Salud y Bienestar

Capítulo II – Las Dificultades del Consejo de Pareja

El problema del consejo en la relación de pareja va mucho más allá de lo que sucede entre “ella y él”. Ambos se incluyen en un triángulo interpersonal, que comprende también al médico.grupo que a su vez se encuentra inmerso en varios grupos de seres humanos y un ambiente social, económico y cultural.

Existen ademas otros hechos; personales, educacionales, sociales y ambientales que hacen mas complejo el proceso.

Para comprender estas dificultades compararemos las diferencias que hay entre el consejo de pareja y un acto médico, de cualquier tipo, por ejemplo el de cirugía mayor.

En esta última, el paciente se encuentra en la mesa de operaciones, donde un equipo completo lo espera para realizar su tarea. Se encuentran presentes médicos, ayudantes, anestesistas y enfermeros . El paciente ha prestado por escrito su asentimiento a la operación. El ambiente y los instrumentos se encuentran perfectamente esterilizados. El acto quirúrgico se encuentra reglado hasta en su menor detalle. El poder del médico sobre el paciente es total. Este está anestesiado, dormido, es un cuerpo humano inerte sometido a lo que se necesite hacer con él. La analogía más evidente de esta operación es tecnológica; un proceso industrial o el funcionamiento de una computadora.

En el consejo de pareja, en contraste, la tarea se acerca mucho más a la complejidad, a la libertad, a veces el caos, tan característicos de lo humano, dentro de esto lo psicológico y dentro de esto lo relacional interpersonal de la pareja, que es posiblemente la más difícil de las relaciones humanas.

Para llegar al médico, la pareja ha atravesado muchas etapas y calamidades. Riñas, separaciones, insultos, intervenciones de amigos, familiares y abogados, sacerdotes. Ambos están plagados de cicatrices emocionales. El promedio del tiempo de conflicto antes de la intervención del médico es por lo menos la mitad del tiempo de la existencia del vínculo. *El consejo siempre llega con retardo, a veces demasiado tarde.

Suelen haber habido episodios de conflictividad extrema. Lo que se presenta ante el médico es un campo de batalla, donde ambos miembros han luchado y se han derrotado mutuamente. Cada uno de los dos tiene dolorosa conciencia de sus propios sufrimientos, pero carece de sensibilidad para los del otro.

Se unen a estas dificultades las características problemáticas de la asistencia en nuestra cultura. Las vacilaciones para decidir la consulta, las resistencias que despierta la psiquiatría, el incumplimiento de los horarios, la inconstancia en el curso de la asistencia, el abandono a la primer mejoría y la problemática con los pagos. Hay quienes alegan no tener dinero para pagar la consulta mientras le compran un apartamento a su querida. Otros escatiman sus consultas para hundirse en un divorcio que les quitará el control de la mitad de todos sus bienes y honorarios legales equivalentes a muchas asistencias completas.

En toda situación terapéutica siempre existen las conductas inadecuadas.

Con frecuencia aparecen la mentira, la desfiguración consciente y
deliberada de los hechos y las manipulaciones. No se trata solamente de errores, ni de percepciones individuales de la realidad como se señala, quizá con pretendida ingenuidad , en el aforismo 16 (Capítulo I). A menudo algunos pacientes no buscan una solución común, sino el imponerle al otro la propia voluntad. Y a veces se trata de una intriga cuidadosamente planeada, uno de cuyos personajes ingenuos puede ser el propio médico.

Resentimientos, venganzas, rencores, agendas ocultas, relaciones adúlteras clandestinas o públicas trastornan la comunicación honesta.

El aforismo 6 “Es de esperar que se informe la verdad más completa posible en lo que se refiere al problema. Deformar u ocultar los hechos prolonga lo dificulta la asistencia» es un alerta discreto, aunque de perduración efímera.

Los aforismos ya presentados deberán estar siempre a mano, para ser consultados en caso de necesidad o simplemente para actuar por acción de presencia, como debe estarlo la ley en el espíritu del ciudadano común.

La atención que cualquiera de los dos miembros de la pareja preste a este documento , será un índice significativo de su colaboración para la búsqueda de una solución honesta y compartida.

El consejo de familia tiene además sus enemigos específicos. Por ejemplo, algunos sacerdotes para los cuales una ideología religiosa dogmática proveniente de libros escritos hace siglos o milenios se impone a la felicidad individual y presente de la pareja. O los amigos que aportan sus opiniones basados en su identificación con uno de los miembros de la pareja, o sus propias experiencias, a menudo fracasos, personales.

Toda clase de sectas mágicas, omnipresentes a todos los niveles de nuestra sociedad que constituyen un grupo de apoyo aparente para toda persona aquejada de cualquier problema. Finalmente el propio médico por más que se esfuerce en ser imparcial, objetivo y científico, no deja de ser un ser humano con una experiencia peculiar , y a veces lesionada, en su vida personal.

Este breve capítulo puede ser útil para el interesado para que pueda, en sí mismo y en su pareja, controlar las perturbaciones que, por desinformación o por otras causas, pueda provocar en la marcha eficiente del consejo.

MANIPULACIONES EN EL CONSEJO.

El caso ideal del consejo de pareja es cuando se trata de una pareja jóven, con algún hijo pequeño, que todavía se ama, y cuyas dificultades dependen de ideologías falsas, o situaciones pasajeras problemáticas.

El consejo es más difícil cuando las parejas han convivido durante mayor tiempo, a menudo cuando los hijos se han ido, el sexo y el amor se desvanecen, existen triángulos amorosos más o menos estables, las dificultades son por cierto mayores.

Estas dificultades del consejo de pareja se pueden ordenar en base a algunos títulos precisos. Posiblemente la clasificación más precisa para ubicar los consejos de pareja difíciles es aquella que divide los dos miembros en el más poderoso y el menos poderoso. El primero de estos dos es todavía en las mayoría de los casos, pero cada vez menos, el varón.

Y dado que «el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente» será de este poderoso que se esperen las mayores agresiones y dificultades en el curso del proceso terapéutico.

Invitamos al lector a que tenga presente estas reflexiones, puesto que en el curso de este libro se citarán muchos casos.

Uno es el de aquella mujer casada que concurre al médico inmediatamente después de tener una entrevista con su amante y como evidencia presenta equímosis de besos profundos en el cuello.

Otra es la que rogó al médico, casi con lágrimas en los ojos. que llamara a su esposo para lograr una reconciliación, y apareció varias semanas después a agradecerle sus molestias, pero ya tenía otra pareja.

Algunos toman su fuerza de su enfermedad. Y la mayoría de los alcohólicos se muestran irreductibles por su estado de adicción. No pueden considerarse culpables, puesto que son enfermos, son a la vez víctimas y victimarios.

Otro es aquel disrítmico que exigía antes que cualquier diálogo la vuelta de su esposa e hijo al hogar. Habiendo sucedido este caso demasiadas veces lo evidente es que volvería a reincidir.

También hizo abuso de su poder aquel marido que, manejando todos los bienes de la familia, amenazó a su mujer con quitarle el auto, la tarjeta de crédito y aún el dinero para los gastos diarios, a menos que renunciara a sus estudios.

Un abogado, primitivo de mentalidad y corrupto de conducta, concurrió al consultorio del médico jactándose de que él podía manejar la ley a su antojo.Le ofreció al profesional conseguirle a bajo precio una cédula de identidad falsificada. Su mujer, profesora de literatura, persona sumamente delicada, lo había abandonado por no poder soportar sus arbitrariedades. Pero el marido no estaba dispuesto a abandonar su estilo de vida autoritario y siendo la mujer débil de carácter, terminó sometiéndose a la voluntad de su marido.

Una forma de agresión es simplemente la de negarse al consejo familiar. El más poderoso de los dos niega su colaboración, y el más débil tiene que valérselas solo.

Otras veces concurre alguna vez, terminando con la siempre repetida frase;

– Yo no voy más. Vé tú que eres la loca. Ese señor lo que quiere es sacarnos dinero.

En estas condiciones es posible realizar unilateralmente el consejo, en una verdadera psicoterapia del miembro más débil, enfrentando a la agresión del más fuerte, pero todo es aquí más largo y difícil. El ejemplo que un distinguido psiquiatra ofreció para esta situación es el de un avión bimotor, que puede volar cuando uno de ellos se ha descompuesto, pero en medio de grandes dificultades. Y en este caso el miembro poderoso de la pareja no deja de ejercer un permanente sabotaje.

A veces, el miembro débil se somete. Es lo que ocurrió en la mayoría de los casos hasta hace dos generaciones, donde el marido ejercía todo su poder, mientras la mujer se consagraba sumisamente al cuidado de la casa y de los hijos.

Ifigenia, de Teresa de la Parra, posiblemente la mejor novela venezolana, cuenta la historia de una jovencita que después de una desilusión amorosa decide casarse con un hombre que es el emblema del poder. En la Venezuela de Gómez es un alto dirigente de la Sagrada. Y de la desdicha matrimonial de la protagonista no hay una descripción detallada, pero se puede deducir dada la personalidad de su futuro marido y una frase que éste pronuncia frente a rebeldías de su novia

– Ya verá ella como las cosas cambian después de la boca.

Carlos Vaz Ferreira, el célebre pensador uruguayo, compara el derecho con la medicina. Y señala que la última es siempre más fácil, puesto que nunca presenta problemas morales. El cambio el derecho siempre tiene que fallar a favor de uno u otro de los litigantes y por lo tanto encierra una injusticia inevitable.

Pero el caso de la medicina del consejo de pareja la situación del profesional se parece más al derecho penal, donde tiene que luchar contra la ley y presentarla en la mejor forma posible para su defendido y además contra las manipulaciones del propio delincuente.

El capítulo de los problemas morales en el consejo de pareja debe ser ampliamente desarrollado y a veces termina perdiéndose en reflexiones filosóficas que por su alto nivel de abstracción no llevan a ninguna solución real y práctica.

Desgraciadamente el profesional que se atreve a enfrentar la difícil del consejo de pareja debe luchar en varios frentes a la vez: la ignorancia, la tosudez, el abuso de poder, y a veces la perversión y la manipulación.

Fundado hace 25 años, Analitica.com es el primer medio digital creado en Venezuela. Tu aporte voluntario es fundamental para que continuemos creciendo e informando. ¡Contamos contigo!
Contribuir

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba