El Editorial

Un crimen y un error

Cuando Napoleón mandó a fusilar al Duque de Enghien, Talleyrand le dijo: “ Majestad esto es peor que un crimen, es un error”.  Lo mismo se le podría decir al convaleciente Presidente,  no sólo los hechos de El Rodeo I y II son un crimen de lesa humanidad, sino que además constituyen  un grave error político.

¿Cómo es posible que para controlar un mal causado en su origen por la connivencia de funcionarios del Ministerio del Interior y Justicia y de la Guardia Nacional, la solución resida en caerles a plomo a los reclusos por culpables que ellos puedan ser? ¿ Quién ha visto que la solución de la mala política penitenciaria del gobierno se resuelva con tanquetas, 3500  guardias nacionales amén de  400 paracaidistas?  ¿ Que sucedería  si además de El Rodeo se produjesen  situaciones similares en otros centros penales? ¿Cuántos miles  de guardias se requerirían para solucionarlo de esta manera? ¿ Por qué el ministro del interior y el vicepresidente brillaron por su ausencia en la mayor crisis penitenciaria de la que se tiene memoria en la historia de nuestro país?.  ¿ Por qué el gobierno no permite acceso a la información de lo que allí ha ocurrido y que sólo se refiere a la, por demás lamentable, muerte de dos guardias nacionales? ¿ Cuántos presos han fallecido o están heridos? .

Es evidente que el uso de la fuerza bruta es una prueba del fracaso de la política carcelaria de este gobierno. En el pasado, en la era democrática, en las requisas que se hacían en los penales se solía decomisar innumerables cantidades de chuzos, pero ciertamente que recordemos no había granadas, ametralladoras, fusiles de asalto y todo tipo de pistolas o revólveres.  

A esta hora, en cualquier país civilizado, deberían poner su cargo a la orden, o si no ser destituidos, el ministro del interior y el comandante de la Guardia Nacional, no sólo por la manera atropellada y contraria a los derechos humanos como han tratado de resolver la crisis, sino especialmente  por haber permitido que en las instituciones penales a su cargo existiera ese arsenal en manos de los presidiarios, aparte del hecho ampliamente comentado de la existencia de bandas organizadas que además organizan y controlan delitos fuera de las cárceles.

Con esta operación militar en El Rodeo la máscara  del gobierno se ha caído y ha dejado ver el rostro de lo que está detrás.  Pueden ser muy loables las palabras que se emplean pero los hechos no mienten. Estamos frente al uso de la fuerza bruta para imponerse. ¿Donde está el diálogo? ¿ Dónde está la transparencia? ¿ Dónde está la justicia que permite que el 50% de los presos no haya sido sometido a juicios? Y por último ¿quienes se han beneficiado del pingüe negocio en el que se han convertido las cárceles venezolanas? .

Vergüenza debería darle al gobierno que esta sea la imagen de país que transmitimos al exterior. ¿Alguien se habrá atrevido  a decirle a Chávez que esto además de un crimen es un error? Ciertamente no serán los hermanos Castro quienes se le lo digan.

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