El Editorial

¿Qué está en juego en el Medio Oriente?

La grave situación existente en el Medio Oriente es producto de conflictos de diversa naturaleza  y es una simpleza pretender reducirlos a la confrontación entre Israel y Hamás.

Salvo por las hipocresías de rigor, los jefes de estado de los países musulmanes desean que Israel venza a Hamás; sin embargo, no lo admitirán públicamente.

El mayor peligro para los gobiernos musulmanes establecidos es que triunfe el fundamentalismo islámico que tienen por base el califato de Irak, el de Hamás en Gaza y los intentos de control de esos grupos en Libia, Somalia, Nigeria y Yemen.

Si eso no fuese así, la pregunta a responder sería: ¿por qué Hezbolá y los palestinos de Cisjordania no atacan a Israel en solidaridad con Hamás? ¿Por qué Egipto, Arabia Saudita e Irán, a parte de las críticas de rigor a Israel, no apoyan a Hamás?

Si la situación del Medio Oriente es tan compleja y explosiva, sería bueno preguntarse si sería mejor si el resto del mundo, en vez de tomar partido, se dedicaran a encontrar soluciones.

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2 comentarios

  1. Nunca había visto un problema mas peliagudo que el del Medio Oriente en donde confluyen elementos religiosos, políticos y geopolíticos, culturales, militares, transición y emergencia de nuevas potencias y el declinar de otras, el rol de Israel, grupos terroristas, la emergencia de una especie de neo – Califato, el fundamentalismo islámico, el qué hacer con Palestina y sus ciudadanos, la incidencia del problema dentro del marco de una paz mundial que no es tal y el cambio de rumbo de una Rusia al lado de una China que pretende ser de nuevo un Imperio que se mueve entre Oriente y Occidente…Y como sugiere el Editorial de hoy, lo sensato es »encontrar soluciones», aunque evidentemente no es fácil, por no decir que imposible en la presente coyuntura.

    Dentro del historial de guerras del mundo islámico contra Israel a la frágil tregua de estos momentos han pasado muchos años y siempre Israel ha salido triunfante, A cada guerra el precio de los perdedores se ha traducido en vidas y pérdida de territorios. Y es que en cierto sentido, la guerra que se libra hoy es hasta atípica : Israel llama por teléfono a los propietarios de los inmuebles a destruir y les da unos minutos para que desalojen ; tuvieron que sufrir la andanada de miles de cohetes lanzados antes de decidirse por un ataque desbastador ; los palestinos no se revelan contra Hamás – en realidad no pueden – y se dejan utilizar como »escudos humanos» ; Hezbolá le hace »guiños» a Hamás y no los enfrenta (tampoco puede) ; Los Emiratos Árabes Unidos vía Arabia Saudita financian sectores terroristas ayudando a los fundamentalistas en un juego que cuesta entender desde la perspectiva occidental, mientras se pretende darle entidad a un Califato decimonónico que nadie sabe de donde salió y si tal idea puede tener viabilidad…

    Rusos, chinos, norteamericanos y europeos occidentales mueven sus piezas en función de sus respectivos intereses económicos, militares y geopolíticos. Los Estados Unidos no están en condiciones de mandar tropas pero aporta equipamiento y municiones mientras busca replegarse sobre si mismo, pero tampoco puede permanecer al margen ; los chinos no quieren »guerras» sino »negocios»; Rusia con un Putin que perdió el rumbo, piensa que todavía es posible resucitar el Imperio zarista o la época de la URSS ; Europa, acoquinada y mas preocupada por mantener un estilo de vida que se les escapa de las manos…Si esto no es el preámbulo de un caos universal, no se entonces como denominarlo.

    Vendrá una nueva paz, los palestinos tendrán su territorio propio, Israel frenará los asentamientos pero no devolverá los territorios ocupados, y cuando creamos que todo pueda resolverse, surgirá una nueva »mano peluda» y vendrán nuevas guerras. Se continuará viviendo una »pax romana» en esa estúpida guerra sin fin hasta que ocurra un imprevisto y todo se salga de madre ; mientras tanto, sigamos mandando los alimentos que no tenemos ni para nuestra propia gente y abramos nuestros hogares para adoptar un niño palestino…La imbecilidad de nuestros gobernantes, no tiene límites.

  2. Muy esclarecedores tanto el Editorial como el sabio comentario de Jaime Pons. Lástima que existan tantos borregos que se limitan a repetir como loros las sandeces y superficialidades que propaga el régimen militar y corrupto, a su vez manejado desde La Habana. ¿Pinochet malo, Fidel bueno? ¿Israel malo, Califato islámico bueno? ¿Capriles malo, Maduro venezolano y bueno?

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