El Editorial

Rosneft, Rusia y Venezuela

Rosneft, el gigante petrolero ruso, era un aliado clave del régimen de Maduro. Pertenece en algo más de un 50% al Estado ruso, un 20% a BP y 19% a Catar. Participaba en varias empresas mixtas: Petromonagas, Petroperijá, Petrovictoria, Petromiranda, Boquerón y contaba también con dos concesiones de gas natural en alta mar conocidas como Pataos y Mejillones.

Rusia y Rosneft pudieran estar perdiendo interés en Venezuela. Veamos:

1) Rusia veía con desconfianza lo que ocurría en Venezuela. Su Viceministro de Finanzas, Sergéi Starchark, había advertido afínales del año pasado que el apoyo de Moscú estaba condicionado al resultado de las elecciones para la Asamblea Nacional del 5 de enero y a la salida de Guaidó. La forma burda como se intentó designar una directiva de la AN no les gustó.

2) Rosneft venía comprando cerca del 60% del crudo que exportaba Venezuela con importantes descuentos en el precio. También coordinaba las importaciones de gasolina. Gracias a estas operaciones, Rusia logró cobrar aceleradamente la totalidad de lo que le debía Venezuela. Esa era su prioridad y ya está cubierta.

3) Una parte importante del crudo que compraba Rosneft era vendido a las empresas Reliance Industries y Nayara Energy, de la India, capaces de refinar los crudos pesados y ácidos de Venezuela. Ambas empresas anunciaron que dejarán de procesar crudos venezolanos.

4) La colaboración de Rosneft con el régimen de Maduro llevó a EEUU a aplicarle sanciones a su filial Rosneft Trading. La reacción del gigante ruso fue traspasarle esas operaciones a otra de sus filiales, TNK Trading, que también fue sancionada.

5) Las cosas se han complicado para Rusia. La OPEP le había pedido a su principal aliado, Rusia, sumarse a un recorte de producción de 1,5 millones de barriles diarios. Los rusos se negaron, ante lo cual Arabia Saudita reaccionó con un aumento substancial de producción y rebajando sus precios. Arabia Saudita puede hacerlo porque sus costos son bajos; pero Rusia, cuyo sector petrolero es el más importante de su economía y cuyos costos son más altos, entra en graves dificultades. Tendrá que concentrar todos sus esfuerzos en su industria doméstica y por ello podría perder interés en un socio problemático como lo es el régimen de Maduro.

Recientemente se anunció que Rosneft se retiraba de todas sus operaciones en Venezuela las cuales serían vendidas a otra empresa, no revelada, perteneciente al gobierno ruso.

Algunos han visto en esta medida otra maniobra de Rosneft para burlar las sanciones de los EEUU. Si ese fuera el caso, la operación podría ser consideraba como irregular por el gobierno norteamericano.

La nueva propietaria de las operaciones en Venezuela podría ser sancionada. De hecho la propia Rusia lo está por la Unión Europea y por los EEUU por sus acciones en Ucrania y particularmente en la península de Crimea.

Pero también existe la posibilidad de que, ante las graves dificultades por las cuales atraviesa la industria petrolera rusa, el objetivo de la operación por parte del gobierno de Putin no fuese otro que brindarle un auxilio a su principal empresa petrolera, Rosneft, en una suerte de bailout a través del cual Rosneft reduce sus costos y transfiere pérdidas al gobierno, con la esperanza de que le levanten las sanciones y pueda retomar otros negocios.

Por lo que respecta al gobierno de Maduro, la interrupción de las compras de petróleo que venía realizando Rosneft sería devastadora. No habría a quién venderle ese petróleo y la producción se vendría a pique.

José Toro Hardy, Editor Adjunto de Analítica

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