Entretenimiento

A los ciudadanos de Caracas

A través de la presente quiero exponer públicamente a los habitantes de la ciudad de Caracas mi asombro ante la propuesta de reubicar la escultura de (%=Link(«http://religiones.caribeinside.com/showreligion.do?code=002″,»María Lionza»)%) sobre la fuente de Plaza Venezuela y más específicamente ante el COPRED de la UCV y al Presidente de Fudapatrimonio mi estupor y disgusto por promover esta acción.

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Es importante señalar que la fuente corresponde a una obra de arte total en la que se integran diversas disciplinas, entre ellas ingeniería hidráulica, ciencia y por supuesto las bellas artes. Esta obra fue concebida a partir de la composición de un obelisco de agua de 25 mts. de altura y 2,5 mts. de diámetro y un basamento organizado en la superposición de cuatro aros perimetrales cuya variación genera un sistema de ocho cascadas, 16 hongos o conos de agua y ocho copas de agua armados en un sistema de bombas centrífugas, cuyo soporte genera una energía de 300 HP. El funcionamiento en esta obra produce formas en movimiento, de luz y del sonido armonioso del agua.

En ella se trabajó durante cinco años, generando una escultura de agua cuyas variaciones al anochecer son complementadas por un escenario de iluminación cambiante constituido por 602 lámparas, mezclando colores. Todo ello reproduce un espectáculo visual, en la evolución sucesiva de ciclos de agua de 15 minutos cada uno; los cuales atesoran los cambios de 12 tiempos variables, conducidos por un sofisticado sistema de programación.

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Esta fuente ornamental representó en su momento una importante inversión para el país, con el objeto de embellecer a Caracas y más específicamente crear un espacio urbano atractivo en el corazón geográfico de la Ciudad. Emprender un proyecto de esta naturaleza hoy día, representría aproximadamente cinco mil millones de bolívares.

Esta pieza fue concebida como la representación del alma de la nación. Se proyectó a partir del agua como símbolo del orden, la proporción y la medida, como alegoría de la nacionalidad, como materia escultórica que emblematiza el origen de la vida, como materia capaz de disolver los banales enfrentamientos, como símbolo de la alegría y felicidad urbana, como la energía en movimiento de un país en construcción y cuyos habitantes han formado parte y han disfrutado de este espectáculo a lo largo del tiempo integrándose a la vida de la ciudad.

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Es importante destacar que la fuente es una obra de arte en si misma, promover su desintegración en partes, como si se tratara de una simple pieza modular, además de atentar contra los derechos de autor, es atentar contra la integridad de una obra perteneciente a la ciudad de Caracas. Quiero enfatizar mi asombro ante la idea de desmembrar esta pieza porque resulta tan absurda como la idea misma de descuartizar la danta del cuerpo de la diosa.

A lo largo de las cinco últimas décadas he tenido la fortuna de fundar la Sociedad Venezolana de Ingenieros Hidráulicos, así como el Laboratorio Ernesto León, primer laboratorio mundial que operaba con control remoto, y promover el agua como materia de arte en los espacios públicos. Con un amplio trabajo entre los que cabe destacar, la plaza aérea Diego Ibarra diseñada junto con Fernando Tábora y John Stodart para el CSB hoy desmantelada. En el Parque Carabobo instalando la pieza de Narváez para el Metro de Caracas. Con Tomás José Sanabria, en el Foro Libertador y en el Boulevard Andrés Eloy Blanco. Con Gustavo Legorburu en el diseño de la cascada de la Plaza Altamira. Y esta obra de Plaza Venezuela, cuyo origen arranca conjuntamente con José Miguel Galia y que hemos disfrutado desde el año 1970, constituyéndose en la fuente más grande del país.

Debo aclarar públicamente que este reclamo no se justifica simplemente en el respeto a los derechos de autor. El desempeño de las instituciones públicas y sus autoridades frente al mantenimiento del patrimonio se ha identificado tradicionalmente con la irresponsabilidad, con el ejercicio condenable y deplorable de esa irresponsabilidad que debe vincularse también con la corrupción administrativa y en consecuencia debe ser acusado como un acto punible, sometido a su desprecio por los ciudadanos de Caracas.

No debemos olvidar que la generación de esta energía hidráulica, para transformar 10.000 galones de agua por minuto (totalmente reciclables) no sólo representa un acto de tecnología, sino una promesa de felicidad aplazada, el emblema de la ciudad, la fuente más importante del país, una obra de arte que forma ya parte de la memoria y la convivencia diaria de los ciudadanos de Caracas.

Imagenes de la Plaza Venezuela cortesía de Ernesto León

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