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Alain Resnais, el trabajador meticuloso del cine francés

EFE.-Resnais, (Vannes 1922), hijo de un farmacéutico, se dedicó a la interpretación teatral en el Instituto parisino de Altos Estudios Cinematográficos (IDHEC), donde se introdujo en el mundo del cine.

Pero antes de entregarse a la dirección fílmica tuvo otros empleos como el de librero, editor o montador cinematográfico, empleo éste último que le permitió conocer a grandes figuras del «nouveau roman» como Marguerite Duras, Alain Robbe-Grillet o Jean Cayrol.

A lo largo de su vida profesional, la crítica le ha definido como «un obseso de una determinada dramática, un trabajador muy meticuloso», que prefiere la puesta en escena, el elegir los decorados, la música, los actores y los ambientes, a escribir guiones.

Pero para abordar la carrera del realizador galo hay que comenzar hablando de los cortometrajes, como «Van Gogh» (1948), con el que recibió un Óscar; «Gauguin» (1950) y «Guernica» (1950).

Avanzan los años y se mete de lleno en la realización de largometrajes. Con el primero, «Hiroshima mon amour» (1958), una adaptación de la misma obra de Marguerite Duras, obtuvo los Premios de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica del Festival de Cannes y de la Crítica en EEUU, Alemania, Bélgica, Grecia, Holanda y Suiza, entre otros.

A esta cinta le siguieron «L’année dernière à Mariembad» (1961), ganadora del León de Oro del Festival de Venecia; «Muriel o el tiempo de un retorno» (1963); «La guèrre est finie» (1966), cuyo guionista fue el español Jorge Semprún -que posteriormente fue ministro socialista de Cultura – y «Je t’aime, je t’aime» (1968).

Años más tarde, en 1974 Resnais dirigió «Staviski» en la que contaba la historia de un estafador de los años treinta que hizo tambalear la III República francesa y estuvo protagonizada por Jean-Paul Belmondo, con guión de Jorge Semprún.

En 1977 dirigió «Providénce», donde abordó la vida de un escritor que envejece y escribe una novela utilizando la vida cotidiana de forma onírica e irreal. Con esta cinta el francés consiguió seis Premios César del cine francés a la dirección, sonido, guión, montaje, música y decorados.

Los galardones no pararían de llegar y en 1980, con la película «Mon oncle d’Amérique», Resnais recibió el Premio especial del Jurado del Festival de Cannes.

Tres años más tarde dirigió «La vie est un roman», un trabajo con el que abordó la felicidad y sus circunstancias.

Ya en 1984, el cineasta presentó «L’amour à mort»; en 1986 «Mélo»; y en 1989 «I Want Go Home».

En la década de los noventa, el francés dirigió «Contre l’oubli» (1991), «Gershwin» (1992), «Smoking, no smoking» (1993), ganadora del León de Oro del Festival de Venecia en 1995 y el Oso de Plata en el Festival de Berlín en 1998; y «On connait la chanson» (1997).

Posteriormente estrenó «Pas sur la bouche» (2003) y «Coeurs» (2006), León de Oro en Venecia y Premio de la Crítica FIPRESCI de la Academia de Cine Europeo.

Los últimos trabajos firmados por el realizador francés, al que la edad no le impidió seguir llevando a cabo su trabajo, han sido «Les Herbes Folles», que fue presentada a concurso en el Festival de Cannes de 2009, «Vous n’avez encore rien vu» (2012) y «Aimer, boire et chanter» su última película como director antes de fallecer.

 

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