Mundo Empresarial

Cuatro errores que se deben evitar al emprender una marca personal

En un mundo tan cambiante como el actual donde las personas cada día demandan más autenticidad y coherencia, un emprendedor debe mostrar una marca personal potente, clara, con una visión consistente y características diferenciales que aporten valor a su empresa, idea o proyecto.

El asesor en comunicaciones estratégicas Gabriel Patrizzi, quien dictará un taller sobre marca personal, recomienda evitar los siguientes cuatro errores:

1. No tener claros sus objetivos

Trabajar en base a acciones y resultados a corto plazo no le garantizará -en ningún escenario- la sustentabilidad ni el futuro de su proyecto. No tener un propósito claro a mediano o largo plazo generará dispersión en lo que hace, gasto de recursos y tiempo invaluable haciendo tareas que muy probablemente no contribuyen con lo que quiere.

Es necesario trazarse metas a largo plazo, cumplirlas definiendo objetivos claros que se hagan tangibles en acciones concretas que le permitan avanzar. Defina a dónde quiere llegar, comprométase con alcanzarlo y a partir de ahí podrá ser realmente productivo y asertivo. No deje a la “buena suerte” el cumplimiento de sus aspiraciones.

2. No conocer a sus públicos

No saber quién es su competidor, lo que hace y cómo lo hace, no le permite diferenciarse y realmente ser una propuesta de valor que le haga atractivo, que su propuesta sea deseable para sus potenciales clientes. No se enfoque solo en competir con quienes hacen lo mismo que usted. Puede colaborar con ellos y beneficiarse todos.

No conocer a sus clientes le impide saber cuáles son sus expectativas, por eso no tendrá nunca dibujado cuáles son sus necesidades en torno a procesos, herramientas y mecanismos de atención al cliente, por ejemplo; tampoco podrá diseñar estrategias con inteligencia e innovación para destacar con su oferta.

Si no conoce a sus aliados-proveedores, se perderá de conectar con quienes le puedan ayudar a impulsar con mayor fuerza su proyecto; tenga en cuenta que ningún emprendimiento avanza por sí solo, necesita inversionistas o aliados con conocimiento y experticia para que las cosas funcionen con más rapidez y mayor eficiencia.

3. Caer en la trampa de la pasión

Una cosa es hacer las cosas con pasión y otra hacer lo que le apasiona. Por ejemplo, le puede apasionar mucho el beisbol pero no es buen deportista.. En este caso, insistir o apostar a serlo sin contar con las condiciones, las competencias físicas ni psicológicas será otro “tortazo” en la cara. No siempre lo que nos apasiona es a lo que nos podemos dedicar.

Pero ojo, también es un error dejar de lado lo que nos apasiona pues esa pasión podemos siempre convertirla en una herramienta si manejamos nuestras emociones con inteligencia. Dedíquese -tal vez- al periodismo deportivo, conviértase en un cronista o un blogger del beisbol, haga que esta pasión le permita conectar con clientes potenciales de su emprendimiento. Tener claridad y manejar bien nuestras pasiones nos permitirá conectar o congeniar con otros.

4. Que no haya congruencia entre los valores personales y los de su emprendimiento

Siendo el embajador de su marca personal y de su proyecto, la incoherencia entre lo que es y lo que ofrece generará desconfianza; recuerde que los clientes-usuarios buscan beneficios claros, palpables, sostenibles y consistentes; la transparencia-coherencia es garantía para lograrlo.

Evite que haya un sistema de valores diferente para uno y para otro; los de tu emprendimiento pueden derivarse de los valores personales.

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