El Editorial

¿Vientos de cambio en Argentina?

Aunque todavía es pronto para hacer pronósticos presidenciales, el resultado de las recientes elecciones en Argentina, pareciera iluminar el fin, si no del peronismo al menos del kirchnerismo.

El holgado triunfo de Horacio Rodriguez Larreta del partido de Macri en las  primarias de la ciudad de Buenos Aires, con 47,6% de los votos y quedando el candidato Kirchnerista en el tercer lugar, deja entrever lo que pudiera suceder en las elecciones presidenciales en las que, hasta ahora, el peronismo va con dos candidatos, Sciolli y Massa. Por cierto, ninguno de los dos es, hoy, Kirchnerista.

De consolidarse esta tendencia pudiera ser la oportunidad para la Argentina de deslastrarse del peronismo, que tanto daño le ha hecho a esa nación que, otrora, fuera de las más pujantes de América Latina.

El populismo en nuestra región ha sido una plaga que ha impedido que exista un crecimiento sostenido y diversificado de la economía y no ha contribuido de manera eficaz a la reducción de la pobreza endémica.
No se trata, como dicen los dirigentes de la izquierda populista, de que sin ellos en el poder gobernará la derecha, sino de acabar con el mito de que el populismo es la única manera de gobernar en América Latina.

La región necesita gobiernos probos, sin cortapisas ideológicas, que se ocupen de hacer crecer la economía e inviertan en más y mejor educación para sus ciudadanos, como el camino correcto para superar progresivamente la pobreza endémica.

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Un comentario

  1. El predominio de la asincronía de los tiempos económicos, sociales y políticos a nivel global pero particularmente en nuestro continente, están evidenciando la profundización de una crisis mas grave de lo pensado y que esta evidenciando toda una serie de implicaciones y ramificaciones que ya escapan al control de los gobiernos. Y es que en lo estructural el problema de la desigualdad social y el empobrecimiento de a población mundial ya no tiene vuelta atrás por no mencionar la irreversibilidad de las catástrofes naturales , el cambio climático y el surgimiento de las epidemias y las nuevas enfermedades. Y lo mas alarmante : las fórmulas capitalistas ( neo-liberalismo ) y socialistas ( comunismo ) ya no funcionan. Y en el centro de todos estos debates pareciera que los procedimientos de corte demagógico y populista tan solo actúan como la morfina aplicada a los enfermos terminales, hasta que dejan de surtir efecto. En este punto nos encontramos.

    Puede que en la Argentina de hoy el peronismo pierda su batalla presidencial y que quien gane las presidenciales logre lo que sí es posible : enterrar la era del kirchnerismo. Pero sacar a la Argentina de ese historial de actos fallidos que le han impedido ser un país del primer mundo, ya es algo mucho mas difícil de alcanzar. El probable nuevo presidente tendría que recomponer una nación que está expresando un gran descontento pero que tampoco tendrá a la mano los recursos necesarios para superar su determinismo atávico y se seguro, terminaría cometiendo los mismos errores de siempre. Y es que ese ´´fatalismo´´solo sería posible superarlo si el nuevo presidente – si tal fuere el caso – , poseyera el poder y el carisma que tuvo el ex presidente Perón y su esposa Eva de Perón. Y este no parece ser el caso.

    La diferencia con nosotros es que éllos ( los argentinos ) producen alimentos, tienen un desarrollo industrial suficiente para competir y exportar, pueden ofrecer una gran cantidad de bienes y servicios que en definitiva les garantiza su supervivencia como nación, porque poseen ese grado de desarrollo intermedio que les ha permitido mantenerse a flote pero que por las razones expuestas le han impedido avanzar por el camino del verdadero desarrollo. Si no superan esas contradicciones y dan un paso adelante estarán condenados a repetir los mismos errores ; y sinceramente, no creo que lo logren. Demasiada mala administración, corrupción y una concepción de sí mismos que les impide ver con claridad su futuro, ya que en éllos predomina un sentimiento de falsa auto-confianza que los pierde y un sentido autoritario del poder, poco compatibles con las prácticas democráticas. Tampoco es probable que logren entrar por la senda del crecimiento económico en medio de una recesión mundial que amenaza el sistema capitalista mundial, amen de ya haber andado y practicado el camino de las privatizaciones y del mismísimo ´´capitalismo salvaje´´, con el resultado ya conocido : un fracaso total… Pese a todo, les deseamos la mejor de las suertes, pues en nuestras horas mas difíciles, nos hemos ayudado recíprocamente.

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