El Editorial

Se acaba el año, se acaba el tiempo

La cuestión no está en calcular qué se hará de ahora a 2024. No está en si habrá revocatorio o no. Ni en las próximas elecciones, planificables para los políticos de parte y parte, lejanas para los ciudadanos que deben resolver hoy cómo comerán mañana.

Para los políticos de lado y lado hay un tiempo a planificar, que es el mismo tiempo que los ciudadanos no quieren esperar. La pobreza, las fallas de los servicios públicos, la angustia, no son futuros, son realidades de hoy.

Se acaba un año más, la molestia sigue. Y lo que sigue, crece. En Navidades los venezolanos de a pie celebrarán unas fiestas con escaso dinero. A la oposición y al régimen puede que se les muera un año y comience otro, pero la diferencia entre estas Navidades y enero del nuevo año será la misma decepción. Las pequeñas esperanzas de los abrazos de Año Nuevo sólo duran hasta la primera semana de enero, cuando cada mujer y cada hombre regresa a la misma realidad que trató de quitarse de encima en navidades.

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Un comentario

  1. Los ciudadanos que en un tiempo vivimos en democracia, a menudo asocian las dictaduras a la represión, el abuso de los derechos humanos, la pobreza y los disturbios.
    Terminar con la dictadura de una vez por todas parecería un objetivo global. Hay que tener en cuenta que estábamos en un momento particularmente duro en Latinoamérica: en Argentina, el general Viola e Argentina; en Chile, el general Pinochet acababa de ganar un referéndum que aprobó una Constitución a su medida.
    Era la época de la coordinación de las dictaduras del Cono Sur para perseguir a los políticos opositores, organizando atentados y macabras caravanas de la muerte. La excepción a las dictaduras en Latinoamérica, en ese momento, eran México, que vivía una transición al pluralismo que culminaría con la derrota del PRI, Colombia, Ecuador, y luego nuestro país en un lapso muy largo.
    Algunos de los factores que incidieron en el desprestigio del Estado de Bienestar fueron los desequilibrios financieros y económicos, las sucesivas crisis monetarias y económicas de los países considerados en vías de desarrollo, agravadas por la interdependencia creciente de los vínculos internacionales.
    En una carta de enero de 1938 Thomas Mann escribió lo siguiente: “A la política me han impulsado única y exclusivamente las circunstancias, muy en contra de mi naturaleza y mi voluntad”.

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