Mundo Empresarial

¿Se puede franquiciar un país?

En una franquicia bien diseñada, estructurada y gerenciada se logra reproducir de forma integral todo el saber hacer del negocio, todos los procedimientos se clonan, se transfieren y se implementan con éxito, todas las buenas prácticas se hacen parte esencial de la cultura corporativa y se logran resultados extraordinarios, beneficios éstos que se reflejan en todas las personas involucradas en la franquicia como clientes, trabajadores o accionistas. En fin, las franquicias representan el último eslabón en la evolución de los negocios, aunque no están circunscritas exclusivamente a la actividad comercial. Son la representación por excelencia del darwinismo corporativo, aplicado generalmente a negocios, pero aplicable a cualquier ámbito de la vida.

¿Qué pasaría si logramos concientizar a una nación sobre las bondades de un sistema de gestión pública que tenga el poder de optimizar los resultados, de detectar los errores por indicadores de gestión y de clonar las experiencias de éxito, con pocos recursos, para llevarlas a todos los niveles de la población e impactar positivamente a cada uno de los ciudadanos?

Franquiciar no implica privatizar, porque el Estado puede ser dueño de los sistemas. Franquiciar implica transformar los modelos actuales de caos, indolencia y desidia en modelos eficientes, replicables, medibles y expandibles.

En pocas palabras, franquiciar es en el buen término optimizar y clonar un sistema que ya ha sido probado, corregido, optimizado y comprobado en la práctica.

Franquiciar el sistema de salud

sistema de salud

Por ejemplo, franquiciar el sistema de salud implicaría en primer término, convertir el sistema de salud nacional en una referencia internacional. Estarían dentro de la red de hospitales públicos y ambulatorios los mejores médicos y personal sanitario con adiestramiento continuo, la administración estaría funcionando bajo esquemas de elevado nivel, con sistemas de reducción de pérdidas y riesgos, elevados niveles de atención al público, entre otros aspectos. La gestión sería transparente y todo estaría estandarizado.

Franquiciar el sistema educativo

sistema educativo

Franquiciar el modelo educativo implicaría también la optimización del sistema público nacional de guarderías, escuelas, liceos y universidades y la clonación de todas las experiencias exitosas. Tampoco implica que se privatizarían las instituciones. Simplemente dotaría a las instituciones y a los docentes de tecnología de punta, se adoptaría el mejor sistema de gestión y se podrían incorporar tecnologías avanzadas para impartir clases online, por canales escolares de televisión, materiales digitales y se incorporarían las diferentes tecnologías de comunicación e información para maximizar el rendimiento académico de los alumnos. Y si eso lo aplicamos en el ámbito cultural, musical y artístico, los resultados serían exponencialmente superiores.

Franquiciar el sistema agrónomo

sistema agronomo

Franquiciar la agricultura implicaría la reducción de la inversión, la optimización de los costos, el incremento de la producción, el desarrollo y empleo de nuevas tecnologías, la apertura de nuevos mercados y muchas otras ventajas. Imaginemos agro-franquicias o franqui-fincas, que compartan personal y equipos, donde los trabajadores sean mejor recompensados, que funcionen bajo esquemas de inversión compartida.

Franquiciar el sistema político

politica

Franquiciar la política partidista representaría la obtención de mejores candidatos, mejores propuestas de servicio público, la estandarización de procesos, la obtención de líderes por desempeño y méritos, acabando así con la improvisación continua.

Franquiciar el transporte público

transporte

Franquiciar el transporte público implicaría la estandarización de un servicio masivo, por demás deficiente en gran medida. Tendríamos rutas seguras, puntualidad, buen trato al pasajero, no habría música desagradable con elevado volumen, ni asientos rotos. Tendríamos un mejor servicio en autobuses, camioneticas, taxis, aviones, barcos y trenes.

Las franquicias presentes en todo

En fin, el sistema de optimización de gestión y de clonación y expansión institucional, mejor conocido como sistema de franquicias, podría ser aplicado en hospitales, escuelas, policías, bomberos, correos, aduanas, ministerios, alcaldías, gobernaciones, instituciones públicas, tribunales, fundaciones, fiscalías, institutos de mantenimiento de infraestructura, líneas aéreas y marítimas, entre otras.

Sería interesante franquiciar la administración pública en general, para que de una vez por todas logremos tener un Estado eficiente, honesto, transparente, auditable, orientado a la solución de los problemas de la ciudadanía y a la absoluta satisfacción de los ciudadanos.

Podríamos pensar en muchas pequeñas y nuevas cadenas de restaurantes o en restaurantes independientes, pero con elevados niveles de atención, con altísima calidad en sus platos y con buenos precios. Así mismo surgirían nuevos negocios de panaderías, abastos, tintorerías, talleres mecánicos, talleres de reparaciones en general, tiendas de distinto índole, fábricas de distintos productos e industrias en general. Las franquicias son generadoras de conocimientos validados, por lo que representan un punto de apoyo para la erradicación de la pobreza desde cualquier lugar, condición y momento desde donde se desarrolle.

Quienes hacemos franquicias, quienes pensamos en franquicias, quienes vemos y vivimos la globalización de las franquicias y quienes entendemos el poder creador y transformador de los sistemas de franquicias, sabemos que la tendencia universal y el futuro del mundo es la conversión de los sistemas convencionales de administración a formatos modernos de gestión optimizada. Sabemos que llevar las bondades del sistema a la administración pública implicaría un salto gigante en la calidad de vida de la población. Conocemos las consecuencias positivas de franquiciar lo cotidiano para convertirlo en extraordinario.

El futuro del país sería muy promisorio si logramos crear conciencia en la población sobre las bondades de las franquicias como sistemas de optimización y reproducción y si logramos convertir esa conciencia en voluntad política para implementar los cambios que se requieran para acabar con la mediocridad y la improvisación. Venezuela si puede ser transformada y veo claramente en las franquicias una herramienta para zafarnos del lastre ideológico.

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