a la historia por la puerta grande es algo que llena cualquier ´´Ego´´ y una tentación para cualquier político profesional que se respete ; por lo tanto, es muy probable que hará el intento por mejorar lo mejorable, aun a sabiendas de que no lo logrará plenamente. Sin embargo, si puede dejar el camino allanado para que su futuro sucesor en la presidencia le permita al Brasil, en entrar a la economía global con pie firme y buenas probabilidades de éxito. No eliminará el problema de la discriminación racial, pero lo puede suavizar con leyes que protejan mejor a los negros ; no como en Colombia, donde constitucionalmente los negros y los indios son catalogados como objeto de protección legal y casi que ´´débiles mentales´´. Y es que lo que se le esta exigiendo a la presidenta Rousseff es una apertura económica por toda la ´´calle del medio´´, que el sector empresarial privado asuma sus retos y que se derrumbe dentro de lo posible cualquier intento de proteccionismo innecesario. ¿ Alcanzará este y otros objetivos importantes para que el Brasil acabe de dar ese necesario salto para entrar de lleno al presente siglo ?. Creo que si. La presidenta Rousseff no tiene nada de timorata y el pueblo brasileño tiene una enorme capacidad de innovación y adaptación que le van a permitir adaptarse a los procesos de cambio ; y es que lo mas importante : no es una líder atada a dogmas, es pragmática , y rechaza cualquier tipo de ´´fanatismos´´. Y aunque, como dice el refrán : ´´ el tiempo perdido hasta los santos lo lloran ´´, Brasil, no se encuentra en la situación desesperada de Venezuela y tiene un margen de maniobra bastante amplio. Creo que veremos un Brasil emergente que tiene todos los recursos necesarios para consolidar su privilegiada posición de primera potencia continental y hasta mejorar ese sexto lugar entre las economías mas avanzadas del mundo. Vale la pena apostar por la señora Rousseff y el desarrollo del Brasil, aunque sea para que nosotros sigamos consumiendo los ´´pollos´´ que nos comemos a precio subsidiado…mientras podamos.

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