Mundo Empresarial

Miradas en el Ávila, un sueño construido en las alturas

Ideas, sueños, miradas. Quienes visitan la posada «Miradas en el Ávila» se encuentran con dos ambientes: el del mar varguense y el del imponente Warairarepano. Pero no es eso lo que la hace merecedora de su nombre.

Una fotografía tomada por Geczain Tovar Andueza capturó las miradas de dos niños asustados que caminaban por Galipán y lo hizo merecedor del galardón «Luces de América», otorgado por la National Geographic en español, el primer venezolano en ganar ese reconocimiento. Años después, el 9 de diciembre de 2006, esos dos mismos niños -los hermanos Johan y Hernán Tovar- crearon un proyecto que incluía la construcción de un restaurante y una posada que bautizaron con el mismo nombre de la fotografía que dio la vuelta al mundo.

Hernán Toro, director de la posada, explicó de qué manera una familia oriunda de Galipán creó un emprendimiento desde sus cimientos para presentar alternativas que atrajeran al turismo al «pulmón vegetal» caraqueño.

-¿Qué servicios ofrece?
-Tenemos unas 10 habitaciones matrimoniales, a las cuales se les puede colocar una cama individual adicional, para una capacidad máxima de alojamiento de 30 personas. En nuestro restaurante podemos atender 100 comensales y, finalmente, tenemos un salón de reuniones y conferencias para el público corporativo que nos vista.

Todas las habitaciones tienen un balcón independiente con vista al mar y la montaña, agua caliente y televisión con Directv. En el área del salón de reuniones y conferencias tenemos wifi. También ofrecemos servicio de transporte con una salida desde el Hotel Ávila de San Bernardino, el Teleférico y desde Macuto.

Galipán es un pueblo de tradición agrícola, pero debido a la misma dinámica del turismo a través de la reapertura del teleférico en 2007, se han ido generando espacios como «Miradas en el Ávila» y otros sitios que ofrecen diferentes alternativas, porque hay públicos para todos los gustos.

-¿Cuál es la que más escoge la gente?
-El público corporativo es sumamente importante para nosotros porque nos dan la oportunidad de mostrar nuestros servicios. Si bien es cierto que las personas vienen a trabajar, conocen las instalaciones y luego vuelven con sus esposos o sus familiares.

-¿Cuáles son los días en los que tienes más recepción de personas?
-Estamos abiertos de miércoles a domingo con servicio de hospedaje y restaurante. Nuestro en días de semana son los corporativos y el fin de semana es público individual, que se registra de viernes a domingo.

-¿Cuáles fueron sus principales obstáculos al momento de iniciar el emprendimiento?
-El capital. No teníamos dinero. Vivimos todo el proceso dependiendo de un crédito porque no teníamos capital propio. Los bancos no nos quisieron nunca apoyar porque no contábamos con las garantías necesarias. Tuvimos que constituir una cooperativa para poder acceder al financiamiento.

Luego fue el tema de los trámites para la permisología, debido a que estamos dentro de los linderos de un parque nacional. Fue necesario realizar un estudio de impacto ambiental que nos indicaría las medidas a tomar para hacer la construcción.

-¿Y cuáles son sus obstáculos en la actualidad?
-Hay una cosa que sigue prelando y es que nosotros somos parque nacional. No existe un manual con pasos adecuados para constituir una empresa de turismo. Cosas como, por ejemplo, disfrutar una botella de vino en las instalaciones son cosas que no podemos ofrecer porque no tenemos permiso para ingresarla. No tenemos permisologías como un restaurante en Caracas.

Sin embargo, esto también se convierte en un punto a favor porque son muchas las medidas que hay para preservar el sitio, pero hay una incomodidad para el cliente. Personalmente, he establecido como norma que los eventos corporativos y sociales se realicen hasta las 10 de la noche porque comprendo que tengo vecinos cercanos, además, estoy en un parque nacional y debo apegarme a eso. La vida útil de un evento es de 6 a 7 horas como máximo para disfrutar.

-¿De qué manera se dan a conocer?
-A través de nuestra página web: www.posadamiradas.com.ve y nuestras redes sociales: tenemos nuestra página de Instagram -posadamiradas-, así como el Twitter y el Facebook.

-¿Cuáles son los mayores logros que han alcanzado con su emprendimiento?
-Madurar en el mercado. Tener uno de los niveles más altos de aceptación en el público, que nos ha permitido consolidarnos como una de las primeras opciones de hospedaje y restaurante de Galipán. Nosotros iniciamos un negocio como nunca nadie debe iniciar: sin capital de trabajo. La constancia fue lo que nos ayudó a salir adelante.

-¿Qué los diferencia?
-La ubicación geográfica. Pararse aquí, frente al Picacho y al mar abierto es impresionante. Es nuestra principal fortaleza.

-¿Cuáles son sus objetivos para antes de que termine el 2015?
-Que el año siga como va. Ha sido un año muy bueno a nivel de servicios, visitas y clientes que hemos podido atender. Para septiembre y octubre ya no tenemos reservaciones, la ocupación nuestra está calculada para tres meses. Esta proyección se va a cerrar con un año exitoso.

La fotografía tomada a los hermanos Toro inspiró el nombre de la posada
«Miradas» / Foto: Geczain Tovar Andueza
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